jueves, 16 de abril de 2026

EL ASEDIO DE JERUSALÉN (II): TRAS LA CREACIÓN DEL ESTADO DE ISRAEL

Movimiento de tropas en la zona de
 Bab al-Wad entre 9 y 17 de Mayo de 1947
Como hemos visto en la entrada anterior, tras la Votación del 29 de Noviembre de 1947 que sancionaba la creación de dos países independientes (para árabes y para judíos) en el Mandato de Palestina, comenzaron los enfrentamientos violentos entre ambas comunidades.

Tras un periodo inicial en que predominaron ataques y atentados terroristas puntuales por ambos bandos, la comunidad árabe pareció tomar ventaja al cortar, mediante ataques de guerrilla, las comunicaciones entre los asentamientos y ciudades judías y de población mixta.

La ruta en la que esta estrategia podía ser más efectiva era la carretera Tel Aviv - Jerusalén donde, entre los cuellos de botella de Bab al-Wad* y Qastel, las tropas del "Ejército de la Guerra Santa"*, fieles al Muftí Amin al-Husayni y dirigidos por su pariente Abd-al-Qader al- Husayni, atacaban los convoyes que intentaban llevar suministros a Jerusalén; de impedir definitivamente el acceso (y puesto que los árabes cortaron la tubería que llevaba el suministro de agua, que llegaba desde Latrún) podrían rendir la ciudad judía por hambre y sed, dando un golpe mortal al Yishuv.

La Haganah, con su fuerza de choque Palmaj, intentó forzar la carretera mediante una serie de operaciones militares;(1) si bien consiguió abrirla temporalmente, y los convoyes que pasaron en los días en que hubo paso viable supusieron un gran alivio para Jerusalén, a partir del 16 de Mayo ningún convoy trajo suministros a la ciudad.

La situación cuando los británicos abandonaron la ciudad, era poco halagüeña. La Ciudad Vieja, aislada del resto de Jerusalén, contaba con unos 150 combatientes (al mando de Moshe Rusnak) para defender a unas 1500 personas, en su mayoría mujeres, niños y ancianos, rodeados por miles de árabes. La Ciudad Nueva, donde los judíos ocupaban posiciones que les daban ventaja y eran mayoría (100000 judíos frente a 40000 árabes), contaba con poco más de 5000 combatientes entre la ciudad y sus alrededores (según el Comandante de la Haganah David Shaltiel) frente a un número similar de enemigos. Pero el problema era el aislamiento de Jerusalén, cuyas rutas de acceso estaban todas en manos de los árabes, y las dificultades de un asedio feroz, con el agua, la comida, y el combustible cortados. Para encargarse de ello Ben Gurión nombró a Dov Joseph, al frente del "Comité de Emergencia para Jerusalén".

El día 14 de Mayo las Autoridades británicas abandonaron Palestina y ese mismo día nacía en Estado de Israel. Y ¿Qué pasó?

Veámoslo.
Las primeras horas de independencia

Al mismo tiempo que se producía el nacimiento del Estado de Israel, al Sudoeste se producía la caída de los cuatro asentamientos de Gush (Bloque) Etzion. Las defensas del más grande de ellos (Kfar Etzion*) fueron sobrepasadas por la Legión Árabe, y casi todos los defensores sobrevivientes fueron masacrados por árabes irregulares y vecinos de las aldeas vecinas. Los otros tres asentamientos, más pequeños, sin municiones, alimentos y agua, ni refuerzos, sin esperanzas de resistir, se rindieron a la Legión Árabe (que les trató correctamente).

La caída de Gush Etzion, militarmente, no tuvo un gran efecto sobre la defensa de Jerusalén. El Bloque no consumía muchos recursos de la Legión Árabe. De hecho, si la Legión acabó con estos asentamientos no fue para concentrar mejor sus esfuerzos sobre Jerusalén, sino porque Gush Etzion "molestaba" la línea de abastecimiento de la Legión desde los grandes almacenes británicos de Egipto.

