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viernes, 12 de junio de 2026

GEDEÓN VA A LA GUERRA: WINGATE Y LOS S.N.S. (I)

Plaza Orden Wingate, en el Barrio
de Talbiah, Jerusalén 
Un monumento conmemorativo en Victoria Embankment*, en Londres; el Centro Nacional de Educación Física y Deporte de Israel*, en Netanya; un Club de Golf en Zimbabwe*; un Club de Fútbol londinense*; una Escuela Técnica Superior en Addis Abeba*; y calles o plazas de varias ciudades del mundo, llevan el nombre de Orde Charles Wingate, a quien en las Fuerzas Armadas de Israel muchos consideraron uno de sus "Padres Fundadores".

Pero ¿Quién fue Wingate, y por qué su memoria está ligada a la fundación del Estado de Israel?

Veámoslo en esta entrada

martes, 19 de mayo de 2026

HATIKVA (TEL AVIV): LA PRIMERA BATALLA

Hatikva, en 2026, frente a Salamah*
(actualmente Kfar Shalem*)
El barrio de Hatikva*, (La Esperanza) es un barrio de habitantes de clase trabajadora, situado al sudeste de Tel Aviv. Fundado en 1935, en los tiempos del Mandato Británico estaba poblado por judios de origen yemení (Temanim*de origen humilde, muchos de ellos ancianos. (1) No existen cifras oficiales sobre el  número de habitantes del barrio en 1947, aunque parece que la población completa de la zona sudoeste de Tel Aviv podía alcanzar las 20.000 personas, y fuentes de prensa contemporáneas hablaban en 6000-8000 habitantes. (2)

Tras la votación de la ONU recomendando la Partición de Palestina el 29 de Noviembre de 1947, el Alto Comité Árabe (AHC, controlado por el Gran Muftí de Jerusalén Amin al-Husayni y el clan al-Husayni) convocó a una Huelga General de la comunidad árabe e, inmediatamente, comenzaron los ataques contra judíos. La reacción de las autoridades británicas, que debían controlar el orden público, fue débil y más orientada a impedir que la Haganah (ejército clandestino judío) se defendiese que a impedir los disturbios (3).

Los primeros días los disturbios consistieron en ataques desestructurados sobre tiendas judías, centros comerciales, autobuses, viajeros aislados, etc. El objetivo de la comunidad árabe palestina era aterrorizar a los judíos (que sólo contaban con la mitad de población) y demostrar a la comunidad internacional que jamás aceptarían un Estado Judío, por pequeño que fuera; así, según su punto de vista, la ONU debía renunciar a la Partición y conceder la independencia a Palestina como un país árabe unitario, o ver cómo estallaba una guerra abierta en una zona del planeta tan sensible.

La violencia escaló en pocos días, y el día 8 de Diciembre uno de los lugartenientes del Muftí lanzó una masa numerosa (pero mal organizada) de árabes de los pueblos vecinos sobre Hatikva, donde creían que los pacíficos y temerosos judíos yemeníes ofrecerían poca resistencia.

Y ¿qué ocurrió? Veámoslo

viernes, 27 de febrero de 2026

LA UNSCOP INVESTIGA (III): VIAJES Y AUDIENCIAS

Como veíamos en entradas anteriores, el 18 de Febrero de 1947, el Secretario de Estado (Ministro) del Foreign Office, Ernest Bevin, anunció que llevaría el asunto del Mandato de Palestina a las Naciones Unidas, para escuchar las posibles sugerencias que se pudiesen plantear. 

La UNSCOP en el Muro
de las Lamentaciones 
La Asamblea General celebró una Sesión Especial, entre el 28 de abril y el 14 de Mayo, que decidió formar una Comisión de lnvestigación (UNSCOP) que viajaría a Palestina, estudiaría las demandas de la población árabe y la judía sobre el terreno, escucharía el informe de situación con las autoridades del Mandato, y redactaría un informe para su presentación a la Asamblea General a partir del 1 de Septiembre.

Para la composición de la Comisión, se eligieron 11 países de distintos bloques geoestratégicos, evitando la presencia de grandes potencias y de los países directamente implicados (no se eligió ningún país de la Liga Árabe; y ni la comunidad árabe de Palestina -el Comité Superior Árabe -ni la comunidad judía -Yishuv- estuvieron tampoco representados directamente).

La UNSCOP viajó a Palestina el 16 de Junio, el mismo día en que se sentenció a muerte a tres activistas del Irgún en Jerusalén. Se había pedido una moratoria en la violencia que asolaba Palestina mientras durasen los trabajos de la Comisión, a lo que accedieron los grupos Irgún y Lejí; pero la torpeza británica echó todo al traste y se reanudaron los atentados, las agresiones y la represión policial.

El recibimiento que recibió la UNSCOP varió también según la comunidad de la que hablemos: los judíos los atendieron con esperanza y ambiente festivo; los árabes, con hostilidad y convocando al boycott de sus miembros y sus actividades; los británicos, con corrección, pero con confusión en cuanto a los objetivos de la investigación. Bevin seguramente pretendía que la ONU recomendara alguna variante del Plan Bevin pero, al no comunicarlo a las Autoridades del Mandato, éstas evitaron cualquier cosa que sonara a recomendación.

La UNSCOP no se pudo sustraer al enrarecido ambiente de Palestina, y en el grupo surgieron posiciones pro-sionistas (encabezadas por el guatemalteco Jorge García Granados) y anti-sionistas; por su parte, el presidente de la Comisión -el sueco Emil Sandström- con otros miembros de la UNSCOP, parecían tener mayor confianza en la postura -que creían equilibrada e imparcial- del Reino Unido. Paradójicamente, la división en "bandos" de la Comisión favoreció sus trabajos, porque se evitaron discusiones inútiles entre sus miembros y todos pudieron dedicarse a observar, aprender y escuchar.

El 18 de Junio, los comisionados comenzaron su gira por Palestina ¿Cómo les fue?

Veámoslo

lunes, 23 de febrero de 2026

LA UNSCOP INVESTIGA (II): COMIENZAN LOS TRABAJOS

Miembros de la UNSCOP EN 1947
Como vimos en la entrada anteriorErnest Bevin* -Secretario (Ministro) de Asuntos Exteriores del Reino Unido- anunció que someterían la cuestión del Mandato de Palestina a las Naciones Unidas para que se considerasen soluciones al problema de la violencia en la región.

