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| Plan de Partición de 1947, que muestra el enclave de Jaffa en terrritorio judío |
A finales de Marzo, Ben Gurion convocó una reunión con los mandos de la Haganah (la principal fuerza militar) y del Palmaj (su fuerza de choque), y decidieron cambiar de estrategia, planeando la Operación Najshón, que permitió abrir la carretera de Jerusalén, derrotando a las Milicias de la Guerra Santa (Jaysh al-Jihad al-Muqaddas) y matando a su Jefe, Abd-al-Qader al-Husayni*. Durante la operación, una dura batalla de los grupos Irgún y Lejí por conquistar un pueblo llamado Deir Yassin acabó con su destrucción, con entre 100 y 110 muertos. La exageración de los dirigentes y medios de comunicación árabes, que -con intención de provocar el horror del mundo y la intervención de los británicos y países árabes- convirtieron el terrible suceso en una masacre con relatos de terribles atrocidades inventadas, en lugar de torcer las cosas a su favor, provocaron el pánico y la huida de muchos habitantes árabes de zonas de población mixta a zonas controladas por los árabes o países vecinos.
Así, durante la segunda quincena de Abril, la psicosis se contagió a las principales ciudades de Palestina: ya hemos visto el caso de Haifa; y hoy vamos a ver lo que pasó en Jaffa.
Jaffa, en 1948, era la ciudad con más población árabe del Mandato: contaba con 54000 árabes musulmanes y 17000 árabes cristianos (71000 en total, a lo que se podía añadir otros 40000 árabes en los pueblos de alrededor); además, Jaffa era el puerto más importante, el principal centro comercial y un centro sociocultural clave de la comunidad árabe de Palestina. Pese a su situación de enclave dentro del Estado asignado por la ONU para los judíos, y la inferioridad demográfica de los árabes dentro del subdistrito de Jaffa, se esperaba una resistencia feroz, al menos hasta la llegada de los ejércitos árabes. Pero Jaffa cayó, tras una mínima resistencia, en cuanto se largaron los ingleses.
¿Qué pasó? Veámoslo.
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| Barriadas de Jaffa y Tel Aviv |
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| Manshiya y alrededores |
Las autoridades locales de Jaffa y Tel Aviv llegaron a un acuerdo de principios condenando la violencia; pero tanto el Muftí como el mando central de la Haganah rechazaron el pacto. Esto no era muy sorprendente para los judíos, pues Jaffa era uno de los pocos lugares donde contaban con una posición militar claramente superior; pero, para los desesperados Heikal y Hawari, la postura del Muftí les pareció fuera de la realidad: hizo un llamamiento a la "yihad" contra los judíos y reclamó a Hawari que se presentara ante él en El Cairo, donde le destituyó de su puesto de Comandante y disolvió el Comité de Seguridad. (10) Heikal también viajó a El Cairo y Amman para que le permitieran sellar su pacto con Tel Aviv y para pedir ayuda económica y militar con la que frenar el éxodo de sus conciudadanos, sin demasiado éxito.
Los británicos habían asignado tres batallones de su 1ª división que, turnándose, patrullaban la ciudad y la salida hacia Jerusalén; pero tenían órdenes de no intervenir salvo para repeler ataques o impedir batallas declaradas. Como, en esta fase, los enfrentamientos se limitaban a atentados, disparos de francotiradores y ataques puntuales, prácticamente no intervinieron.
El 4 de Enero de 1948, el Lejí, con dos vehículos blindados -camuflados como británicos-cargados de explosivos, hizo volar el edificio Saraya, una antigua sede del Gobierno otomano en Jaffa, que a la sazón albergaba el Consejo Nacional de Jaffa. El edificio quedó reducido a escombros; murieron 15 personas, y quedaron heridas unas 80. (11)
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| Edificio Saraya antes del atentado |
La destitución de Hawari - que era el Comandante de la Milicia al-Najjada- y la disolución del Comité de Seguridad provocaron un vacío de poder y una atomización de la defensa de la ciudad. Cada barrio, cada pueblo cercano, el ELA, los grupos de ciudadanos, tenían sus propias milicias; a veces colaboraban, pero generalmente se ignoraban, o incluso competían por ampliar su poder, o se robaban armas y municiones entre ellos para usarlas o venderlas en el mercado negro.
