domingo, 1 de marzo de 2026

LA UNSCOP INVESTIGA (IV): DELIBERACIÓN Y DECISIONES

En Febrero de 1947, el Gobierno del Reino Unido llevó a las Naciones Unidas la cuestión del Mandato de Palestina, para recibir sugerencias sobre la mejor salida al problema de la violencia entre árabes y judíos y contra los británicos, y la imposibilidad de cortar la inmigración ilegal de los judíos.

La ONU celebró una Sesión Especial en Abril-Mayo, y creó un Comité de miembros de 11 países para estudiar el problema y hacer recomendaciones: el  Comité Especial de Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP).

Sesión de la UNSCOP, el 8 de Julio, en
la YMCA de Jerusalén 
Como vimos en la entrada anterior, la UNSCOP viajó en Junio a Palestina y trató de ver la situación del país y hablar con representantes de las comunidades árabe, judía y los británicos, para así decidir si Palestina podía acceder a la independencia inmediata en un Estado unitario de mayoría árabe (como querían los árabes); un estado binacional con amplia autonomía de ambas comunidades, o en dos países independientes (como quería la mayoría de los judíos). 

La comunidad judía (el Yishuv) y !a Agencia Judía se esforzaron para presentar sus logros y convencer a la Comisión de que podían construir un país independiente y próspero. La UNSCOP también entrevistó a su ejército semiclandestino (la Haganah), así como a las fuerzas "disidentes" (Irgún y Lejí), más pequeñas pero más violentas.

La comunidad árabe palestina, en cambio, dirigida por Amin al-Husayniel Comité Superior Árabe (AHC), se vio obligada a secundar un boycott completo a la UNSCOP, y vio prohibido cualquier contacto con la misión. Esto resultó en un grave perjuicio para los árabes, porque les hizo aparecer como intolerantes y atrasados.

Para compensar de alguna manera, la UNSCOP viajó a Beirut, donde se entrevistaron con representantes de los países árabes; y luego a Ammán, donde tuvieron una audiencia con el rey Abdullah de Transjordania. Si bien los países árabes rechazaron de plano un Estado judío en Palestina, Abdullah (en privado) sugirió que podría aceptar la partición si le dejaban anexionarse la parte que correspondería a un Estado árabe de Palestina.

Acabada la gira, la UNSCOP volvió a Ginebra, donde el 28 de Julio se celebró la primera audiencia tras su vuelta. 

Veámoslo

Los campos

La primera decisión que tuvieron que tomar fue si visitaban. o no, los campos de refugiados judíos en Chipre y Europa. (1) 

La cuestión de si el asunto de los refugiados judíos debía considerarse ligado, o no, con el de Palestina, había sido un motivo crucial para llevar Palestina ante la ONU. Los británicos, empujados por los países árabes, opinaban que no, y habían limitado la inmigración de judíos muy estrictamente; EEUU, basándose en las conclusiones de la Comisión Anglo-Americana, opinaba que Reino Unido debía admitir inmediatamente a 100000 judíos en Palestina.

Los árabes presionaron a la Comisión argumentando que los refugiados eran europeos; que muchos no querrían ir a Palestina, y que el mundo árabe no era causante de su desgracia. Los judíos inundaron la Comisión de cartas y peticiones de los judíos de los campos de Europa, que declaraban su anhelo por ir a Palestina. (2)

Se llamó a declarar al noruego, de la Organización Internacional de Refugiados  Søren Christian Sommerfelt,que sorprendió al Comité al declarar que no existían estadísticas sobre los destinos preferidos por los refugiados. Esto, junto con el precedente que la Comisión había creado ya, al acudir a Beirut y Ammán, a entrevistarse con los países árabes, decidió a la mayoría de la Comisión (3) a votar a favor de viajar a los campos para hacerse una idea.

