En la entrada anterior vimos como Jaffa fue adjudicada en la partición al futuro Estado Árabe. Venía a constituir un enclave árabe (71000 habitantes árabes por 31000 judíos) rodeado de pueblos judíos (excepto por la carretera a Jerusalén, a través de Yazur) y adyacente a Tel Aviv, una ciudad exclusivamente judía de 160000 habitantes. El Subdistrito Jaffa era uno de los pocos con clara mayoría judia: 260000 judíos por 110000 árabes. (1)
La presencia de los británicos y la importancia de los cítricos para la economía local hicieron que se intentara establecer un pacto de no agresión entre los Consejos Municipales de Jaffa y Tel Aviv, encabezados por Yusuf Heikal* e Israel Rokach*, respectivamente. Los superiores de ambos bandos bloquearon el acuerdo; sólo funcionó, de manera "tácita", para la industria de los cítricos, hasta que se acabó su recolección, distribución y exportación, en Marzo.
La sociedad judía, mucho más cohesionada, tenía una clara ventaja sobre la árabe, muy fragmentada entre ricos y pobres, musulmanes y cristianos, partidarios del Muftí y opositores a él. Las hostilidades, que hasta Abril consistieron en atentados, represalias y golpes puntuales, sembraron el pánico entre los árabes, desunidos y mucho menos motivados, y que contaban con la esperanza de la invasión de los países árabes tras la marcha de los británicos. Las tropas judías, formadas por la 4ª Brigada Kiryati*, de la Haganah, y los combatientes del Irgún y Lejí, estaban más cohesionadas y motivadas que las fuerzas árabes. Éstas estaban formadas en su mayor parte por la Milicia al-Najjada,* otros milicianos reclutados de entre parados, jóvenes sin experiencia militar y refugiados huidos de barrios limítrofes con Tel Aviv, y varios cientos de soldados del Ejército de Liberación Árabe (ELA), que se comportaron muchas veces de manera inadecuada y se ganaron la desconfianza y el odio de la población. Por si fuera poco, hubo una rotación de comandantes militares que no pudieron hacerse en ningún momento con la situación.
Así las cosas, la población civil árabe comenzó la huida hacia otras zonas árabes de Palestina o a los países de alrededor. En Abril de 1948, las noticias del hundimiento palestino y las historias sobre atrocidades judías -generalmente falsas- provocaron un colapso de la moral de los habitantes árabes de Jaffa. A mediados de Abril, cuando empezó la última batalla por Jaffa, sólo quedaban unos 20000-30000 árabes en la ciudad.
Planificación del ataque a Manshiya
Tras la caída de Haifa en manos de la Haganah, el 21 y 22 de Abril, los británicos recibieron muchas críticas del mundo árabe por haberlo permitido. En realidad, los británicos opinaban que los árabes estaban, simplemente, ocultando con sus acusaciones su propia incompetencia, pero en todo caso no podían permitir que la ciudad árabe más poblada de Palestina, Jaffa, cayera tambien en manos judías.
Los judíos sentían que Jaffa, por su situación demográfica y la superioridad demográfica judía en el distrito, podría ser la siguiente en caer. Pero, el 20 de Abril, el Cuartel General de la Haganah ordenó a sus tropas presentes en la zona (las Brigadas Kiryati*, Alexandroni* y Givati*) que se limitasen a implementar el plan D o plan Dalet, tomando las aldeas que rodeaban a Jaffa (asignados al futuro Estado Judío) sin conquistar la propia ciudad, que debía quedar como un enclave árabe en el Estado Judío. (2) Los mandos locales de la Haganah se sintieron decepcionados, pero obedecieron y prepararon el Plan Jametz ("levadura").