Otra cosa fue la repercusión psicológica: la Legión Árabe bombardeaba Jerusalén y efectivos suyos reforzaban los grupos de irregulares árabes que atacaban la Ciudad Vieja; pero sus unidades, con sus blindados, no habían aún acto de presencia en la ciudad (2). Los judíos tenían un temor casi supersticioso a la Legión Árabe (muchos de ellos habían combatido en el rocoso Ejército Británico y conocían su equipación y capacidades) y la derrota sufrida por Gush Etzion no podía sino empeorar la moral de los defensores. Además. la Cruz Roja evacuó a los no-combatientes (ancianos, mujeres, niños, heridos graves) de los tres asentamientos que se habían rendido, a Jerusalén; y su llegada provocó un efecto lastimoso en la población civil de la ciudad (3)

Problemas de un asedio

El Comité de Emergencia de Jerusalén tuvo que trabajar de lo lindo. En Enero de 1948, en
Convoy de alimentos ingresando
a la Jerusalén sitiada
 una de sus primeras reuniones, calcularon que se necesitaría un mínimo de 4500 TM de alimentos y productos agrícolas al mes para la Jerusalén judía (aparte armas, municiones y otros artículos de necesidad). Poniéndose en lo peor (y se hizo bien) se proveyó de un fondo de 50000 libras palestinas (P
£para constituir una reserva de alimentos para emergencias, que se gestionaría a través Hamashbir Hamerkazi, la empresa mayorista de suministros de la Federación de Sindicatos Histadrut.