Los británicos, tras presentar varios proyectos (el Plan Morrison -Gradyel llamado Plan Bevin) que fueron rechazados por árabes y judíos, presentó el problema "sin dar ninguna recomendación", pero sin comprometerse a aplicar las sugerencias que recibiera.

Se convocó una Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU, que se abrió el día 28 de Abril de 1947 y se cerró el 14 de Mayo. En ella, se votó crear una Comisión de Investigación que estudiase el problema y sugiriese posibles soluciones, que se someterían a debate en la Sesión Regular de la Asamblea General, a partir del 1 de Septiembre.

Tras un tira y afloja se nombró una Comisión formada por once países, por criterios de Bloques estratégicos geográficos, evitando los países de la Liga Árabe y las grandes Potencias. Los elegidos fueron: Australia y Canadá, por la Commonwealth; Checoslovaquia y Yugoslavia, por el Bloque del Este; Guatemala, Uruguay y Perú, por Latinoamérica; Países Bajos y Suecia, por Europa Occidental, y el Dominio de la India (a partir de Agosto se dividiría en India y Pakistán) e Irán, por Asia. La Comisión, llamada Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP), recibió el encargo de estudiar el problema sin limitaciones de marco geográfico (podía incluir el problema de los Campos de Refugiados judíos en Chipre* y en otros lugares de Europa.*)

Y ¿qué pasó?

Veámoslo

viernes, 6 de febrero de 2026

LA UNSCOP INVESTIGA (I): ANTECEDENTES

Uno de los sucesos más decisivos para la recomendación de la Partición adoptada en el seno de las Naciones Unidas -y, por ende, para la creación del Estado de Israel en 1948- y, al mismo tiempo, de los más infravalorados, es la creación de la UNSCOP, su proceso de investigación, y los informes enviados a la ONU. Vamos a dedicar una serie de entradas a explicarlo.

En Febrero de 1947, los británicos estaban teniendo problemas con la violencia* en el Mandato de Palestina. Otorgado en 1920 por la Sociedad de Naciones, la relación entre las comunidades árabe y judía siempre había sido problemática, desde casi sus inicios, con el pogromo de Nabi Musa; a lo largo de 27 años, hubo matanzas como la de Jaffa en 1921Hebrón (1929), una revuelta armada como la de 1936-1939, y represalias conducidas por las milicias judías  Haganah, Irgún o Lejí.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la insurgencia judía decidió declarar un Alto el Fuego unilateral: "Debemos luchar contra Hitler como si no hubiera un Libro Blanco, y contra el Libro Británico como si no hubiese un Hitler", en palabras de David Ben Gurión, líder de la Agencia Judía

Ernest Bevin en 1942
Tras el fin de la guerra, la victoria de los laboristas -que, durante la guerra, se habían manifestado totalmente a favor del sionismo y su sueño de un "Hogar Nacional Judío"- en las elecciones británicas de 1945, dio esperanza al Yishuv (la comunidad judía); pero pronto se desengañaron: los árabes de Palestina, los Estados Árabes, y los musulmanes de países no árabes, como India, Irán, etc, se mostraron totalmente en contra de procesos como la compra de tierras en Palestina por parte de los judíos, la inmigración de judíos, y por supuesto la posibilidad de crear un Estado Judío autónomo o independiente en Palestina.

La violencia aumentó, como hemos dicho, tanto entre judíos y árabes como contra los intereses británicos; un sangriento suceso, sobre todo, impactó en la prensa y opinión pública británica: el atentado contra el Hotel Rey David. La población árabe palestina -dirigida sobre todo por el Gran Muftí de Jerusalén, Amin al-Husayni, cabeza del Clan Husayni* y líder en la sombra del Comité Supremo Árabe (AHC)- evitaba, en general, el enfrentamiento con los británicos (a quienes veían más favorables a su causa), pero no ocultaba su intención de expulsar a británicos y judíos y convertir a Palestina en un país, o parte de un país, árabe.

Finalmente, el Gobierno Británico consideró que ya había tenido bastante, y su Secretario de Estado (Ministro) de Asuntos Exteriores, Ernest Bevin*, anunció el 18 de Febrero de 1947 que someterían el problema de Palestina a las Naciones Unidas para buscar soluciones.

¿Por qué el Gobierno hizo esto, y qué ocurrió? Veámoslo.

viernes, 30 de enero de 2026

LA CAÍDA DE JAFFA (II): LOS ÁRABES LO PASAN PEOR Y HUYEN

En la entrada anterior vimos como Jaffa fue adjudicada en la partición al futuro Estado Árabe. Venía a constituir un enclave árabe (71000 habitantes árabes por 31000 judíos) rodeado de pueblos judíos (excepto por la carretera a Jerusalén, a través de Yazur) y adyacente a Tel Aviv, una ciudad exclusivamente judía de 160000 habitantes. El Subdistrito Jaffa era uno de los pocos con clara mayoría judia: 260000 judíos por 110000 árabes. (1)

La presencia de los británicos y la importancia de los cítricos para la economía local hicieron que se intentara  establecer un pacto de no agresión entre los Consejos Municipales de Jaffa y Tel Aviv, encabezados por Yusuf Heikal* e Israel Rokach*, respectivamente. Los superiores de ambos bandos bloquearon el acuerdo; sólo funcionó, de manera "tácita", para la industria de los cítricos, hasta que se acabó su recolección, distribución y exportación, en Marzo.

Conquista de los pueblos árabes en torno
A Jaffa-Tel Aviv en la Operación Hametz
La sociedad judía, mucho más cohesionada, tenía una clara ventaja sobre la árabe, muy fragmentada entre ricos y pobres, musulmanes y cristianos, partidarios del Muftí y opositores a él. Las hostilidades, que hasta Abril consistieron en atentados, represalias y golpes puntuales, sembraron el pánico entre los árabes, desunidos y mucho menos motivados, y que contaban con la esperanza de la invasión de los países árabes tras la marcha de los británicos.

Las tropas judías, formadas por la 4ª Brigada Kiryati*, de la Haganah, y los combatientes del Irgún y Lejí, estaban más cohesionadas y motivadas que las fuerzas árabes. Éstas estaban formadas en su mayor parte por la Milicia al-Najjada,* otros milicianos reclutados de entre parados, jóvenes sin experiencia militar y refugiados huidos de barrios limítrofes con Tel Aviv, y varios cientos de soldados del Ejército de Liberación Árabe (ELA), que se comportaron muchas veces de manera inadecuada y se ganaron la desconfianza y el odio de la población. Por si fuera poco, hubo una rotación de comandantes militares que no pudieron hacerse en ningún momento con la situación.

