En Febrero de 1947, los británicos estaban teniendo problemas con la violencia* en el Mandato de Palestina. Otorgado en 1920 por la Sociedad de Naciones, la relación entre las comunidades árabe y judía siempre había sido problemática, desde casi sus inicios, con el pogromo de Nabi Musa; a lo largo de 27 años, hubo matanzas como la de Jaffa en 1921 o Hebrón (1929), una revuelta armada como la de 1936-1939, y represalias conducidas por las milicias judías Haganah, Irgún o Lejí.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la insurgencia judía decidió declarar un Alto el Fuego unilateral: "Debemos luchar contra Hitler como si no hubiera un Libro Blanco, y contra el Libro Británico como si no hubiese un Hitler", en palabras de David Ben Gurión, líder de la Agencia Judía.
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| Ernest Bevin en 1942 |
Finalmente, el Gobierno Británico consideró que ya había tenido bastante, y su Secretario de Estado (Ministro) de Asuntos Exteriores, Ernest Bevin*, anunció el 18 de Febrero de 1947 que someterían el problema de Palestina a las Naciones Unidas para buscar soluciones.
¿Por qué el Gobierno hizo esto, y qué ocurrió? Veámoslo.
En realidad, la opinión actual de los historiadores es que el Reino Unido no buscaba una prórroga, sino que reamente no veía salida. No sólo por la violencia intercomunal, sino porque los EEUU (con quien Reino Unido estaba endeudada hasta extremos de la quiebra económica) apoyaban la agenda sionista y presionaban para que se autorizase la inmigración "inmediata" de 100.000 judíos europeos, refugiados de la barbarie nazi.(1) Por supuesto, temían los británicos, tal aluvión de inmigrantes provocaría una ruptura de su diplomacia con el Mundo Árabe, y probablemente un levantamiento armado de los árabes palestinos.
Aparte del problema de la inmigración, sobre la cuestión del futuro gobierno palestino las posturas también eran irreconciliables. En 1942, en la Conferencia de Biltmore, la corriente mayoritaria del sionismo había propuesto un Gobierno Judío en toda Palestina (con intercambio de población) (2) pero, en 1946, la Agencia Judía se mostraba dispuesta a una Partición. Los árabes, en cambio, rechazaban completamente cualquier opción que no contemplase la soberanía árabe completa sobre el territorio, el cese total de la inmigración y la venta de tierras a los judíos y, en los discursos más radicales, se pedía la expulsión de cualquier judío que hubiese llegado a Palestina tras 1917. (3)
Los británicos deseaban que los EEUU colaboraran en la solución del problema palestino. De ahí la creación del Comité conjunto paritario Anglo-Americano (ver Nota 1). Estos expertos apoyaron la concesión de 100.000 visados de entrada a Palestina para judíos refugiados, y recomendaron el Plan Morrison -Grady: una Palestina dividida en 4 provincias autónomas federadas (una con gobierno árabe, otra judía y dos británicas) con supervisión por el Reino Unido, a lo que seguiría la posibilidad de un estado unitario o una Partición.
El Plan se presentó en la ronda de Conferencias de Londres de 1946-47 (4) y fue rechazado tanto por judíos como por árabes; y de rebote causó tensiones entre Reino Unido (que hubiera querido que EEUU apoyara su postura) y Truman. El presidente norteamericano volvió a insistir en Octubre de 1946 en la necesidad de permitir la entrada de 100.000 judíos en Palestina.
Los británicos aún hicieron otro intento: el 7 de Febrero presentaron (también en las Conferencias de Londres) el llamado Plan Bevin: parecido al anterior, se planteaba también la cantonalización, con una Palestina en fideicomiso de 5 años bajo el Reino Unido. Después, se elegiría una Asamblea Constituyente, para acceder a una Palestina independiente unitaria. El Plan Bevin también fue rechazado; la Conferencia se cerró el 14 de Febrero y, 4 días después, Bevin anunció que remitía el problema a la ONU.
La Sesión Especial: la Agenda
Como los árabes y judíos, también los EEUU sospecharon que los británicos pretendían en realidad, con su amago de renuncia, forzar a la ONU a prorrogar el Mandato, o hacerlo compartido EEUU-Reino Unido. En los primeros compases de la Guerra Fría, el candidato obvio para "cargarse" con el problema palestino si se quería evitar una infiltración soviética eran los norteamericanos. Y a éstos les venía mejor el papel de "juez y consejero desde fuera" que el de "recibir las bofetadas". (5)
Para impedir, precisamente, una excesiva influencia de la URSS sobre el problema, los británicos -aconsejados por sus aliados- evitaron plantearlo ante el Consejo de Seguridad, y lo llevaron ante la Asamblea General. Pero, como la próxima reunión ordinaria no correspondía hasta el otoño, solicitaron una Sesion Especial.