En teoría, hasta Mayo los británicos deberían haber garantizado el libre paso de suministros vitales por la carretera de Jerusalén; pero, en la práctica, los británicos se desentendieron y, a partir de Febrero, cada vez fue más difícil que los convoyes, protegidos con blindados artesanales y desesperadamente lentos, consiguieran llegar a Jerusalén. Los principales problemas que Dov Joseph y el Comité tuvieron que afrontar fueron tres (4):
  • Comida: El Comité actualizó y renovó el sistema de Cartillas de Racionamiento, que ya estaba en vigor desde la Guerra Mundial, pero que se había ido descomponiendo en los dos años de paz. Hubo que preparar cámaras frigoríficas para el almacenamiento de los alimentos. En total, Dov Joseph pudo disponer de sólo 1000 TM de almacenamiento en refrigeradores, distribuidos en ocho lugares diferentes, alimentados por generadores de baja potencia, y vigilados por patrullas de la Haganah. Para la distribución ordenada y justa, cada persona (cada Cartilla) se vinculó a una tienda de comestibles, una panadería, una pescadería y una tienda de productos lácteos. Las panaderías resultaban un problema añadido, por su alto consumo de combustible; en Abril Joseph decidió reducir el número de 26 a sólo 5; dada la baja existencia de harina, a pesar de utilizar todos los sucedáneos posibles (algarrobas, vainas de legumbres, etc) a final de Abril sólo se horneaban 28000 barras de pan (menos de 1/3 por persona). Las magras raciones disponibles, que llegaron a suponer sólo 900 calorías de aporte diario dos días antes de la tregua del 9 de Junio, fueron suplementadas por todos los medios posibles, incluida la recogida de hierbas silvestres como la Jubeiza que, afortunadamente para los sitiados, tuvo un año muy bueno por las abundantes lluvias primaverales.
  • El agua para Jerusalén llegaba de los manantiales de Ras al-Ein (actual Ros HaAyin),  cerca de Lydda, y era transportada por una tubería de 16 pulgadas de calibre (40 cm) que seguía la ruta de la carretera Tel Aviv-Jerusalén. A lo largo del trayecto había tres estaciones de bombeo, todas en manos árabes; éstos, como los británicos, tenían otras fuentes de aprovisionamiento de agua, y por lo tanto podían cortar el agua a voluntad, cosa que hicieron  el 7 de Mayo, una semana antes del fin del Mandato. Los británicos no hicieron nada para evitarlo. Pero Dov Joseph, y Jerusalén tenían la suerte de contar con un ingeniero especialmente competente en el Servicio de Aguas del Ayuntamiento, Zvi Leibowitz, que planteó la solución del problema con mente analítica. Los británicos, durante el Mandato, habían ordenado construir, en todos los edificios nuevos de Jerusalén, una cisterna de mayor o menor tamaño según el número de vecinos. Desde el 19 de Diciembre, Leibowitz y sus subordinados habían enviado una circular a los vecinos judíos para que limpiaran y repararan sus cisternas para llenarlas de "agua de lluvia" en caso de necesidad (en realidad se llenaron "robando" poco a poco el agua de la canalización general). Las cisternas "privadas", una vez llenas, se sellaron hasta ser necesarias. Junto con la única cisterna pública en manos de los judíos, en Romema, la ciudad podía contar con 115.000 m³ de agua (1 m³=1000 L.). Leibowitz también calculó, mediante un experimento personal, el agua necesaria para beber, cocinar y un mínimo aseo personal en 8 L /persona y día. Es decir, el agua almacenada sería suficiente para 140 días desde que se cortara la tubería. Llegado el momento, el suministro se realizaba mediante camiones cisterna y vehículos de riego, dos o tres veces por semana, a horas diferentes para evitar los bombardeos árabes.
  • Combustible: el tercer gran problema, con la comida y el agua. Los derivados de petróleo necesarios para calentarse, cocinar, para los generadores eléctricos que hacían funcionar hospitales y edificios imprescindibles (panaderías, cámaras frigoríficas, etc), para ambulancias, etc, procedían de Haifa y eran transportados por vía férrea hasta la Estación de Jerusalén, situada en un barrio árabe densamente poblado (nº 9 de la imagen en la entrada anterior); de allí, camiones cisterna judíos lo llevaban a los reducidos almacenes, cuya capacidad era bastante  insuficiente. El recorrido de los camiones cisterna, en teoría estaba protegido por los británicos; pero tal protección resultaba intermitente, a partir de Febrero, y cesó bruscamente el 10 de Abril. El transporte de combustible desde Haifa cesó también a mediados de Abril, por "necesidades de la evacuación" británica. Esto no afectó a los árabes de Jerusalén, que podían suministrarse por carretera, pero supuso un gran quebranto para los judíos. Conscientes de esa posibilidad, el Comité de Emergencia había impuesto medidas de racionamiento feroces: los ciudadanos tuvieron que entregar todo el combustible que tuvieran, se instauró una cartilla de racionamiento, se entregaba al personal civil una avara cantidad de combustible que priorizaba el uso culinario a la calefacción. Se prohibieron vehículos privados, se suspendieron los autobuses, sólo se autorizaron dos taxis (para emergencias) y el combustible disponible se usó para ambulancias y vehículos militares. La electricidad se limitó a 12 horas y luego a 10, excepto hospitales y edificios clave.
  • Evidentemente, muchos otros problemas, aunque no tan graves, causaron quebraderos de cabeza a los sitiados: el reclutamiento de civiles para construir defensas; conseguir grava y material de construcción; información mediante altavoces y hojas impresas a la población; evitar la ociosidad y desmoralización de la población; e incluso el suministro de cigarrillos, pero es el momento de seguir adelante con el asedio.
La Legión Árabe ataca Jerusalén

Todas las autoridades civiles y militares del recién nacido Estado de Israel estaban de acuerdo con que había que socorrer a Jerusalén; pero mientras Ben Gurión (Primer Ministro y Ministro de Defensa) opinaba que debía abrirse la carretera urgentemente; y para ello había que tomar el Fuerte de Latrún,* su Jefe de Operaciones, Yigael Yadin, creía que la mejor estrategia era atacar a las fuerzas árabes que aún controlaban zonas adjudicadas al Estado Judío (lo que, además, aliviaría la presión sobre Jerusalén) y mejorar posiciones frente a la invasión de los países árabes, que acababa de comenzar.(5)

Tras la retirada de las fuerzas británicas, la Haganah se apresuró a tomar posesión de los puntos clave que habían dejado libres, y con ello dominaba la mayoría de la Ciudad Nueva de Jerusalén. Los árabes palestinos habían pensado lo mismo pero la falta de planificación resultó en fracaso.