Así las cosas, la población civil árabe comenzó la huida hacia otras zonas árabes de Palestina o a los países de alrededor. En Abril de 1948, las noticias del hundimiento palestino y las historias sobre atrocidades judías -generalmente falsas- provocaron un colapso de la moral de los habitantes árabes de Jaffa. A mediados de Abril, cuando empezó la última batalla por Jaffa, sólo quedaban unos 20000-30000 árabes en la ciudad.

viernes, 23 de enero de 2026

LA CAÍDA DE JAFFA, 1948 (I): LOS ÁRABES LO PASAN MAL

Plan de Partición de 1947,
que muestra el enclave de
Jaffa en terrritorio judío
Durante la guerra civil entre las comunidades judía y árabe que siguió a la Partición del Mandato de Palestina (decretada el 29 de Noviembre de 1947) a finales de Marzo de 1948 la situación para el Yishuv parecía desesperanzadora. A 45 días de la retirada de las tropas británicas, los judíos no habían perdido aún el control de ningún asentamiento; pero, los árabes, sometiendo a las colonias y ciudades a un bloqueo de las carreteras que les llevaban suministros, estaban a punto de conseguir la rendición de varias de ellas, y sobre todo el premio gordo: Jerusalén, capital histórica y simbólica del judaísmo, con 100000 de sus 160000 habitantes judíos. Eso hubiera puesto la derrota definitiva del Yishuv, y sin necesidad siquiera de que se produjera una invasión de los países árabes vecinos.

A finales de Marzo, Ben Gurion convocó una reunión con los mandos de la Haganah (la principal fuerza militar) y del Palmaj (su fuerza de choque), y decidieron cambiar de estrategia, planeando la Operación Najshón, que permitió abrir la carretera de Jerusalén, derrotando  a las Milicias de la Guerra Santa (Jaysh al-Jihad al-Muqaddas) y matando a su Jefe, Abd-al-Qader al-Husayni*. Durante la operación, una dura batalla de los grupos Irgún y Lejí por conquistar un pueblo llamado Deir Yassin acabó con su destrucción, con entre 100 y 110 muertos. La exageración de los dirigentes y medios de comunicación árabes, que -con intención de provocar el horror del mundo y la intervención de los británicos y países árabes- convirtieron el terrible suceso en una masacre con relatos de terribles atrocidades inventadas, en lugar de torcer las cosas a su favor, provocaron el pánico y la huida de muchos habitantes árabes de zonas de población mixta a zonas controladas por los árabes o países vecinos.

Así, durante la segunda quincena de Abril, la psicosis se contagió a las principales ciudades de Palestina: ya hemos visto el caso de Haifa; y hoy vamos a ver lo que pasó en Jaffa.

Jaffa, en 1948, era la ciudad con más población árabe del Mandato: contaba con 54000 árabes musulmanes y 17000 árabes cristianos (71000 en total, a lo que se podía añadir otros 40000 árabes en los pueblos de alrededor); además, Jaffa era el puerto más importante, el principal centro comercial y un centro sociocultural clave de la comunidad árabe de Palestina. Pese a su situación de enclave dentro del Estado asignado por la ONU para los judíos, y la inferioridad demográfica de los árabes dentro del subdistrito de Jaffa, se esperaba una resistencia feroz, al menos hasta la llegada de los ejércitos árabes. Pero Jaffa cayó, tras una mínima resistencia, en cuanto se largaron los ingleses. 

¿Qué pasó? Veámoslo.

lunes, 27 de octubre de 2025

"THE WHITE PAPER" 1939: UN LIBRO QUE NO GUSTÓ A NADIE

Como todos ustedes sabrán, las oleadas de inmigración judía a Palestina empezaron en el último tercio del siglo XIX. Se reconocen cinco Aliot (plural de Aliyah, "ascenso") u oleadas de inmigrantes hasta 1939. Las cuatro primeras vinieron sobre todo de Europa Oriental (Rusia y Polonia); la última, de Alemania, por la persecución nazi.

"The White Paper" de 1939
A pesar de ser la Palestina otomana (luego parte del Mandato Británico) un territorio poco poblado (contaba con 500000 habitantes hacia 1885 y 750000 en 1922 (1) (2), frente a los 15 millones actuales de Israel más Cisjordania y Gaza); y, a pesar de las buenas relaciones en la posguerra de la Primera Guerra Mundial entre sionistas y nacionalistas árabes (como demostró el pacto entre Chaim Weizmann y Faysal Ibn Husayn en 1919), que auguraba que la hostilidad árabes - judíos no era inevitable, a partir de 1920 la convivencia entre ambas comunidades fue empeorando rápidamente.

Tras la aparición en la política regional de Amin Al-Husayni en 1920 y su nombramiento como Muftí de Jerusalén al año siguiente, la situación escaló hacia una xenofobia y violencia antijudía (y antibritánica), contestada pronto por represalias de los extremistas judíos y agresiva intervención británica.

La situación fue empeorando; y, entre 1936-1939, Palestina sufrió una situación de virtual guerra civil, con los nacionalistas del clan al-Husayni y sus aliados enfrentándose a judíos, británicos y árabes moderados. Aunque la Revuelta Árabe fue derrotada, paradójicamente logró uno de sus objetivos: El Reino Unido publicó el "Libro Blanco" de 1939, que daba un golpe demoledor a la inmigración judía... en vísperas de la Shoá.

¿Cómo se llegó a ésto? Veámoslo.

viernes, 1 de noviembre de 2024

DEIR YASSIN: EL COMBATE QUE TODO EL MUNDO EXAGERÓ (IV). TODOS DE ACUERDO EN EL BULO

Como habíamos visto en la primera entrada, tras la Partición de Palestina  estalló una Guerra Civil en el Mandato de Palestina, entre la 
El Alto Comisionado Cunningham abandona
Palestina el 14 de Mayo de 1948
comunidad judía (en la que la mayoría, a falta de otra cosa mejor, había aceptado la Partición) y la árabe (que, eliminada cualquier oposición moderada por el clan Husayni*, rechazaba frontalmente cualquier acuerdo que no supusiese plena soberanía árabe sobre todo el territorio).