Las milicias pro-Husayni, Milicias de la Guerra Santa, buscaron extender su influencia en la ciudad. El Muftí nombró Comandante Militar de Jaffa a Hasan Salama, su hombre para la zona de Lydda (ver Nota 8); Salama dividió el subdistrito en 13 zonas, cada una con una Unidad de Guardia -con 375 hombres en total- y tropas de reserva, formadas a partir de la inclusión forzada de la Policía y otras milicias (como los "Hermanos Musulmanes"), a las que intentó requisar también armas y municiones.
Como era de esperar, el resultado fue mediocre; no sólo por la escasa colaboración de muchas milicias, sino porque muchos de los combatientes eran antiguos trabajadores (algunos inmigrantes de otros países árabes, sobre todo sirios de Haurán), desempleados, aldeanos, etc, reclutados mediante salario, sin experiencia militar, y con tendencia a evitar el conflicto con los hipermotivados judíos. En ocasiones huían con el salario o vendían el arma y las municiones en el mercado negro. Salama nombró como supervisor al miembro del Comité Nacional Salah al-Nazir, que de partidario de Heikal pasó a ser el representante de los pro-Husayni en Jaffa. (12)
La oposición anti-Muftí trató también de compensar el aumento de influencia de las Milicias pro-Husayni y conseguir más recursos para la ciudad; Heikal, el alcalde de Jaffa, tras un intento de congraciarse con el Muftí (que no le hizo ni caso) y otra prueba con Abdullah (del que sólo obtuvo buenas palabras) tuvo más suerte con el ELA patrocinado por la Liga Árabe: a primeros de Febrero vinieron 250 combatientes, enviados por Safwat, con un nuevo comandante, un militar iraquí llamado Abdel Wahab Sheik Ali. En total había, por entonces, una fuerza de 1600 milicianos en Jaffa, con dos comandantes militares que no colaboraban entre sí, además de los que capitaneaban las distintas milicias autónomas. (13)
Sheik Ali impuso una cierta disciplina, pero fracasó (como le había ocurrido a Salama) a la hora de integrar en sus unidades a todas las milicias; finalmente se enemistó con Heikal, que pretendía que las operaciones militares se supeditaran a los intereses de la ciudad. El Alcalde tenía miedo que ataques temerarios contra los judíos desencadenaran represalias de las poderosas fuerzas de la Haganah de Tel Aviv.
En realidad, los judíos eran reacios a emprender acciones contra Jaffa que pudiesen desembocar en la conquista de la ciudad, para no desafiar a la ONU y a los británicos al mismo tiempo. Sin embargo tras un aumento de la agresividad árabe, iniciaron una serie de ataques que arruinaron la confianza en Sheik Ali. Harto de discusiones con Heikal, con las distintas milicias, y con los partidarios del Muftí, presentó su dimision menos de un mes después de su toma de posesión.
Le sustituyó, el 19 de Febrero, el Tte Col Adl Najim al-Din, también iraquí. Llegó a Jaffa acompañado de otros 150 soldados del ELA, bosnios (veteranos de la División SS Handschar), sirios e iraquíes. Como su antecesor, su llegada supuso una mejora temporal de la moral de la ciudad; com Sheik Ali, intentó meter en cintura a todas las facciones de los árabes; y como él, desde que llegó tuvo que enfrentar la hostilidad de los partidarios del Muftí.
A finales de Marzo, llegaron otros 200 combatientes del ELA. Pero, pese a estos refuerzos, la moral de la población continuaba cayendo, y la ciudad aparecía más vacía cada vez. Los soldados de la ELA eran corruptos, venales y trataban brutalmente a los habitantes de Jaffa, a quienes con frecuencia golpeaban, robaban o extorsionaban.
En Tel Aviv y los barrios judíos de Jaffa, la organización de sus tropas era mejor, y la moral de la población más alta. Después de la retirada de los británicos de Tel Aviv (Diciembre de 1947) la Haganah había dispuesto sus tropas en cinco frentes, siendo el I la zona de separación entre Tel Aviv + barrios judios de Jaffa con los barrios árabes, y el V la línea que limitaba con Jaffa al Sur. (14) Como ya hemos dicho, los mandos de Haganah apostaban por una política de contención, por motivaciones económicas (no arruinar los intereses de las empresas de cítricos) y políticos (evitar un enfrentamiento con los británicos); Irgún (con fuerte presencia en Tel Aviv) se centraba en ataques directos y puntuales, mientras que el pequeño grupo de Lejí actuaba pocas veces, aunque de manera muy violenta.