Por su parte el Irgún, que era bastante poderoso en Tel Aviv y necesitaba una victoria para atraer más simpatizantes, pensó que la conquista de Jaffa podría ser una buena manera de contrarrestar los éxitos conseguidos por la Haganah en Mishmar HaEmek y la Operación Najsom, con la captura de Qastel y la muerte de Abd-al-Qader al-Husayni. Menajem Begin, su Comandante en Jefe, convocó una reunión con su jefe de operaciones, Amihai Paglin,* "Gidi" (que también había dirigido el atentado al Hotel Rey David) y sus oficiales de planificación.
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Ataque sobre Manshiya (25-28 Abril) |
Se decidió iniciar un ataque sobre Manshiya el 24 de Abril de 1948, a las 22:00. (3) Manshiya era un barrio fundado por inmigrantes egipcios en la década de 1830s; de predominio musulmán, había sido uno de los más populosos de Jaffa antes del conflicto. Pero, tras el inicio de las hostilidades, era uno de los más abandonados por sus habitantes.
La intención del Irgún era cortar, a través de la tierra de nadie, hacia el mar; y, después de dominar el barrio, presionar hacia el Sur. La estimación del Irgún era que la caída de Manshiya provocaría un colapso de la moral árabe, por lo que sólo planearon en profundidad la primera fase.
Se asignaron 850 hombres: 250 para la primera fase, 350 para la siguiente fase y unidades de reserva, y el resto para tareas logísticas. El Irgún disponía para la operación de 4 vehículos blindados artesanales, 2 lanzagranadas PIAT, y 2 morteros de 3 " (81 mm).
Era la primera vez desde su fundación (1931) que el Irgún iba a abandonar la clandestinidad y realizar una operación tan compleja; así que encontraron muchas dificultades, y el inicio de la operación se pospuso para el 25. Su despliegue coincidió con la planificación de la Operacion Jametz. Era imposible que la Haganah no notara los movimientos de tropas del Irgún.
En un principio la Haganah no tenía intención de colaborar en la conquista de Jaffa, y se limitó al Plan Dalet; pero tampoco podía impedirla, enfrentándose militarmente a sus aliados. Así que dio órdenes de aislar el barrio de Manshiya, sin intervenir en la acción del Irgún, pero tomando precauciones para que sus combatientes no intentaran tomar el control de Tel Aviv. (4)
Comienza la acción
La acción comenzó el día 25 de abril a las 7:10 a.m. con fuego de mortero sobre Manshiya y el centro de Jaffa. Los defensores árabes replicaron con sus propios morteros y, cuando los atacantes empezaron a avanzar por tierra de nadie y atacaron las primeras posiciones defensivas, recibieron también el fuego de cobertura artillera británica, que trataba de evitar que el Irgún tomara la ciudad.
Aunque el fuego de los combates aterrorizó a los habitantes restantes de Jaffa, que redoblaron sus esfuerzos para escapar de la ciudad, los defensores de Manshiya aguantaron bien, ese día y al siguiente; el día 26 el Irgún hizo hasta tres intentos de romper las líneas árabes, sin conseguirlo. Morteros árabes y británicos bombardearon también los barrios judíos cercanos a la linea del frente, causando daños y bajas, y la huida de miles de civiles al centro de Tel Aviv.
Tras dos días sin éxitos claros y con bastantes bajas, algunos comandantes del Irgún empezaron a informar de fallos de suministros y se llegó a plantear la suspensión de la ofensiva. (5)
Sin embargo, el mismo día 26 por la tarde Begin se reunió con el Alto Mando de la Haganah, y firmaron un acuerdo por el que el Irgún pasaría a ser parte del ejército del nuevo Estado Judío y seguiría las órdenes de los comandantes locales de la Haganah, pero conservaría su autonomía y podría recaudar fondos. Esto supuso un éxito político importante para Begin y el Irgún; pero ¿cómo se había llegado a ello?