Sin embargo, entre el Yishuv, o Comunidad Judía, había también facciones: la Agencia Judía (verdadero gobierno en la sombra hasta la retirada de los británicos), apoyada por la Haganah, o "Ejército de Defensa", apoyaba la Partición de la ONU; mientras que los judíos partidarios de combatir hasta expulsar a los británicos y conquistar la soberanía sobre toda Palestina se habían organizado en el Irgún ("Organización Nacional Militar en la Tierra de Israel") y el Leji ("Luchadores por la Libertad de la Tierra de Israel"), conocidos despectivamente por la Haganah y la Agencia Judía como "los disidentes".

Los árabes cuentan con mucha mejor posición estratégica, una mayor población, y posibilidades para procurarse armas y suministros de los países de alrededor; los judíos están más organizados y cohesionados. Hasta Abril de 1948, el Yishuv permaneció a la defensiva, procurando mantener abiertas las comunicaciones con todos sus núcleos de población, mientras que los árabes organizan ataques para aislarlos y rendirlos uno a uno. Ambos bandos, además, organizan ataques terroristas para amedrentar a sus rivales y que se rindan o huyan.
Desde todos los puntos de vista hay un enclave decisivo: Jerusalén. Como hemos descrito en esta entrada, a finales de Marzo de 1948, viendo que la ciudad está al borde del asedio, Ben Gurión (presidente de la Agencia Judía) decide reunir a los mandos de la Haganah y el Palmaj (sus fuerzas de choque) para activar el Plan Dalet (o Plan D) que incluye una operación para forzar el asedio de Jerusalén: la Operación Najsom, que consiste en abrir un camino a través de las colinas, tomando los pueblos hostiles sobre la carretera. 

Sin embargo, las tropas fieles a la Agencia Judía no son capaces de afrontar una operación de tal envergadura en solitario, y pactan con Irgún y Leji (que por su parte desean llevar a cabo alguna acción que aumente su prestigio) que Irgún/Lejí atacarían conjuntamente el pueblo árabe de Deir Yassin. La Haganah facilitaría armas (pero no explosivos) y apoyo logístico para la operación.

El ataque se complicó debido a varios motivos, como queda explicado en la entrada anterior. Pero los asaltantes lograron vencer las dificultades, y hacia las 13:00-14:00 la resistencia había cesado. Las bajas fueron importantes: cinco muertos (contando a Yehuda Segal, herido en la batalla) y treinta y siete heridos entre los atacantes; y (según las últimas investigaciones) entre 100-110 muertos entre los defensores, con un número indeterminado de heridos.

La cifra de muertos y la desproporción entre uno y otro bando resulta excesiva para un combate de un grupo que ataca una población atrincherada bien defendida, pero al mismo tiempo las bajas de los asaltantes son excesivas (más de un 30 %) para un ataque por sorpresa, desde dos direcciones, en una población desprevenida e indefensa.

La historiografía oficial elevó a 254 muertos los fallecidos entre los habitantes de Deir Yassin, y habla de masacres en masa, violaciones, y muchos otros excesos cometidos por los judíos, sobre una población pacífica que se preparaba para una jornada festiva.

¿Cómo se llegó a esa cifra tan alejada de la que -según los últimos estudios- ocurrió realmente? (1) Vamos a verlo.


jueves, 2 de febrero de 2017

FUERZA COMPARADA DE AMBOS CONTENDIENTES (II)


Voluntarios árabes en Palestina, 1947
En la entrada anterior analizábamos la fuerza del Yishuv, (que a partir del 15 de Mayo de 1948 pasó a ser el Estado de Israel) con sus componentes: Heil HaMishmar*; Heil Sadeh*; Plugot Mahatz, o sea, PalmajIrgun Zevai Leumi, o Irgun; Lojamei Jerut Israel o Leji; Mitnadvei Hutz LaRetz, o Mahal*; la organización juvenil Gadna, así como la afluencia de nuevos inmigrantes de los campos de detención británicos, fundamentalmente.

En esta entrada analizaremos las tropas árabes palestinas para, en siguientes entradas, hacer lo propio con los Estados Árabes que atacaron a Israel; en conclusión, exploraremos las posibilidades tácticas, estratégicas y las diferencias que llevaron a la rotunda victoria del Estado de Israel frente a un enemigo que, a priori, parecía superior.

Las guerras no se ganan por casualidad ni por fuerza de voluntad: las ganan los ejércitos superiores; pero, para ello, no basta considerar el número de soldados ni las armas de que disponen. Hay que tener en cuanta, además, factores como la motivación, la dirección estratégica, la organización logística, los apoyos diplomáticos, la unidad de acción...

jueves, 9 de octubre de 2014

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (II)

INTRODUCCIÓN

La entrada anterior era la primera de una serie en la que estudiaremos si pudo existir una conspiración entre la Agencia Judía* y el rey Abdullah de Transjordania para, en palabras del historiador revisionista israelí Avi Shlaim...
"...repartirse Palestina tras la terminación del Mandato de Palestina. Conscientemente y deliberadamente se planeó frustrar la intención de la Comunidad Internacional, que había sido expresada a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en favor de crear un Estado Árabe Independiente en parte de Palestina."
Destrucción de propiedades
judías en Hebrón (1929)
Veíamos que la acusación no era nueva, pues, ya desde el final de la guerra -en la que Transjordania fue el único país árabe que se engrandeció territorialmente- partidarios del Muftí, políticos o historiadores opuestos a la anexión forzosa de Cisjordania a Transjordania, británicos que sospechaban de las intenciones del rey transjordano y enemigos de Abdullah en general, ya le acusaron de connivencia con los judíos, con los británicos o ambos. A ellos se han unido, desde los años ochenta, los "nuevos historiadores" israelíes, como el propio Shlaim, que con el argumento de haber podido tener acceso a miles de documentos recientemente desclasificados por el Gobierno y las Fuerzas Armadas de Israel, han vuelto a presentar viejos cargos contra Israel y -en este caso- contra Transjordania y el Reino Unido, como veremos.

Respecto al citado "complot" Israel-Transjordania, veíamos que la principal prueba de cargo presentada eran los informes redactados por dos agentes sionistas -Eliyahu Sasson*, y Ezra Danin*- y el Informe Verbal presentado ante el Gobierno Provisional* del futuro Estado de Israel por Golda Meir que se había entrevistado con el rey Abdullah en calidad de Presidente en funciones (1) del Departamento Político de la Agencia Judía. 