Cuando las operaciones del Irgún se hicieron más difíciles, por la mejora de las defensas árabes, el grupo intentó establecer puestos avanzados, para estar más cerca de sus objetivos y, además, evitar choques entre los combatientes de Haganah e Irgún en los trayectos entre los cuarteles y sus puntos de destino. (15). Tras algunos roces con el Haganah ambos grupos pactaron que Irgún pudiera establecer seis puestos avanzados. También hubo un problema, más serio, a la hora de permitir, o no, que el Irgún hiciese recaudación de dinero a través de asambleas públicas. Eso competía directamente con la propia obtención de ingresos de la Haganah: hubo agresiones entre ambos grupos, y finalmente llegaron a un consenso: se permitiría la recaudación, pero no las asambleas públicas.
Pero el problema más grave entre los dos grupos ocurrió cuando, el 25 de febrero, el Irgún atacó y bloqueó un punto de la carretera Jaffa- Jerusalén, que los británicos patrullaban para evitar precisamente que ninguno de los dos bandos la cortase. En respuesta, los británicos destruyeron un puesto cercano de la Haganah en Mikveh Israel - que no tenía nada que ver- y, el 29, cuando la Haganah intentó volver a ocupar sus ruinas, los británicos les atacaron y, quitándoles sus armas, les dejaron a merced de una multitud de milicianos árabes, que les atacaron y mataron a 11 de ellos.
Pese a todo ésto, Irgún y Haganah estaban condenados a entenderse; ambos diferían sólo en la estrategia a seguir: Haganah era reacio a verse implicado en combates en el centro de Jaffa -prefería estrangular la ciudad mediante la conquista de los pueblos cercanos - mientras Irgún creía que, gracias a su poder en Tel Aviv, podrían ocupar ellos la ciudad y conseguir una buena publicidad. Pero el objetivo final de ambos grupos era el mismo: derrotar al enemigo y construir un Estado Judío.
En Marzo, tanto árabes como judíos consiguieron morteros ligeros, de calibre 2 pulgadas (50,8 mm). El júbilo inicial de la población árabe cuando las primeras bombas cayeron sobre Tel Aviv, disparadas desde Manshiya, pronto se aguó cuando la Haganah, en respuesta, lanzó ataques contra Abu Kabir y al-Bassa (cerca del Ancient Harbour) y los árabes tuvieron la sensación de que los judíos podrían haber llegado al centro de la ciudad de habérselo propuesto.
Heikal viajó a Damasco y Amman a pedir ayuda para evitar la caída de la ciudad. Jamil Mardam*, el Primer Ministro sirio, les prometió ayuda pero no inmediata, y su Ministro de Defensa, Ahmad al-Sharabati,* les aconsejó que abandonaran la ciudad para esperar la invasión de los Ejércitos Árabes y la derrota de los judíos: entonces regresarían. En Amman, Abdullah de Transjordania -además de un regalo de dos vehiculos blindados- les prometió que enviaría la Legión Árabe (el mejor ejército del mundo árabe por entonces) en auxilio de Jaffa en cuanto se fueran los británicos.
Heikal volvió, pues, a Jaffa con muchas promesas pero pocas realidades. Vendió a sus habitantes el viaje como un éxito, porque había "conseguido" que Abdullah enviase la Legión Árabe; aunque se calló que habría que esperar al 15 de Mayo para ello. Pero, momentáneamente, aumentó la confianza en Abdullah (y, de rebote, bajó la popularidad del Muftí).
Mientras tanto, la relación de la ciudad con los milicianos del ELA era cada vez peor: el maltrato que recibían, y la sensación de que se dedicaban más a robarles y pegarse la gran vida que a protegerles contra los judíos hizo que aumentaran las murmuraciones contra ellos; los milicianos respondieron con más agresividad, y se creó un círculo vicioso tóxico.
Eso hizo que, pese a las promesas de Heikal, no se frenara la huida de sus conciudadanos. Incluso aumentó desde que, a final de Marzo y principios de Abril, los vecinos entraron en pánico, aterrorizados por las noticias de las victorias judías (Mishmar HaEmek, Qastel y la muerte de Abd-al-Qader al-Husayni, Deir Yassin) y las historias que corrían sobre las atrocidades judías.
A finales de Marzo la población árabe de Jaffa oscilaba sólo entre 30000-35000 habitantes (la mitad de los que vivían allí al principio) y, a mediados de Abril unos 20000-30000, cuando empezó la última batalla por Jaffa.
Pero éso lo veremos en la siguiente entrada.
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* Enlaces en inglés. Aunque mis preferencias serán siempre enlazar a información en español, aunque sea menos completa, en algunos casos la diferencia en la información ofrecida justifica enlazar a páginas en otros idiomas. Ruego disculpen las molestias.