Las conversaciones que llegaron a este compromiso habían empezado a principios de abril. Tanto Begin como Ben Gurion estaban de acuerdo en que, más allá de rencillas personales, el Estado Judío no podría sobrevivir y ganar una guerra contra cinco países vecinos estando divididos. Llegado el momento de la movilización del Irgún para capturar Jaffa, a la Agencia Judía y la Haganah se le planteaba una disyuntiva:
- Detener al Irgún por la fuerza desencadenaría una guerra civil en el bando judío (de hecho, unos meses después ocurrió con el incidente del Altalena, pero para entonces Israel ya había nacido)
- No detenerlo supondría arriesgarse a ser acusados por los británicos, los árabes y la ONU de premeditar el ataque con el Irgún para tratar de conquistar toda Palestina, desobedeciendo el mandato internacional.
Pocas horas antes del inicio del ataque del Irgún, el 25 de Abril, Yigael Yadin, Jefe de Operaciones de la Haganah, sugirió tres posibles respuestas:
- Iniciar inmediatamente Jametz (aunque Haganah podría ser acusada de convivencia con el Irgún)
- Atacar Jaffa para evitar que el Irgún la conquistase. Este plan necesitaba planificación y preparación previa. Por si este plan resultaba elegido Yadin pidió a la brigada Givati que preparara planes para capturar Jaffa desde el Sur antes de que lo hiciera el Irgún.
- Esperar y ver la evolución de los hechos; y actuar en consecuencia según los resultados. Esto era lo recomendado por Yadin.
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| Operación Jametz y conquista de Jaffa |
Por consideraciones de política exterior, Ben Gurion desestimó la segunda opción, y por política interna (no dejar que Irgún adquiriera demasiado peso en el futuro Estado) también desechó la primera; por lo tanto, ordenó la implementación de Jametz. Sin embargo, reconociendo la necesidad de pactar con Irgún, para que no volviera a ocurrir un caso similar, convocó a Menajem Begin para acelerar la firma del pacto Haganah-Irgún.
Pese al éxito político que suponía la firma del acuerdo, Begin fue sometido por sus hombres a presiones para cancelar la operación sobre Jaffa. Invocando la dificultad de superar las defensas de Manshiya y la ayuda británica a los árabes, trasladó a sus comandantes de campo la orden de cesar el ataque. Pero éstos, encabezados por Paglin, pidieron continuar la ofensiva, seguros de que el barrio estaba a punto de caer.
Begin accedió a permitir un último intento. Está vez cambiaron de táctica. El ataque se inició por la tarde, para aprovechar la penumbra del crepúsculo y la oscuridad nocturna; y en lugar de avanzar por los callejones, donde eran presa fácil para los tiradores árabes, se abrieron paso entre los edificios volando o derribando los muros medianeros. Tras un duro combate, a las 07:00 del 28 de Abril los judíos llegaron al mar, aislando el barrio del resto de Jaffa. A mediodía del día 28 la resistencia en Manshiya había cesado.
Pocas horas antes había empezado la Operación Jametz. Dos compañías de Alexandroni capturaron las aldeas de al-Qayriyya* y Saqiya*, cortando la carretera a Lydda y su aeropuerto, mientras que Givati, con cuatro compañías, tomaba el barrio de Tel al-Rish (actualmente englobado en Holon); la escasa resistencia que encontraron hizo que los judíos se confiaran, y dejaron una guarnición muy débil.
Los británicos actúan
Mientras tanto, los británicos se habían alarmado hasta el punto de intervenir. El propio Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Ernest Begin, exigió al Comisionado británico en Lydda, William Fuller, que evitase que el Irgún tomase Jaffa o, si ya lo había hecho, que se les obligase a retirarse. Fuller se puso en contacto con Rokach, pero el alcalde de Tel Aviv no tenía mandó sobre la situación. Cuando las amenazas y el apoyo artillero no surtieron efecto, Londres mandó desplegar un dispositivo de unos 4500 hombres, con presencia de artillería y blindados y apoyo aéreo y naval, amenazando arrasar el Irgún si no se retiraba de Manshiya (6)
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Almacén de cítricos en Jaffa antes de la guerra |
El mismo día 28 llegaron otros 300 soldados de la ELA, con tres vehículos blindados y dos piezas de artillería de 75 mm, y un nuevo comandante para la defensa. Fawzi al-Qawqji, Comandante sobre el terreno del ELA, había sido informado del colapso de la defensa de Jaffa y la desbandada de buena parte de sus tropas. (7) Indignado, al-Qawqji destituyó fulminantemente al Tte Col Adl Najim al-Din y envió los refuerzos ya comentados, al mando del antiguo capitán de la Fuerza Fronteriza Transjordana, y oriundo de Jaffa, Mishal Issa.