Sin embargo, examinados los tres testimonios de los agentes sionistas comprobamos que no sólo no hay en ellos pruebas de que el 17 de Noviembre de 1947 se repartiera el Mandato de Palestina entre Transjordania e Israel -de hecho, Golda Meir no tenía ni de lejos la capacidad para haber firmado un pacto de esas características a espaldas de la Agencia Judía- sino que:
  1. El Rey de Transjordania ofreció su "protección" a los judíos si aceptaban renunciar a su independencia e integrarse en su reino, en calidad de minoría sin fuerzas armadas, sin Asamblea Legislativa propia y, probablemente, siendo utilizada como motor económico del resto del país.
  2. Golda Meir, en nombre de la Agencia Judía, declinó la oferta cortés pero firmemente.
  3. El rey como "ejercicio de pensar en voz alta" preguntó a sus invitados su opinión sobre una probable invasión de la parte árabe de Palestina con la intención de anexionarla a Transjordania.
  4. Golda Meir respondió que la Agencia Judía no podía respaldar dicha invasión ni militar ni políticamente -dado que iba en contra de la Resolución de la ONU- a no ser que la incursión fuera breve y limitada, con el objeto de "mantener la Ley y el Orden, y preservar la paz hasta que la ONU pueda establecer un gobierno en el área".
  5. La reunión terminó con una vaga promesa de volverse a reunir inmediatamente tras la votación del Plan de Partición de la ONU, pero nunca se celebró dicha entrevista. La próxima vez que Golda Meir visitó a Abdullah -el 11 de Mayo de 1948- fue un desesperado intento de que el rey transjordano no se adhiriera a la agresión árabe que iba a comenzar cuatro días después. Abdullah respondió que le era imposible no ir a la guerra y, en su lugar, pidió que Israel no proclamase su independencia y reiteró su oferta de "proteger" a los judíos si se avenían a integrarse en su reino como súbditos.
Continuando con la teoría conspirativa construida sobre un supuesto complot para destruir el Estado Palestino que iba a salir de la declaración de la ONU, vemos que Avi Shlaim y otros "historiadores revisionistas" israelíes -siguiendo también los pasos de varios autores árabes que desde 1949 han tratado este tema- no se limitan sólo en culpar a la Agencia Judía y a Abdullah. También dicen haber encontrado pruebas de que el Reino Unido dio "luz verde" a ese complot siniestro.

Como ese complot no existió más que en la rabia de quienes quieren encontrar conspiraciones y poderes maquiavélicos que justifiquen la humillante derrota sufrida, así como en la agenda política de determinados historiadores que parecen haber olvidado las reglas del juego de la historiografía, podemos decir desde ahora que los británicos no dieron luz verde, roja ni ultravioleta a un contubernio que no existió.

Imagino que tendrán curiosidad por ver con qué nos salen ahora nuestros amigos conspiracionistas. Pronto iremos a ello. Pero, primero, haremos una exposición -que a algunos les parecerá demasiado larga- sobre la orientación de la política británica en el Mandato de Palestina. Es imprescindible para que puedan juzgar si el Reino Unido pudiera, o no, estar de acuerdo con un hipotético complot jordano-judío. 

martes, 30 de septiembre de 2014

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (I)

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, algunos de los llamados “nuevos historiadores israelíes” o “historiadores revisionistas israelíes”, apoyándose -supuestamente- en los archivos israelíes que desde la década de los ochenta del siglo pasado quedaron abiertos al público, dicen haber hallado pruebas de que la historiografía "oficial" del conflicto árabe judío de 1947-49 está basado en mitos y engaños.

Nada hay de malo -en realidad, son muy necesarias- en las revisiones de los conceptos o hechos históricos tenidos por ciertos hasta ahora. Siempre, claro está, que la revisión se base en el descubrimiento de hechos nuevos, no conocidos hasta el momento, o en una nueva interpretación de hechos ya sabidos... Pero, por supuesto, sólo si la nueva tesis se ajusta más a la verdad que la que antes creíamos cierta.

Golda Meir y el Rey Abdullah

En la serie que empieza hoy, discutiremos qué hay de cierto en la acusación de que la Agencia Judía* y el rey Abdullah de Transjordania se pusieron de acuerdo -con la autorización del Gobierno británico- para repartirse el territorio del Mandato de Palestina (la parte Oeste del primitivo Mandato) que, en 1947, las Naciones Unidas habían decidido dividir en dos estados (árabe y judío) y una zona internacional. Según ese pretendido "complot" (los conspiracionistas usan "collusion"), en el “reparto” Transjordania ocuparía lo que se conocía como “West Bank” (grosso modo, la Cisjordania que más adelante se anexionaría) y se comprometía a no invadir con su ejército (la pequeña pero altamente profesional Legión Árabe*, el mejor entrenado y mandado de todos los ejércitos árabes) el territorio asignado por la ONU a los judíos. Se trataba, pues, de un acuerdo de “no agresión” entre ambas partes; en él no se hablaba de lo que ocurriría con las otras dos territorios asignados al futuro árabe (Galilea Oeste y Gaza) ni de lo que ocurriría en caso de que Israel no pudiese resistir al resto de los ejércitos invasores.

Obsérvese que se sugiere abiertamente que con el pacto se cometió una desobediencia a la Resolución de la ONU que decidió la Partición de Palestina, y una agresión contra los intereses de los árabes palestinos. Y, sorprendentemente -o quizá no tanto, si examinamos la trayectoria política e intelectual de los “historiadores revisionistas”- la culpabilidad se hace recaer casi exclusivamente sobre Israel, que queda convertido en el “villano” de la historia. De la verdadera agresión, la que se produjo el 15 de mayo, la de los Ejércitos árabes contra Israel, los “historiadores revisionistas” no dicen ni Pamplona.

Y es curioso, porque la cercana y segura agresión podría haber justificado un pacto a la desesperada con Abdullah aunque, en realidad, no existiera. ¿Podría alguien culpar a un Estado que, ante la inminente agresión contra sus fronteras, y carente de defensa militar por parte de las Naciones Unidas, buscase un pacto con alguno de sus agresores?

No se apresuren a responder. La respuesta es ¡Sí! Los “historiadores revisionistas” no sólo culpan a Israel por ello, sino que, ante la inexistencia de un complot semejante, se lo inventan. Lo veremos en las próximas entradas. Diversión asegurada.