**Enlaces en francés.
***Enlaces en otros idiomas
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- Estimaciones a partir del Village Statistics de 1945 del Gobierno del Mandato Británico.
- La industria del cítrico (cultivo almacenamiento y exportación) era la más importante del Subdistrito de Jaffa; garantizaba el medio de vida de miles de árabes y judíos, y tenía la suficiente influencia como para obligar a suspender huelgas o demostraciones hostiles, como en la Revuelta Árabe de 1936-39, o en la propia guerra intercomunal de 1947, donde ambos bandos respetaron -tácitamente- las cosechas, los almacenes y los transportes destinados a la exportación.
- Jaffa, históricamente, había sido un importante foco de antisionismo, tanto socio-culturalmente (el periódico "Falastin", uno de los más influyentes en el Mandato, fue fundado por árabes cristianos en 1911 en Jaffa; la primera Asociación Musulmano-cristiana también surgió en Jaffa en 1918) como productor de brotes violentos: los más importantes fueron: los disturbios de Jaffa de 1921 -donde una riña entre dos facciones de izquierda judías desembocó por un malentendido en un pogromo de los árabes contra los barrios judíos- y la ya citada Revuelta Árabe.
- Karsh, Efraim: "Palestine Betrayed". Yale University Press (New Haven & London, 2010); pg 145
- Como ocurría desde tiempos bíblicos, los árabes de Siria, Líbano, Mesopotamia o Egipto solían atravesar las permeables fronteras entre Valiatos otomanos y mandatos europeos en caso de desastres naturales o sociales. Hauran era una zona del Sudoeste de Siria que había sufrido en los años veinte desastres como la Revuelta Drusa y varias sequías.
- Itamar Radai (2011) Jaffa, 1948: "The fall of a city" Journal of Israeli History, 30:01, 23-43, DOI: 10.1080/13531042.2011.553064. Paradójicamente, Jaffa era la ciudad árabe más rica del país, con una importante colonia de empresarios y hombres de negocios adinerados que vivían en barrios como Ajami, frente a la playa; Jabaliyya Norte, y al-Nuzha, al Norte de la Old City.
- Desde los años 30, los dirigentes árabes de Oriente Medio organizaron periódicamente boycotts "de baja intensidad" contra los productos judíos; tras la creación de la Liga Árabe en 1945, este organismo proclamó un boycott general, pero no se aplicó con mucha intensidad hasta 1948.
- El número de bajas árabes era probablemente superior, debido a los ataques temerarios y desorganizados de sus bandas. Sólo en un ataque frontal y sin preparación realizado el 8 de Diciembre contra el barrio Hativkah de Tel Aviv por centenares de hombres de Hasan Salama, comandante del Sector Lydda de las Milicias de la Guerra Santa (pro-Husayni), los británicos calcularon que los árabes habían tenido unos 60 muertos: (Morris, Benny: Victimes Histoire revisitée du conflit arabo-sioniste; Éditions Complèxe, 2ª ed. 2003, Pg 219)
- El centro de Jaffa se llenó de refugiados de los barrios que se consideraban más peligrosos; dormían en las calles, sin refugio en pleno invierno, o se hacinaban en pisos que habían quedado vacíos por la huida de sus ocupantes. No había provisiones, y el Comité Nacional (que, pese a su nombre, era -como en todas las zonas árabes- un mero Comité Regional) no daba abasto a las necesidades.
- Al menos salvó la vida. Los secuaces del Muftí divulgaron en Jaffa sus contactos con la Haganah y su amistad anterior con Yehoshua Palmon** para acusarle de traidor y justificar su destitución; pero, aunque se le prohibió volver a Palestina, se le envió a Transjordania para recaudar fondos y combatientes.
- Las cifras son muy variables según la fuente a la que acudamos. Algunos autores hablan de hasta 70 muertos. He elegido como referencia a Gelber, Yoav; ."1948; War, Escape and the Emergence of the Palestinian Problem"; Sussex Academic Press (Brighton-Portland, 2001). Pg 20.
- Itamar Radai. Op Cit, Pg 32
- Karsh, Efraim: Op.Cit, Pg 153
- Las tropas de la Haganah de Tel Aviv se habían reorganizado en Febrero, formando la 4ª Brigada Kiryati,* bajo Michael Ben-Gal.
- Gonan, Arnon: "The Battle of Jaffa, 1948"; Middle Eastern Studies, 2012; 48:6: 1000-1001




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