Mientras tanto había empezado la invasión de los países árabes. La Legión Árabe, siguiendo los planes de Abdullah de Transjordania de asegurarse al menos las zonas asignadas al Estado Árabe palestino, avanzó por las zonas de mayoría árabe de Samaria y Judea. En principio, Glub Pashá, Comandante de la Legión Árabe, no tenía intención de meterse en los callejones y avenidas de Jerusalén, cuyo entorno urbano consideraba inadecuado para sus soldados beduinos y sus blindados; además, un ataque a la ciudad, que debía ser internacionalizada según los planes de la ONU, podía desencadenar un conflicto diplomático y la retirada del apoyo británico a la Legión. 

Sin embargo, pronto se vio obligado a cambiar de actitud. La Haganah de Jerusalén, tras asegurar su dominio de la Ciudad Nueva, intentó contactar con el Barrio Judío de la Ciudad Vieja. y lanzó un ataque en dos direcciones con fuerzas de la Brigada "Harel"  del Palmaj el día 18 de Mayo: El ataque principal, sobre la puerta de Jaffa, no tuvo éxito; pero el secundario, de "distracción", sobre la Puerta de Sión, pilló a los defensores por sorpresa y  consiguió enlazar con el Barrio Judío. Sin embargo, tras unas horas, la pequeña fuerza del Palmaj (sólo 24 combatientes) se retiró, dejando suministros y 80 hombres de la Reserva de la Haganah, mal entrenados y que resultaron más un estorbo que una ayuda (6).

La Legión ataca (18-25 de Mayo)
Pero la conquista de la Ciudad Nueva y esas pocas horas en que pareció que también la Ciudad Vieja podría caer en manos de la Haganah causaron que las insistentes llamadas pidiendo auxilio al Rey Abdullah hallaran eco. La gran ambición de Abdallah era ser coronado "Rey de Jerusalén", y tenía claro que el mundo árabe le culparía si no hacía nada y Jerusalén caía en manos judías. Por lo tanto, ordenó a Glubb que enviara la legión a Jerusalén.

El día 19 de Mayo, fuerzas de la Legión entraron en Jerusalén por el Norte. Sus unidades no contaban con superioridad numérica sobre los judíos, pero contaban con la ventaja de contar con artillería de campo, blindados, y sus unidades estaba frescas, bien entrenadas y bien armadas, mientras que los judíos llevaban meses combatiendo y su armamento era deficiente. Los legionarios atacaron Sheik Jarrah, cuyos defensores huyeron, dejando aislado el Monte Scopus, con la Universidad y el Hospital Hadassah (7)

Siguiendo hacia el Sur, los legionarios llegaron a la zona de los Edificios Mandelbaum, la llave al centro de la Ciudad Nueva, donde se encontraron con la resistencia desesperada de sus defensores, una mezcla de adolescentes del Gadna y Guardia Territorial*, con un PIAT "cócteles molotov" artesanales. Tras dos días de ataques, y habiendo perdido varios blindados por el lanzamiento de Cócteles "Molotov", la Legión se retiró sin lograr superar las defensas judías. Lo mismo ocurrió cuando intentaron tomar un edificio muy sólido y estratégicamente muy importante: el Monasterio de Notre Dame, que se avanzaba como un cuchillo desde la Ciudad Vieja en dirección a la Jerusalén judía. Los legionarios, apoyados por sus blindados, llegaron  a tomar el patio y el piso inferior; pero los defensores (entre los que había también muchos adolescentes del Gadna) resistieron en los pisos superiores, y el día 24 de mayo por la tarde Glubb Pashá, alarmado por el aumento de las bajas, la carencia de reservas para reemplazarlas y la pérdida de material, mandó suspender el ataque a la Jerusalén Nueva. (8)