Veremos que no se trata de una acusación nueva. El historiador “revisionista” que más ha defendido el pacto de no agresión transjordano-judío, Avi Shlaim, (1), en realidad no aporta nuevos datos o documentos; en la década de los cincuenta ya se conocieron los hechos que se presentan, y ni siquiera la interpretación que hace Shlaim es original: partidarios del Muftí, políticos o historiadores opuestos a la anexión forzosa de Cisjordania a Transjordania, británicos que sospechaban de las intenciones del rey transjordano, enemigos de Abdullah en general, etc, ya le acusaron de connivencia con los judíos, los británicos o ambos.

Revisaremos las pruebas que se presentan a favor de la existencia de dicho pacto, y su valor real.

Y, finalmente, estudiaremos -de manera muy superficial, otras entradas se ocuparán más del asunto- si del comportamiento de los ejércitos judío y transjordano se deduce un pacto de no agresión, u otra cosa.

sábado, 27 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (IV): SU FATIGADO FIN Y REMATE

En 1939 la Gran Revuelta Árabe, después de casi tres años de disturbios intermitentes que han agotado y arruinado a la comunidad a la que pretendía liberar; falta de combatientes y de líderes sobre el campo de batalla; sin recursos y al borde del colapso, se apaga.

Escuadrones Nocturnos
Los disturbios, inspirados por el Gran Muftí de Jerusalén y Presidente del Consejo Supremo MusulmánHadj Amin al-Husayni, habían dado comienzo en 1936 con una Huelga General -acompañada de enfrentamientos interraciales- contra la inmigración judía y por la liberación de la comunidad árabe palestina; tras seis meses de violencia, un alto el fuego dejó las cosas en suspenso durante un año mientras la "Comisión Peel" examinaba las causas del levantamiento; una vez publicado su informe, que no satisfizo a nadie, las armas volvieron a sonar, pero esta vez de manera tan violenta que la Administración del Mandato abandonó la contención que había procurado utilizar en las primeras fases de la Revuelta: disolvió el Alto Comité Árabe, implantó la Ley Marcial, el toque de queda y tribunales militares y utilizó la Policía y el Ejercito extensamente, ejerciendo una represión brutal sobre los pueblos y comunidades que habían apoyado a los insurgentes. Además, utilizó la oposición al clan al-Husayni* (árabes moderados, Agencia Judía) para crear sus propias fuerzas paramilitares ("Bandas de Paz"; "Escuadrones Nocturnos"** organizados y entrenados por Orde Wingate).

Los árabes moderados que apoyaron la acción de los británicos fueron tachados inmediatamente de "traidores a su pueblo" y de "colaboracionistas" y tuvieron que sufrir las represalias del clan al-Husayni, de los nacionalistas árabes que acudieron a combatir a favor de los rebeldes, e incluso de gran parte de la población árabe, que veía a los insurgentes como héroes y a quienes se enfrentaban a ellos como villanos. Al final, casi todos los líderes árabes moderados habían sido asesinados, reducidos al silencio político o habían tenido que exiliarse.

Los revisionistas judíos, encuadrados en el Irgún (abreviatura de "Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel"), también combatieron con acciones terroristas y represalias a los árabes sublevados y a sus apoyos. Pero, con la Gran Revuelta ya casi dominada, el Gobierno del Reino Unido aprobó el "Libro Blanco de 1939" -absolutamente demoledor para la comunidad judía, que lo consideró una traición- y el Irgún (no así la Haganah) dio órdenes de cometer atentados también contra policías o soldados británicos,  

Por si fuera poco para la derrota definitiva de la Gran Revuelta, los recursos (fondos y armas) obtenidos de la comunidad palestina (en ocasiones, mediante pura y simple extorsión); lo poco obtenido de los países árabes vecinos; o la importante ayuda de Alemania e Italia* (que deseaban causar problemas al Reino Unido), no se utilizaron eficazmente, y de todos modos en 1939 los ingresos de cualquier procedencia ya casi habían cesado.

sábado, 20 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (III): LA SEGUNDA FASE

 "Media hogaza es mejor que no tener pan"
Comisión Real para Palestina, 1937

En la entrada anterior habíamos visto que árabes y judíos se mostraron, en general, muy disconformes con las conclusiones y recomendaciones del "Informe Final"*, emitido el 7 de Julio de 1937 por la Comisión Real para Palestina*. Entre otras cosas, los comisionados recomendaban una Partición del país entre árabes y judíos, con una transferencia de tierras y población para conseguir mayorías demográficas estables y un sistema de Tratados con la nueva Potencia Mandataria y los países vecinos que permitieran un futuro de paz, prosperidad y seguridad para Oriente Medio.

Los judíos, encabezados por Jaim Weizmann y David Ben Gurion, pese a que el tamaño del estado propuesto -menos de 5000 Km2- y sus fronteras representaban una pesadilla estratégica, terminaron aceptando el "el principio" y "la lógica" de la Partición y la "transferencia" de población como una base mínima para la negociación.

Los árabes, liderados por el Gran Muftí de Jerusalén Hadj Amin al-Husayni, -que no podía ver con buenos ojos la recomendación de una federación con Transjordania que le apartaba del poder político que tanto ambicionaba- rechazaron el Informe completamente y, lo que es peor, anunciaron su oposición armada, tanto a los británicos como a la inmigración y asentamiento judío.

Guerrilleros palestinos en 1937
En las semanas siguientes a la publicación del "Informe Peel" -aunque no hubo una declaración formal llamando a la continuación de la lucha armada- los atentados terroristas y los asaltos en campo abierto, que habían cesado casi completamente, volvieron a reanudarse. Los británicos consideraban a Amin Al-Husayni como responsable y pensaron detenerlo, pero el Muftí se refugió en el Santuario (al-haram asch-scharīf) de la Montaña del Templo -donde la Policía no podía entrar sin provocar un levantamiento generalizado en el mundo musulmán- y desde allí dirigió la Revuelta.  Pero el punto de inflexión fue el asesinato, el 26 de Septiembre de 1937, de Lewis Yelland Andrews*, Comisionado británico en Galilea, por unos pistoleros árabes, cuando salía de una iglesia en Nazareth.

Pero, antes de continuar con el relato de los hechos, estudiaremos las causas de la "resurrección" de la Gran Revuelta Árabe. ¿Por qué los dirigentes de los árabes palestinos, que habían llegado al final de la Huelga General de 1936* exhaustos, decidieron jugársela otra vez a la carta de la guerra?