Se creó un subcomité, con un miembro de cada país representado (sólo Perú rechazó participar) y viajaron a varios campos de refugiados de las zonas británica y estadounidense y al Hospital Rothschild .de Viena. En todos ellos hallaron similares condiciones: hacinamiento, falta de recursos, y perspectivas sombrías, pues recibían miles de nuevos refugiados diariamente. Lo que más les asombró fue saber que, por causa del antisemitismo que aún reinaba en Alemania y Austria, los judíos seguían sin poder salir del campo -por miedo a ser agredidos- y era impensable soñar con ser reinsertados. (4)

John Hood, representante
australiano
Mayoría y Minoría 

El trabajo de entrevistas y encuestas del subcomité arrojó un 90-98 % de refugiados que querían ir a Palestina; la mayoría de ellos estarían dispuestos a esperar años para ello y asumir los peligros de la inmigración ilegal. Casi ninguno deseaba volver a sus países de origen. El presidente del subcomité, el australiano John Hood, hizo un exhaustivo trabajo para asegurarse de que estos resultados no habían sido productos de la propaganda sionista.

Desde el 6 de Agosto, la Comisión celebró once sesiones "informales", en las que cada uno de los representantes, por turno expuso su opinión con libertad sin levantar actas. (5) En la primera de las reuniones se habló sobre el futuro del Mandato, y todos los comisionados -incluso Australia y Canadá, que venían por la Commonwealth- estuvieron de acuerdo: el Mandato debía terminar.

Los problemas empezaron a la hora de decidir cuál sería la solución propuesta, el tiempo para la evacuación del Mandato, y las relaciones entre las comunidades árabe y judía. Los comisionados, aún dejando para más adelante el espinoso problema de Jerusalén y los Santos Lugares, no se pusieron de acuerdo en todo lo demás y además tuvieron que hacer frente a muchas presiones:

  • Los judíos continuaron insistiendo en favor de una partición en dos estados independientes; 
  • Los árabes se negaban a considerar la posibilidad de un Estado judío, por mínimo que fuera su tamaño, y llegaron a amenazar (por boca de Fawzi al-Qawqji) con la guerra si la ONU acordaba una Partición (6);
  • Los británicos presentaron un documento, "Palestine: a study of Partition", con la intención de demostrar que, en caso de recomendarse una partición, podía hacerse con un estado judío de tamaño mínimo. (7) Pero sus intenciones quedaron al descubierto cuando Richard Crossman, laborista británico que había formado parte del Comité Anglo-Americano, advirtió a la UNSCOP sobre el Ministro de Exteriores Ernest Bevin, a quien definió como antisemita y pro-árabe; (8) recomendó no dejarle manejando un posible fideicomiso de Palestina, porque intentaría perpetuar el dominio del Imperio Británico.

Entre los asistentes que se habían justo a disposición de la UNSCOP destacaba un grupo de economistas que, aislados del problema político, clarificaron la viabilidad de las soluciones propuestas: su opinión -que un Estado árabe sería inviable sin la colaboración exterior o la de la comunidad judía- dio argumentos a los que se oponían a una partición pura, y defendían la creación de una Federación con algún tipo de unión económica entre los dos estados, con la Palestina árabe beneficiándose de la Palestina judía. Pese a que esto contradecía a la Agencia Judía, que defendía la independencia absoluta del Estado judío, a la larga benefició su intención de verse asignado un territorio más grande, que incluyera el Negev.

A diez días de la fecha límite para la presentación de sus conclusiones a la Asamblea General de la ONU, que se reunía a partir del 1 de Septiembre, la falta de progreso decidió a la UNSCOP a dividirse en tres subcomités paralelos:

  • Un subcomité formado por India, Irán, Yugoslavia y el australiano Samuel Atyeo, que redactó un plan basado en un Estado Federal con dos regiones autónomas.
  • El resto de los miembros hicieron una propuesta de Partición en dos Estados con unión aduanera. A su vez, se dividieron en otros dos subcomités:
    • Iván Rand, Emil Sandström, Nicolas Blom y Jorge Granados redactaron sus Asuntos Constitucionales.
    • Arturo G. Salazar, Enrique R. Fabregat, John Hood y Karel Lisicky, los de Inmigración y Fronteras.

Los mayores problemas surgieron en el subcomité de Inmigración y Fronteras, que también se ocupaba de la cuestión de Jerusalén. (9) Salazar - que se sentía muy vinculado emocionalmente al Vaticano- era partidario de un Estado judío de superficie pequeña y de una internacionalización de los Santos Lugares que incluiría toda Jerusalén, Belén y sus alrededores. Fabregat se adhería a la propuesta de los sionistas y presentó un mapa con un Estado Judío que incluiría el Negev y Galilea, y sólo la Ciudad Vieja de Jerusalén como Zona Internacional.