A partir de entonces se concentró en lograr la rendición del Barrio Viejo judío, que cayó tres días más tarde. Pero Glubb se reafirmó en su idea de que si seguía atacando la ciudad corría el riesgo, incluso, de perder el ejército. En lo sucesivo trató de rendirla mediante feroces bombardeos (en lo que colaboraban también los cañones de los egipcios, que habían llegado hasta el kibbutz Ramat  Rajel, donde un feroz contrataque de la Brigada Etzioni los había detenido, y las baterías que había dejado atrás el Ejército Árabe de Liberación de Fawzi al-Qawuqji) y mediante el hambre y la sed, estrangulando la única carretera por la que los judíos de Jerusalén podían recibir suministros. 

Los asaltos a Latrún y la "Carretera de Birmania"

Sobre la carretera Tel Aviv - Jerusalén, a unos 25 Km de esta última ciudad, en la encrucijada que sale hacia Ramallah, hay un monasterio trapense cerca del pueblo árabe de Latrún. Frente al monasterio, al otro lado de la carretera de Ramallah, se eleva una imponente construcción, un Fuerte Tegart que había servido como Comisaría de Policía, y que con motivo del asedio de Jerusalén se convirtió en un punto clave, cuyo dominio, tras los combates de la Operacion Najsom, que dieron a los judíos una parte de las alturas sobre el Corredor de Jerusalén, podía decidir el destino de la ciudad.

Al abandonar la posición, los británicos la habían entregado a los árabes del E.A.L. de al-Qawuqji que, reforzado por irregulares del sector, habían tomado posesión del fuerte. Sin embargo, con el final del Mandato, y la invasión de los ejércitos árabes regulares, y debido a los fracasos de al-Qawuqji, la Liga Árabe le ordenó que sus tropas salieran de Palestina para dirigirse a sus cuarteles de Qatana (Siria) a reorganizarse. Al-Qawuqji no consideró necesario informar a la Legión Árabe de que debían reemplazarle (tal vez por celos, o quizás porque pensó que la Liga Árabe lo habría coordinado) y no fue hasta el día 18 cuando Glubb, asombrado, se dió cuenta de que Latrún estaba prácticamente sin defensa (algunos historiadores, como Morris, relatan que había una pequeña guarnición de irregulares). El Comandante de la Legión mandó uno de sus regimientos a ocupar la posición y, de hecho, la hizo la clave de su dispositivo para rendir Jerusalén por hambre. (9)

Debido a la insistencia de Ben Gurión por apoderarse de Latrún -en parte para compensar el
Operación Bin Nun Aleph (1º ataque a Latrún)

error de haberla abandonado unos días antes, y también por el temor a perder Jerusalén- Yadin, a regañadientes, montó una operación para apoderarse de la encrucijada de Latrún. Se encargó la tarea a la recién creada 7ª Brigada*. Esta Brigada se había formado hacía sólo una semana, e incluía a inmigrantes recién llegados a Israel, muchos de los cuales no tenían formación militar, algunos incluso no conocían el hebreo y comprendían mal a sus comandantes; pero no constituían todos sus integrantes. Los Batallones 71 y 72 se habían completado con tropas de otras brigadas de la Haganah. y un Batallón Blindado 73, con vehículos made in Haganah.

Conscientes de la insuficiencia de las tropas, se asignó a la operación el batallón 32 de la Brigada 3ª Alexandroni, que además encabezaría la operación y llevaría la tarea más complicada: atacar Latrún. Incluso así, Yadin y Shlomo Shamir* (el comandante de la 7ª Brigada) se asustaron ante la mala planificación de la operación y lograron un aplazamiento de 36 horas, hasta el 25 de Mayo. Pero, aún así, la preparación de la operación fue nefasta: falló la información (la Haganah no sabía que Glubb había reforzado la guarnición y la Legión Árabe tenía superioridad numérica y de armamentos, ni que varios pueblos que creían vacíos eran bases enemigas); logística (el armamento era insuficiente, y faltaban hasta cantimploras, lo que en pleno calor de Mayo fue desastroso) y, sobre todo, la cronología de la operación falló desde el principio.