Como vimos en una entrada anterior, La Huelga General y las tácticas de guerrilla utilizadas por los rebeldes habían sido un fiasco de tal magnitud que en Octubre de 1936, tras seis meses de huelga, la amenaza de un próximo colapso de la economía árabe obligó al Muftí a pedir a los líderes árabes (el rey Abdelaziz Ibn Saud, el emir Abdullah de Transjordania y el rey Ghazi de Iraq) que hiciesen una declaración llamando a los palestinos a finalizar la huelga y confiar en los ingleses. Así los palestinos podían deponer su actitud rebelde sin menoscabo de su dignidad. Usando un símil de boxeo, el Alto Comité Árabe -dominado por el clan al-Husayni*- pidió a sus "sponsors" que tiraran la toalla.

En realidad, la relativamente larga duración del conflicto -seis meses- tiene su explicación en la auto-contención de británicos (1) y judíos, limitados meramente a acciones defensivas, y a que la economía árabe era mucho más dependiente de subvenciones británicas y del progreso judío de lo que a los árabes les gustaría reconocer. Bastó con la cercanía de la temporada de cosecha de cítricos (cuya pérdida hubiera representado una catástrofe para la comunidad árabe) y el endurecimiento de las medidas represivas británicas (a finales de Septiembre había unos veinte mil soldados británicos en Palestina) para que la comunidad árabe palestina, exhausta, buscase una salida honrosa al atolladero.

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (II): LA COMISIÓN PEEL

En la entrada anterior veíamos cómo la Huelga General en Palestina, convocada el 21 de Abril de 1936 por los Comités Nacionales y los principales partidos políticos árabes, había evolucionado a un periodo de disturbios, con incidentes violentos contra propiedades británicas, judías, y de árabes que no secundaban la huelga.

El día 25 de Abril se formó el Alto Comité Árabe, con el Muftí de Jerusalén, Amin Al-Husayni, como presidente. Con el apoyo del clan al-Husayni*,  el Muftí iba a dominar el Comité y también la Revuelta y, en general, la política árabe palestina de la primera mitad del siglo XX.

En mayo, los británicos anunciaron la formación de la Comisión Real para Palestina* -con Lord Peel* como presidente - que en Noviembre desembarcó en Palestina.

De Abril a Octubre se produjeron incidentes violentos cometidos por los extremistas árabes -partidarios del Muftí- en toda Palestina; pero el 11 de Octubre, siguiendo a un agotamiento militar y económico de los insurgentes, Amin al-Husayni pidió a los líderes árabes de los países vecinos que hicieran un llamamiento a la paz; así pudo, salvando la cara hasta cierto punto, desconvocar la huelga y la lucha armada.

jueves, 11 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (I): PRIMERA FASE

ORÍGENES

Las causas que originaron la Gran Revuelta Árabe de 1936 forman una complicada red en la que unos hechos explican a otros, que a su vez empeoran los originales, formando una bola de nieve que creció hasta estallar en 1935-36. Veamos las principales causas
  • Causas económicas:
    • La "Gran Depresión", 
    • Venta de tierras de los efendis (señores) árabes al Fondo Nacional Judío*, con la pérdida de empleos rurales de muchos fellahim (campesinos), debida a su vez a varias causas:
      • Falta de preparación de los fellahim en las técnicas modernas que aplicaban los judíos.
      • Solidaridad interracial que hacía que los judíos contratasen judíos.
      • Actitudes racistas de los colonos judíos ante los fellahim.
      • Actitudes racistas de los árabes ante los judíos: negativa de los fellahim a trabajar bajo las órdenes de judíos, y sobre todo de mujeres.
      • En ocasiones, amenazas de algunos grupos radicales árabes a quienes trabajaran o se relacionaran con judíos.
    • Emigración a las ciudades buscando trabajos manuales no especializados; la excesiva oferta de mano de obra causa empobrecimiento, marginalización, hacinamiento.
  • Causas sociopolíticas:
    • Rechazo a la aparición de nuevos modos de vida, sociedad, cultura, costumbres y hábitos religiosos extraños a la tradición árabe y musulmana, y traídos por extraños: judíos y británicos.
    • Percepción por la masa árabe de arrogancia y despotismo en los colonizadores.
    • La sociedad tradicional árabe teme que la inmigración judía sea un nuevo colonialismo occidental.
    • Aparición, durante la década anterior, de movimientos panarabistas y nacionalistas palestinos.
    • La mejora de los transportes, los medios de comunicación (la radio, sobre todo) permitieron divulgar las nuevas corrientes de pensamiento por todo el país.
    • En la década de los treinta, la "Quinta Aliyah" u oleada de inmigración, trae judíos provenientes de Alemania, considerablemente más cultos y refinados que los judíos de anteriores "aliyah"; la brecha cultural entre judíos y árabes se amplía.
  • Causas locales y regionales:
    • El ejemplo de la independencia de los países vecinos. Siria firmó un tratado con Francia* en 1936 que prometía la independencia en tres años; Egipto firmó un tratado con Reino Unido, también en 1936, que obligaba a los británicos a retirar sus tropas; Iraq accedió a la independencia* en 1930.
    • Al tiempo que los países circundantes ganaban la independencia, sus líderes expresaban intenciones expansionistas, para conformar un reino árabe en todo el Oriente Medio: la "Gran Siria" , el Imperio Hashemita que incluiría Iraq, Siria, Palestina y Transjordania, o el deseo de Egipto de convertirse en líder de un mundo árabe con capital en El Cairo. Como respuesta, Palestina desarrolló  un nacionalismo propio bajo las familias Husayni, Nashabishi, Khalidi, etc.

domingo, 7 de septiembre de 2014

LA HUIDA DE HAIFA: ABRIL 1948 (y II)

El Plan de Partición de la ONU asignó Haifa al futuro Estado Judío. En la entrada anterior vimos que las noticias de la inseguridad provocada en el país por los enfrentamientos entre árabes y judíos, combinadas con la desmoralización de la población árabe ante la corrupción y la ineficacia de sus clases dirigentes, habían provocado el éxodo de más de 25000 árabes de Haifa a mediados de Enero (cuando aún no había más que incidentes de violencia aislados en el país) y unos 40000 (de una población inicial de 70000) a principios de Abril de 1948, cuando la guerra se acercaba a la ciudad.