Issa empezó en seguida a trabajar. Uno de sus batallones, con los británicos y milicianos de Jaffa, bloqueó un intento de avanzar desde Manshiya hacia el Sur, sobre el centro de Jaffa. El resto, reforzado con otras tropas del ELA, atacó Tel al-Rish, arrebatándolo de manos de Givati. Aunque no pudo seguir más allá, se dio por satisfecho con haber estabilizado momentáneamente la defensa. Desgraciadamente para los árabes, la situación ya tenía difícil solución.
Por si el día 28 hubiese sido aburrido, fue el día en que el alcalde Heikal volvió a Jaffa, tras su periplo por Damasco, Amman y Bagdad en busca de ayuda. Volvía con buenas palabras, pero poca ayuda material, y se encontró con que las calles estaban medio vacías y la municipalidad cerrada. Los servicios sociales habían colapsado, y casi todos los miembros del Ayuntamiento y del Comité Nacional habían huido.
La situación militar aún empeoró más, cuando Najim al-Din se negó a entregar el mando de la guarnición a Mishal Issa y se declaró en rebeldía. Se fugó el día 1 de Mayo, con cientos de sus hombres... y £8000 de la Caja del ELA. Otros soldados también huyeron, hacia Lydda, con sus armas y salarios.
La Haganah, pese a haber perdido Tel al-Rish, conquistó Salama* y Yazur*, cerrando así el cerco en torno a Jaffa (en adelante solo podría salirse por mar o con escolta británica) y terminando así la operación Jametz el día 30 de Abril.
"Vale por una Jaffa"
Mientras tanto, los británicos intentaban desalojar al Irgún de Manshiya. El día 29 de Abril, el Alto Comisionado Alan Cunningham informó con satisfacción que gracias a la intervención de las tropas británicas Jaffa se había salvado de la ocupación por los judíos y, al día siguiente, 30 de Abril, publicó otro comunicado en el que decía que "tras duros combates y ataques aéreos británicos sobre Holon y Bat Ram, los judíos -conmocionados- se retiran a sus posiciones iniciales y han solicitado una tregua".
Pero esto no era cierto. Ciertamente los británicos habían bombardeado duramente -con artillería y aviación- las posiciones israelíes en varios pueblos e incluso en Tel Aviv; y el General Gordon McMillan* había intentado en dos ocasiones apoderarse de Manshiya, aprovechándose de su manifiesta superioridad de fuego y armamento (tanques, artillería pesada, etc), pero los combatientes del Irgún, con granadas, cócteles Molotov, y derribando paredes sobre la ruta de tanques, consiguieron rechazar los ataques. Los británicos perdieron dos tanques y un comandante de tanque.
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| Casas de Manshiya tras los combates |
El fiasco británico hizo que la desbandada de Jaffa fuera ya general. Se sabía que los que ocupaban Manshiya eran los "terroristas" del Irgún, y la población árabe vivía con el pánico de creer que se iban a repetir las "atrocidades" de Deir Yassin. McMillan se dio cuenta de que, aunque consiguiera derrotar a los judíos, no quedarían árabes a quien devolverles la ciudad; por otro lado, el Irgún mostraba una determinación y valentía que podía costar muchas vidas británicas, justo en el momento en el que estaban a punto de irse. Voló a Suez para entrevistarse con su superior, el General sir John Crocker* y le hizo saber sus conclusiones: no merecía la pena una pelea, casa por casa, por unas ruinas. El recuerdo de Stalingrado estaba presente.