Por momentos pareció que la Comisión iba a fracasar, al no poder presentar un plan consensuado. Y así hubiera sido de no ser porque John Hood presentó una propuesta que, si se aprobaba, contentaría a todos: presentar dos recomendaciones en lugar de una. Así cada uno podía votar a la que más le gustase. Y así se hizo.

Las Recomendaciones de la UNSCOP

Incluso después de haber decidido que se presentarían dos planes (uno, que recomendarían los partidarios de una Partición; y otro, los que sugerían un Estado federal) el trazado de las fronteras -sobre todo en el plan de la Partición - resultó ser una dificultad casi insalvable. La necesidad de mantener a judíos y árabes separados; la imposibilidad de evitar una gran minoría árabe en el estado judío; la intención de guardar continuidad territorial, y la conveniencia de que el Estado judío tuviera suficiente superficie como para su desarrollo agrícola y "financiar" la parte árabe palestina, (10) resultaba casi imposible de conjugar. Finalmente, fue Mohn, que tenía experiencia en diseñar mapas, quien hizo el de la recomendación de la Partición, y Rahman dibujó el del posible Estado Federal (que tenía mucha menos trascendencia).

El día 31 de Agosto la Comisión redactó y firmó sus recomendaciones (aquí, tal y como las recogió la Asamblea General):

  • En primer lugar, se hicieron una serie de propuestas aceptadas por unanimidad (Cap. 5A): Terminación inmediata del Mandato; independencia de los pueblos palestinos; administración de la ONU durante la transición a la independencia; preservación de los Santos Lugares; llamamiento a la ONU a resolver el problema de los refugiados judíos, y exhortaciones a las relaciones pacíficas entre las dos comunidades, con fórmulas democráticas, y estableciendo acuerdos diplomáticos y económicos.
  • Se sometía una primera "Propuesta de Partición con Unión Económica", conocido como "Plan de la Mayoría", porque fue apoyado por Canadá, Checoslovaquia, Guatemala, Países Bajos, Perú, Suecia y Uruguay (Países Bajos se abstuvo):
    • Tras un periodo de transición de 2 años, durante el que se permitiría la entrada de
      Plan de la Mayoría 
       150000 refugiados al futuro Estado Judío, se proclamaría la independencia en tres zonas: Estado Judío, Estado Árabe y "Corpus Separatum" con Jerusalén, Belén y alrededores.
    • La Unión Económica incluiría Aduanas, moneda común y un sistema de transportes y comunicaciones compartido. Tenía un periodo de validez inicial de diez años, prorrogables.
    • El Plan ha sido muy criticado a posteriori por la contradicción que contenía, al establecer una independencia obligada por las malas relaciones entre árabes y judíos, al tiempo que establecía una unión economica. Sin embargo, los críticos olvidan que el propósito de la Unión Económica era permitir la supervivencia y desarrollo de la parte árabe, una vez independizado el Estado Judío.
  • La segunda "Propuesta para un Estado Federal Independiente", también conocido  como "Plan de la Minoría", que fue apoyado por Irán, la India y Yugoslavia, proponía:
    • Un periodo de interinidad provisional de tres años, tras el cual se constituiría un Estado Federal, donde se definirían dos regiones, para los árabes y para los judíos.
    • Habría un Jefe de Estado común, siempre árabe; un Gobierno Federal y, además, cada comunidad tendría su propio gobierno autónomo para los asuntos propios de su región. Habría dos cámaras legislativas federales: una cuyos miembros se repartirían al 50% entre árabes y judíos, y la otra segun la población real (en 1947, 2/3 árabes y 1/3 judíos).
    • Como el Gobierno Federal se encargaba -aparte de las Relaciones Exteriores y Diplomáticas y la Economía- de la Política de Inmigración, eso garantizaba que, en ningún caso, los judíos podrían conseguir una paridad demográfica en Palestina (al menos por esta vía) ni podrían entrar en Palestina más allá de una cantidad testimonial de refugiados
    • Si el "Plan de la Mayoría" -que, con algunas modificaciones, fue el adoptado por la ONU- fue muy criticado, hasta el punto de que hay gente que le achacó un empeoramiento de las relaciones entre árabes y judíos, no cabe duda de que el "Plan de la Minoría", de haber sido asumido, hubiera dado lugar a un escenario mucho peor.