El Batallón 32, que debía llevar el peso del ataque, inició su despliegue con varias horas de retraso y, en lugar de llegar ante el Fuerte en plena oscuridad, lo hizo a las 04:00, casi al amanecer, quedando expuesto a los cañones y superioridad aplastante de la Legión. Por supuesto, tuvieron que retirarse, viéndose expuestos a la sed y al agotamiento, y a ataques desde pueblos como Beit Jiz y Beit Susin, (que la Haganah creía desocupados, y estaban llenos de combatientes) (10)

Tres días después de esta operación, se rindió la Ciudad Vieja. Militarmente no supuso ninguna consecuencia negativa sobre la Ciudad Nueva ni las capacidades de la Haganah; por el contrario, permitía dejar de malgastar recursos en una posición desesperada. Pero psicológicamente, el golpe fue muy duro. Y, al tiempo que se buscaba otra alternativa que veremos luego, Ben Gurión insistió en que se lanzara otro ataque sobre Latrún.

Operación Bin Nun Bet, (2º ataque a Latrún)
Este segundo ataque se ejecutó el día 30 de Mayo. El batallón 32º fue sustituido por el Batallón 52º de la 5ª Brigada que, con el Batallón 72º, debía tomar Beit Susin y Beit Jiz, para luego pasar a Deir Ayub y Yalu, cortando la carretera a Ramallah y cercando las tropas de la Legión Árabe en Latrún. Entonces, el Batallón 73ª (con sus carros "caseros" y unos semiorugas provistos de lanzallamas) apoyados por la infantería del 72º Batallón, tomaría Latrún. En esta ocasión, el fracaso se debió a que las tropas del 52º que debían llegar a Yalu fueron atacados de flanco (nuevamente el error de información de la Haganah) y se retiraron, abandonando incluso Deir Ayub. El Batallón 73º, sin saber de este fracaso, atacó e incluso llegó a entrar al patio del Fuerte; pero los lanzallamas les convertían en blancos perfectos para la artillería árabe y, desasistidos por la infantería, fueron destruidos uno a uno.

La alternativa citada antes consistía en encontrar una ruta diferente a la carretera que pasaba bajo Latrún. Desde hacía varias semanas el Palmaj había estado utilizando un sendero al sur de Latrún para enviar pequeñas cantidades de soldados, a pie, hacia Jerusalén. Durante la "Operación Maccabi"** un camión solitario (bautizado como el "Convoy huérfano" del 17 de Mayo) llegó a Jerusalén con unas pocas cajas. El problema era que era completamente insuficiente para trasladar suministros en cantidades importantes.

Poco a poco, los israelíes habían ido capturando pueblos de los montes de Judea. Desde Deir Muhaisin hasta Beit Mahsir había 10 km de sendero, transitable para los jeeps excepto por dos kilómetros en el centro, con una cuesta muy pronunciada, justo al Este de Beit Susin: los pasajeros tenían que bajar y empujar los vehículos. El día 28 de Mayo los israelíes tomaron Beit Jiz y Beit Susin, con lo que controlaban todo el sendero. Los dos km intransitables para los vehículos rodados los superaron, durante unos días, con hombres de la Guardia Territorial que, portando mochilas con alimentos y agua, bajaban la montaña en la oscuridad, en silencio absoluto, agarrando la camisa del predecesor, para entregar sus víveres a otros paisanos procedentes de Jerusalén..