Pero tampoco el Irgún quería sacrificarse inútilmente, porque -de más es decirlo - sí los británicos se empeñaban acabarían barriéndolos. De modo que ambas partes buscaron un acuerdo que les conviniera y, en el caso de los ingleses, les salvara la cara sin pasar por el bochorno de sentarse a pactar con los "terroristas". Así que negociaron a través de la Haganah y la Alcaldía de Tel Aviv.
El pacto se concretó el 1 de Mayo, ante corresponsales extranjeros. Los británicos renunciaban a que los judíos les entregaran Manshiya, siempre que la Haganah sustituyera al Irgun en el barrio. El Irgún se mostró de acuerdo: sus bajas eran altas -había tenido 42 muertos y casi 400 heridos, un tercio de las tropas utilizadas- y necesitaban reponerse. Otra exigencia de los británicos, que las calles fueran despejadas para patrullar el barrio, era impracticable en los 15 días que quedaban para el fin del Mandato, dada la acumulación de escombros. Había una tercera exigencia: que se entregara a los británicos la Comisaría de Policía, que era un punto fuerte del barrio. Pero, mientras estaban negociando, se oyó una explosión: el Irgún acababa de volar la Comisaría. (8)
Tanto los judíos, como los británicos, se comprometieron a no reanudar hostilidades antes del fin del Mandato. Los judíos no atacarían Jaffa, los británicos no los intentarían desalojar de sus posiciones actuales. Los judíos negociarían con los árabes un Alto el Fuego definitivo.
El Comandante del Irgún en Manshiya, Shraga Elis, entregó al Haganah el mando simbólico del barrio. El Comandante del Haganah le firmó un recibo, también simbólico, en una hoja de cuaderno:
Recibido del Irgun Zvai Leumi: Vale por una Jaffa
El final de la Jaffa árabe
Alea jacta est. Las suertes estaban echadas. Los pocos árabes que quedaban en Jaffa (unos 20000 el 1 de Mayo, según informes de los británicos) buscaban un medio para salir de la ciudad, por mar o por carretera. Los miembros del Ayuntamiento que quedaban en Jaffa se pusieron en contacto con los británicos para que facilitaran y protegieran la salida de los habitantes que quisieran abandonar la ciudad. Miles de ellos huyeron en todo tipo de vehículos automóviles, o a pie; mientras que otros tantos esperaban -con toda su familia y pertenencias- en los muelles, hasta que viniera un barco a evacuarlos hacia Beirut o, los menos adinerados, a Gaza.
Heikal tiró la toalla. Incluso aunque hubiera convencido a sus conciudadanos de esperar hasta que se fueran los ingleses, el 14 de Mayo, la invasión de los ejércitos árabes nunca hubiera llegado a tiempo para evitar la conquista de Jaffa por los judíos. Así que abandonó la ciudad el día 5 de Mayo, confiando en que -tal vez- podrían regresar cuando todo hubiera terminado y los árabes fueran de nuevo dueños de Jaffa.
Los soldados del ELA también huían. Issa, con cientos de combatientes, se fue el mismo día 5 de Mayo, después de presentar un panorama desolador a sus superiores en Damasco. Quedaron atrás algunos cientos de desertores, entregados al pillaje, lo que -evidentemente- aumentó el éxodo de la población civil.
Según el Oficial de Información de la Brigada Kiryati, el 11 de Mayo - en vísperas de la capitulación definitiva de Jaffa- tan sólo 3000 árabes permanecían en la ciudad. Así las cosas, la rendición era solo una formalidad. A las 15:30 del 13 de Mayo, miembros representativos de la comunidad árabe de Jaffa y del Haganah firmaron un acuerdo de capitulación.