Reacciones al informe de la UNSCOP 

    Plan de la Minoría

    La noticia de la presentación del Informe de la UNSCOP ante la Asamblea General, que suponía un paso de gigante hace la terminación del Mandato y la creación de un Estado Judío en Palestina, fue recibido con euforia por los sionistas. Por supuesto, el "Plan de la Mayoría" era el objetivo a conseguir para ellos. (11)

    De hecho, la Agencia Judía, en privado, temía que los árabes mostraran apoyo al "Plan de la Minoría", lo que podría causar que, si la Agencia Judía no se oponía, la ONU considerase que se trataba de una solución que no disgustaba a nadie y la asumiese. Por tanto, Ben Gurión se apresuró a dar instrucciones en el sentido de rechazarlo categóricamente.

    Los árabes pusieron el grito en el cielo, mediante notas de protesta diplomáticas, campañas de prensa y manifestaciones callejeras, pero -según informaron los diplomáticos extranjeros- no se produjeron grandes disturbios ni pogromos contra los judíos. Seguramente, los países árabes no creían que el informe de la UNSCOP fuera a ser aceptado por la Asamblea General. 

    En el interior de Palestina, los árabes -como durante la visita de la UNSCOP - miraban hacia El Cairo para ver lo que decidía el Muftí. Y Amin al-Husayni volvió a cometer un error catastrófico.

    El "Plan de la Minoría", que podría haber sido aprobado en la Asamblea General si hubiera contado con un apoyo firme de los votos árabes, le hubiera dado un Estado Federal con una minoría judía que nunca podría llegar a ser mayoría. Era muy favorable para él, puesto que no sugería una unión con Transjordania, como hacía el Plan Peel 10 años antes, sino sólo una Unión Económica con la minoría judía, lo que fundamentalmente beneficiaba a los árabes. Pero el Muftí lo rechazó como una "Partición encubierta". Los países de la ONU, que recordaron que al-Husayni había dicho que podría coexistir una minoría judía con los mismos derechos que la mayoría árabe en una Palestina democrática, sospecharon que el Muftí buscaba, simplemente, que se le otorgasen a él plenos poderes, y convertirse en Dictador de facto. (12)

    Los británicos estaban desolados. No sólo no les habían otorgado un Mandato reforzado (que, posiblemente, era lo que esperaba Ernest Bevin) (13) sino que, contra las esperanzas de mucha gente en el Ejército y el Secretariado de Colonias, no se fijaría una fuerza internacional para sustituir a su Ejército mientras se implantaba la desconexión. Tras el primer mazazo con el Informe de la UNSCOP, los británicos empezaron a ver puntos positivos en el "Plan de la Minoría"; pero la torpeza de Amin al-Husayni y el resto de líderes árabes lo arruinó todo.

    Para intentar "asustar" a la Asamblea General y poner de rodillas a la ONU, el 20 de Septiembre los británicos publicaron un Memorándum anunciando que, llegado el momento, abandonarían el Mandato, dejando a árabes y judíos a su suerte y su violencia. El razonamiento, expresado explícitamente en el documento, era que las dos propuestas -también el "Plan de la Minoría"- eran tan injustos (aquí se insinuaba que la UNSCOP había sido inaceptablemente prosionista) que se produciría un levantamiento, una guerra, y el Reino Unido no podría encargarse de mantener la paz.

    La ONU, tras recibir el Informe, formó (el 23 de Septiembre) un "Comité Ad Hoc sobre la Cuestión Palestina"* para evaluar las propuestas de la UNSCOP y elevar a la Asamblea General la propuesta definitiva que se sometería a votación.

    Pero de éso, hablaremos en otro momento.

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    * Enlaces en inglés. Aunque mis preferencias serán siempre enlazar a información en español, aunque sea menos completa, en algunos casos la diferencia en la información era la inmigración ilegal ofrecida justifica enlazar a páginas en otros idiomas. Ruego disculpen las molestias.