El día 17 de Marzo, un gran transporte de pertrechos con 15 toneladas de armas y municiones que, proveniente de Siria, iba destinado a los árabes de Haifa, fue emboscado y destruido. Entre los más de cuarenta árabes muertos estaba su Comandante Militar Hamad Hunaiti,

Por su parte, los líderes políticos y militares judíos habían decidido pasar a la ofensiva para asegurarse el control de los territorios asignados en el plan de partición al Estado Judío y defender sus fronteras ("Plan Dalet"). Pero para ellos el peligro más acuciante estaba en el asedio de Jerusalén* y, por otro lado, la Haganah deseaba evitar a toda costa un enfrentamiento con los británicos en el puerto de Haifa, que era la ruta de salida prevista para la Administración del Mandato. Por tanto, su intención era apoderarse de la ciudad en los últimos días del Mandato o tras la retirada de los ingleses y, por supuesto, antes de la invasión de los ejércitos árabes.

Los árabes tuvieron un pequeño respiro durante la primera quincena de Abril y tomaron la iniciativa; sin embargo, una iniciativa bien intencionada del Comandante Británico iba a trastocarlo todo.

LA HUIDA DE HAIFA: ABRIL 1948 (I)

Haj Rashid al-Ibrahim
En 1947, Haifa era la tercera ciudad de Palestina -con 145000 habitantes, sólo la superaban Jerusalén y Tel Aviv- y su población estaba más o menos repartida entre judíos (75000) y árabes (41000 musulmanes y 29000 cristianos).

Su importancia era mayor que la que indica la simple demografía: era el principal puerto del Mediterráneo palestino, núcleo del sistema de comunicaciones terrestre (sobre todo, de los ferrocarriles), el mayor foco industrial de la región, capital administrativa de Palestina Norte para árabes y judíos y, por si fuera poco, era la sede de la Refinería e inicio/final del oleoducto Mosul-Haifa. Militarmente, su dominio era imprescindible para cualquier ejército que quisiera controlar Galilea Oeste.

Haifa fue asignada en la Partición al futuro estado de Israel; debido a su situación estratégica, su vital importancia económica y su población mixta, era evidente que, en caso de conflicto, resultaría uno de los principales focos de enfrentamiento. Sin embargo, los líderes judíos eran conscientes de que los ingleses tenían a Haifa como su principal punto de retirada, y habían decidido no arriesgarse a un choque con el Ejército británico tratando de conquistarla antes de tiempo. Por lo tanto, su intención era apoderarse de la ciudad después del final del Mandato y, por supuesto, antes de la invasión de los ejércitos árabes (si se llegaba a producir).

Cuando al final se produjo la conquista de Haifa por las tropas judías se debió a dos circunstancias muy precisas: que el tiempo se acababa y los judíos debían capturar toda Haifa y organizar su defensa antes de la más que posible agresión de los países árabes, y que la Haganah tuvo una oportunidad -mediante la desintegración y el colapso de la comunidad árabe- que no podía desaprovechar.

viernes, 5 de septiembre de 2014

EL APOYO PALESTINO AL EJE (y V): CONSIDERACIONES FINALES

En las entradas anteriores hemos analizado brevemente el apoyo de la sociedad árabe -y, en particular, los árabes palestinos- a las Potencias del Eje antes de la Segunda Guerra Mundial, durante la primera parte de la guerra y en el Golpe de Estado de Rashid Alí, durante la estancia de los principales líderes nacionalistas palestinos en el seno del III Reich en la segunda parte de la Guerra Mundial, y finalmente la colaboración del Muftí de Jerusalén con el esfuerzo de guerra alemán y el Holocausto

Es pues, el momento de realizar unas Consideraciones Finales personales. No es mi intención convencer a nadie. Simplemente, creo que el lector de hoy en día ha olvidado, o nunca ha llegado a conocer, ciertos hechos cuya relevancia en el conflicto palestino-israelí es innegable. Y que no puede hacerse una opinión propia sin, al menos, haberlas leído una vez.

La pregunta que nos hacíamos en la primera entrada era:

 ¿Es cierto que el nacimiento del Estado de Israel fue fruto de "una mala conciencia" de la comunidad occidental, que creó un país de acogida para los judíos, desposeyendo a un pueblo -el palestino- que no tenía ni parte ni culpa en el Holocausto?

Vamos a ello. Desglosaré la respuesta a esta pregunta en varios mitos.

martes, 2 de septiembre de 2014

EL APOYO PALESTINO AL EJE (IV): EL MUFTÍ Y EL HOLOCAUSTO

INTRODUCCIÓN

Hasta ahora creo haber demostrado que Amin al-Husayni y sus colaboradores se comprometieron a fondo con la causa del Eje; que colaboraron en labores de propaganda, de reclutamiento, recaudando fondos, organizando unidades de combatientes, y que muchos de los simpatizantes del Muftí se alistaron para combatir por Alemania. También hemos visto que el Muftí -y sus colaboradores- no apoyaron a los nazis simplemente por nacionalismo, anticolonialismo, o deseo de independencia y libertad para los países árabes, sino que una de las motivaciones más importantes, quizás la principal, sin la cual su esfuerzo no se comprende, es el odio al judaísmo -que no al sionismo- al que ven como la "fuente de todo mal"

Carta del Muftí a Ribbentrop
Sabemos que, durante el verano de 1944, el Muftí dirigió cartas casi idénticas al Ministro de Asuntos Exteriores Alemán, a Rumanía, Bulgaria y Hungría para evitar que centenares de miles de judíos consiguieran escapar o fueran intercambiados por los nazis -que ya veían el final de la guerra cercano, y no precisamente como vencedores- lo que provocó que casi cuatrocientos mil judíos que pudieran haber sobrevivido acabaran en las cámaras de gas. ¿Pretendía únicamente el Muftí evitar que tras la guerra emigraran a Palestina, como afirmó en sus Memorias? ¿Por qué el Muftí cita específicamente Polonia como lugar de desvío de los judíos? ¿Sabía, acaso,  el destino que les esperaba en Polonia? ¿Eran conscientes el Muftí y el círculo de árabes palestinos que le rodearon (y que estaban destinados -si hubiese triunfado su opción - a gobernar una Palestina unificada bajo Gobierno del Muftí) de los crímenes cometidos en los Campos de Concentración?