La desaparición de Jaffa como ciudad árabe dio al Yishuv un gran respiro, al no tener que afrontar un enclave densamente poblado al lado de su ciudad más importante (al menos, demográficamente) y virtual capital. Asimismo, Jaffa hubiera constituido un puñal apuntando a la espalda de la carretera Tel Aviv -Jerusalén. Su puerto hubiera podido recibir envíos de armas, hombres, etc de los países árabes que -desde el día siguiente a la capitulación - invadieron Israel. Por lo tanto, los judíos pudieron estrechar líneas, y dedicar más y mejor esfuerzo a contener la invasión.
El Irgún salió reforzado, no solo en su moral de combate, sino en la opinión de la población no combatiente. Haber combatido contra los británicos -y haberles obligado a negociar- no era cosa pequeña para mucha gente que, pocos años atrás, había soportado insultos de "cobardes" porque su pueblo había sido llevado al matadero por los nazis sin resistirse. Ahora, un desfile del Irgún por Tel Aviv, poco después de la "batalla de Manshiya", fue jaleado con vítores entusiastas por una multitud enfervorizada.
Jaffa nunca volvió a ser una ciudad árabe. En 1950 se unió a Tel Aviv tras una prolongada discusión (el alcalde Rokach fue uno de los mayores detractores de la idea) y se formó la ciudad de Tel Aviv -Yafo. En 2023 tenía cerca de 500000 habitantes, de los que sólo un 4 % son árabes.
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* Enlaces en inglés. Aunque mis preferencias serán siempre enlazar a información en español, aunque sea menos completa, en algunos casos la diferencia en la información ofrecida justifica enlazar a páginas en otros idiomas. Ruego disculpen las molestias.
**Enlaces en francés.
***Enlaces en otros idiomas
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- Estimaciones a partir del Village Statistics de 1945 del Gobierno del Mandato Británico.
- El Plan Dalet (de la letra hebrea Dalet, la cuarta tras Alef, Bet, y Guímel) era un plan operativo, adoptado el 10 de Marzo de 1948 en respuesta a la evolución de las amenazas a las que tenía que hacer frente el futuro Estado Judío. Aunque era un plan esencialmente defensivo, que no contemplaba la invasión de zonas asignadas al estado árabe, ni la expulsión de los habitantes árabes del Estado Judío que no mostrasen hostilidad, dejaba cierta independencia a los comandantes operativos de la Haganah para decidir las medidas de seguridad necesarias para que el perímetro defensivo del Estado quedase asegurado.
- Gonan, Arnon: "The Battle of Jaffa, 1948"; Middle Eastern Studies, 2012; 48:6: 1003s
- Existía una profunda desconfianza entre Haganah y los otros dos grupos, Irgún y Lejí. Los primeros acusaban a los otros dos grupos de destruir, con sus acciones, el crédito internacional del pueblo judío y de entorpecer las posibilidades de llegar a acuerdos con los británicos y árabes moderados. El Irgún acusaba a la Haganah de colaborar con los británicos en la represión, incluso entregándoles combatientes suyos y de Lejí, como en la Hunting Season*
- Morris, Benny: "1948: A History of the First Arab-Israeli War" (Yale University Press New Haven London, 2008); Pg 149. "The Conquest of Jaffa", por Yehuda Lapidot.
- Karsh, Efraim: "Palestine Betrayed". Yale University Press (New Haven & London, 2010); pg 157
- Los intercambios de cablegramas entre al-Qawqji, el Inspector General del ELA (Taha al-Hashimi) y sus comandantes de campo muestran bien la descomposición de las unidades militares árabes: "Sin contacto con Jaffa desde ayer"; "La situación es demasiado grave para demorarla"; "De toda la compañía, solo quedan 10 soldados y es inconcebible que logremos resistir [mucho más tiempo]" Karsh, Efraim: Op Cit pg 156
- Bowyer Bell, J: "Terror out of Zion. The Shock Troops of Israeli Independence" Avon Discus Books (New York, 1977) Pg 375-.380
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