    **Enlaces en francés.

    ***Enlaces en otros idiomas

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    1. Recordemos, de la primera entrada, que la directiva de la ONU autorizaba a la UNSCOP a «realizar investigaciones en Palestina y dondequiera que lo considerara útil».
    2. Por razones tácticas, la Agencia Judía recomendó no insistir en que la UNSCOP visitara los campos de Chipre, y así tener más opciones de que fueran a a los campos europeos.
    3. Por seis votos contra cuatro (Peru, Iran, Yugoslavia, e India) y una abstención (Checoslovaquia)
    4. Muchos, entre los miles de refugiados que llevaban procedentes de Rumanía y de Polonia, contaban venir huyendo del antisemitismo y la culpabilización a los judíos por la guerra.
    5. Aunque árabes y judíos presentaron sus argumentos basándose en la justicia de su reivindicaciones (y los árabes, en amenazas explícitas), la misión de la UNSCOP consistía en: decidir si el mandato debía terminar o prorrogarse, y establecer la viabilidad de las distintas opciones que se podían adoptar (estado unitario, federal, estado binacional, partición con o sin federación...);  la incapacidad de los árabes de presentarse como una sociedad moderna y un liderado democrático les perjudicó decisivamente, como advirtieron los británicos y los países árabes al AHC y al Muftí.
    6. El Gran Muftí, por su parte, no perdió la ocasión de intentar torpedear cualquier acuerdo que llevara a una partición; envió agentes para controlar al enlace árabe ante la UNSCOP, Camille Chamoun, y lanzó una campaña de difamación contra Musa Álami, opositor al clan al-Husayni, que iba a testificar ante la UNSCOP.
    7. Horowitz, David: "State in the Making" Alfred A. Knopf, New York. Pg 207. La intención -no declarada, por supuesto- era favorecer a sus aliados Transjordania y/o Egipto, garantizando su continuidad territorial a través del Negev. La superficie del Estado judío que -sin decirlo claramente- proponía este plan, era de unos 1.500 km².
    8. Al menos, según dijo Ralph Bunche en su relato de una reunión informal que tuvieron con Horowitz. (Jones, Martin: "Failure in Palestine; British and United States Policy After the Second World War" Bloomsbury Academic [London- New York, 1986] Pg 275). Bunche no era el único en opinar así. El embajador norteamericano Mc Donald* dijo: "mientras hablaba con él [Bevin] tenía que recordarme continuamente que no estaba hablando con Adolf Hitler"
    9. Durante los trabajos de la UNSCOP, el tema de Jerusalén se había ido dejando para más adelante, pero siempre sobreentendiendo que habría algún tipo de internacionalización de los Lugares Santos.
    10. Casi todos los autores que escriben sobre la "injusticia" del reparto de superficies en la Partición recalcan que al Estado Judío le correspondió (una vez retocado por la ONU) un 55% del territorio; pero olvidan que, del Mandato original, Reino Unido ya había desgajado un 80 % del territorio para crear Transjordania; que en ese  55% iba incluido el desértico territorio del Negev, y que la inclusión de territorios que se pudieran cultivar era imprescindible, dado el plan diseñado, por el que el Estado Judío "subvencionaría" al Estado Árabe.
    11. Abba Eban retrata a un Ben Gurión absorto con los problems qué planteaban Irgún y Lejí hasta que tomó conciencia de que el mapa apoyado por la mayoría de la UNSCOP incluía casi todas sus demandas. Eban, Abba: "Autobiography"; (New York, 1977) pg 82-84
    12. Elie Podeh, "Chances for Peace: Missed Opportunities in the Arab- Israeli Conflict"; (Austin, Texas: 2015) p. 43. Al ir con el "Todo o Nada" y no escuchar las voces disidentes, como había hecho con el boycott, Husayni dio una imagen poco democrática, y sembró dudas sobre su tolerancia con la minoría judía. Su rechazo absoluto a que los judíos tuvieran ni siquiera el más mínimo grado de autonomía dio muy mala impresión a la Comunidad Internacional. Sin duda eso le perjudicó también en la votación de Noviembre. Su belicosidad arrastró a la Liga Árabe, que se opuso también al "Plan de la Minoría". En el último momento, con todo perdido, los países árabes intentaron "engancharse" a renegociar el "Plan de la Minoría" (Cohen, Aharon: "Israel and the Arab World"; Ed Funk & Wagnalls. New York, 1970. Pg 397) pero era demasiado tarde.
    13. Ernest Bevin estaba personalmente indignado. Incluso se negó a recibir a Weizmann, muy respetado en los gobiernos británicos de cualquier color político por su contribución al esfuerzo británico en la I Guerra Mundial (Eban; op.cit, Pg 85)

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