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| Trygve Lie Secretario General de la ONU |
Para preparar la sesión especial el secretario general de la ONU, el noruego Trygve Lie, formó un grupo de investigadores que recopilase toda la información posible sobre el problema; y nombró a Ralph Bunche, entonces jefe del Departamento de Administración Fiduciaria, como su coordinador.
La Sesión, presidida por el brasileño Oswaldo Aranha, se abrió el 28 de Abril. Desde su inicio se planteó el problema de la Agenda de la Sesión. Los países árabes trataron de incorporar una propuesta de poner fin inmediatamente al Mandato Británico y establecer un estado árabe independiente en Palestina (lo que, evidentemente, de ser aprobado, haría inútil cualquier otro debate); los árabes consiguieron que se debatiera su propuesta, pero la Asamblea rechazó, por una clara mayoría, que se concediera la independencia a Palestina como un país árabe sin mayor investigación.
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| Himmler y el Muftí |
Los representantes de la Agencia Judía, por supuesto, defendieron la necesidad de crear un Estado Judío independiente; los de la AHC, en cambio, exigieron el nacimiento de Palestina como un Estado Árabe, también independiente o federado con alguno de ellos.
Pero los árabes palestinos tenían difícil convencer a los miembros no árabes ni musulmanes de la Asamblea General; los sionistas norteamericanos hicieron campaña de la colaboración de varios líderes árabes palestinos con la Alemania Nazi, en especial el Gran Muftí Amin al-Husayni. Cattan y, sobre todo, al-Ghūrī, negaron las acusaciones y defendieron al Muftí calurosamente y con palabras de admiración y orgullo. Para los miembros de la Asamblea (que conocían perfectamente el pasado del Muftí) se estaba defendiendo que el futuro de ese país quedara en manos de un extremista colaborador de Hitler. Los Estados árabes habían tenido gran cuidado con evitar presentarle ante la Asamblea como futuro líder de una Palestina árabe; en general, consideraron (con cierta razón) que la intervención del AHC había beneficiado a los judíos.
Los británicos deseaban pasar por la Sesión Especial sin definirse sobre la postura que iban a adoptar sobre el futuro de Palestina. Con bastante lógica, propusieron la creación de una Comisión de Investigación (que sería la UNSCOP) para recabar toda la información necesaria y presentarla en la próxima Sesión Regular de la Asamblea General, a celebrar en Noviembre. Esta propuesta fue aprobada -con la radical oposición de los países árabes- el día 3 de Mayo (antes de las intervenciones del AHC y de la Agencia Judía); el motivo fue, sobre todo, que la mayoría de delegados (y los países a los que representaban) conocían poco, o nada, sobre el complejo problema de Palestina.
Aprobada la Comisión, había que elegir los miembros que la iban a componer.
La Sesión Especial: La Comisión de Investigación
El proceso de decidir el número y procedencia de los miembros de la Comisión fue arduo y agotador. Había bastante consenso en que los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, EEUU, Reino Unido, Francia y URSS) no debían estar representados en la Comisión, para no sesgar sus decisiones, y era preferible que los miembros fueran, en general, neutrales. Lo demás había que discutirlo.
Los británicos querían una Comisión grande, hasta de 26 miembros. Los EEUU deseaban una más pequeña, de 7 miembros representantes de los bloques político-geográficos (dos miembros latino-americanos, uno del bloque del Este, y así). (7) Los soviéticos preferían ampliarlo a 11 miembros, incluyendo representantes de las 5 Grandes Potencias. La Liga Árabe se había opuesto a la creación de la Comisión; pero, si se aprobaba, los árabes querían estar representados en ella.
El Secretario General Lie tuvo una "idea de bombero" tratando de conjugar todas las posturas: 26 miembros, incluyendo los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad; y, dentro de la Comisión, un Subcomité más pequeño, neutral, cuyos miembros serían los únicos con derecho a voto para establecer las recomendaciones.
La postura de Lie era tan engorrosa que, paradójicamente, benefició la postura de EEUU: se crearía un grupo de 11 miembros (en lugar de 7) más o menos neutrales y representantes de los diferentes bloques mundiales. Tras mucho tira y afloja, al final fueron elegidos: Australia, Canadá, Checoslovaquia, Guatemala, Países Bajos, India, Irán, Perú, Suecia, Uruguay y Yugolavia.
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| Andrei Gromyko, representante de la URSS |
Finalmente, lo aprobado resulto ser que la Comisión haría recomendaciones (las que consideraran oportunas, sin llevar prefijado ningún marco de acción) y podría incluir en el problema los Campos de Refugiados de Europa y Chipre, como querían los sionistas.
La Sesión Especial se cerró el 14 de Mayo. Durante la clausura, se decidió el nombre de la Comisión: Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP). A última hora el delegado de la Unión Soviética, Andrei Gromyko, soltó un sorprendente discurso, recordando el sufrimiento del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial, y atreviéndose a hacer lo que otras delegaciones no habían abordado: proponer soluciones. Lo ideal -dijo Gromyko- sería que ambos pueblos, árabes y judíos, pudieran vivir en paz en un Estado Unitario con igualdad de derechos para ambas comunidades; pero, si ello resultase imposible, la Unión Soviética defendería la creación de dos estados independientes en Palestina.
La postura oficial de la Unión Soviética hasta entonces siempre había sido antisionista; el repentino cambio de opinión dejó atónitos a los analistas de EEUU y Reino Unido, dio esperanzas al Yishuv, y desconcertó al Mundo Árabe. Visto en retrospectiva, lo más probable es que la Unión Soviética quisiera poner "un pie en Oriente Medio": si se votaba una Partición y se hacía obligatorio implantarla por la fuerza, sin duda los soviéticos o alguno de sus aliados participarían en el envío de tropas. Y, por otro lado, muchos de los dirigentes del futuro Estado Judío, y el propio movimiento kibbutzim, eran conocidos por sus inclinaciones socialistas...
Los sionistas abandonaron la Asamblea Especial eufóricas; los países árabes, furiosos. Sus delegados informaron a sus respectivos gobiernos, que escribieron notas de protesta a los países que habían apoyado la creación de la Comision. El Comité Supremo Árabe, a instancias de Amin al-Husayni, declaró que los árabes de Palestina harían un boycott completo a los trabajos de la UNSCOP.
Era un error, y costaría caro a la comunidad árabe de Palestina. Pero, ni era la primera, ni iba a ser la última de sus catastróficas equivocaciones durante este conflicto.
Veremos, en la siguiente entrada, el desarrollo de los trabajos de la UNSCOP.
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- La demanda sionista de los 100000 visados "inmediatos" fue apoyada por Truman en Septiembre de 1945, y por el Informe Final del Comité Anglo-Americano en Octubre de 1946.
- 1942 es la última fecha en que la Agencia Judía, y Ben Gurión, proponen la transferencia de población como una solución a los problemas demográficos de Palestina. En el futuro (y pese a lo que afirman escritores palestinos y "Nuevos Historiadores", que manipulan o ponen fechas falsas a citas suyas), Ben Gurión se opuso a las transferencias de población, incluso cuando las propusieron los laboristas británicos (1944) o estadistas británicos o norteamericanos (1946). Teveth Shabtai:"The Palestine Arab Refugee Problem and Its Origins: Review Article; The Birth of the Palestinian Refugee Problem, 1947-1949"; Middle Eastern Studies, Vol. 26, No. 2 (Apr., 1990), pp. 214-249. Pg 231
- La fecha no era aleatoria. En 1917 Djemal Pashá* (uno de los causantes del Genocidio Armenio*) instauró un régimen de terror en Palestina,:y miles de judíos (también muchos árabes) fueron acusados de traición y asesinados, o emigraron para ponerse a salvo. Al fijar esa fecha para marcar la ciudadanía de Palestina para los judíos (no así para los árabes) los radicales se aseguraban de aceptar el menor número posible de judíos.
- Por diferentes razones, sólo acudieron en persona el Reino Unido y los representantes de los Estados Árabes; la Agencia Judía y el Comité Supremo Árabe (AHC) declinaron la invitación.
- Sin embargo, si los británicos pretendían forzar a los norteamericanos a que aceptasen las premisas del Foreign Office, por el momento no les salió bien. El Secretario y el Subsecretario de Estado, George Marshall, y Robert A. Lowett, respectivamente, acababan de asumir sus puestos. Les venían bien esas semanas de demora hasta que hablase la ONU para familiarizarse con el problema palestino.
- Sobre todo porque la propia Liga Árabe había votado en Junio de 1946 llevar el asunto de Palestina a la Asamblea General. Pero, claro, entonces los árabes deseaban llevar un reconocimiento inmediato de independencia, no una mera cuestión consultiva, como ahora Reino Unido. Los votos "seguros" para los árabes eran: Afganistán, Arabia Saudí, Egipto, India, Irán, Irak, Líbano, Pakistán, Siria, Turquía y Yemen.
- Su primera propuesta de miembros era: Canadá, Países Bajos, Checoslovaquia, India, Perú, Suecia y Uruguay.



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