La noche del 30 al 31 fracasó un intento de hacer pasar un convoy de jeeps con suministros, cuando el primero volcó en la cuesta y los demás tuvieron que retirarse para no ser descubiertos, en pleno día, por la Legión. (11). La noche siguiente lograron hacer pasar algunos jeeps. Pero no era suficiente. Los israelíes habían traído dos bulldozers que, haciendo el menor ruido posible, apartaban las rocas de la cuesta para construir una ruta por donde pudiera pasar, al menos, una columna de camiones. La ruta que estaban abriendo se llamó "Carretera de Birmania" o "Burma Road" y debían de estar operativa antes de la Tregua que el Consejo de Seguridad había impuesto para el 11 de Junio. El día 10 de Junio, en presencia de la Prensa Internacional y observadores de la ONU, los israelíes hicieron pasar un convoy (con grandes apuros) demostrando que una nueva carretera a Jerusalén estaba abierta antes de la Tregua. Según las condiciones de la Tregua, no se podían construir nuevas rutas de suministros, pero sí reparar las ya existentes. (12)

Hubo más intentos infructuosos de tomar Latrún, que no cayó en manos israelíes hasta 1967, pero la Jerusalén judía se había salvado. La apertura de la "Burma Road" significó el cese efectivo del asedio de la ciudad. Aunque, durante la tregua, la Legión Árabe obstaculizó todo lo posible el paso de los convoyes por la carretera principal, no podía hacer lo mismo con la "Burma Road", que transcurría por terreno controlado por las IDF. Según Dov Joseph (Faithful, p.156) a final de Junio llegaban a Jerusalén 100 TM de media. Según Harry Levin, durante la primera tregua (11 Junio a 9 Julio) llegaron 8000 camiones a Jerusalén. (13)

Con la reanudación de los combates, en los 10 días entre el 9 y el 18 de Julio, las IDF ampliaron la anchura del corredor de Jerusalén, capturando otras posiciones árabes, y alejando definitivamente el peligro de otro cerco de la ciudad.

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* Enlaces en inglés. Aunque mis preferencias serán siempre enlazar a información en español, aunque sea menos completa, en algunos casos la diferencia en la información era la inmigración ilegal ofrecida justifica enlazar a páginas en otros idiomas. Ruego disculpen las molestias.

**Enlaces en francés..

***Enlaces en otros idiomas

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  1. Fueron las operaciones NasjomHarel,* Yevusi* y Maccabi.** Aunque no lograron su objetivo de forzar el bloqueo, la derrota que infligieron al "Ejército de la Guerra Santa", que perdió a su comandante Abd-al-Qader al-Husayni, fue decisiva; supuso la desintegración definitiva de las fuerzas árabes palestinas.
  2. Aunque la Legión Árabe, nominalmente, era ya una fuerza transjordana, gran parte de su financiación, mucho de sus comandantes y oficiales superiores (incluso los especialistas como los artilleros) y casi todo su aprovisionamiento, seguía siendo de origen británico. El Gobierno de Clement Atlee no podía permitir el desprestigio internacional de que una fuerza patrocinada por ellos intentase subvertir una decisión de las Naciones Unidas; al menos, mientras ellos estuvieran presentes. Por eso prohibió que la Legión interviniese hasta que las fuerzas británicas se marchasen; y más adelante exigió la retirada de los oficiales británicos.
  3. Otra reacción diferente fue la del Comandante Militar, David Shaltiel, en quien las noticias de la masacre reforzaron la idea de no rendirse. Shaltiel declaró: "El enemigo no es un ejército disciplinado ni civilizado. Por lo tanto, es peligroso negociar con él, especialmente en caso de rendición.". Por otro lado, el flamante nuevo Gobierno de Israel y la Haganah decidieron revisar sus políticas de "nunca retirada" y permitir la evacuación de asentamientos en situación desesperada.  Gelber, Yoav; "Palestine 1948"; Sussex Academic Pres, 2002, 2006. Pg 96. Consecuentemente, los judíos evacuaron los suburbios de Nevi Yaakov y Atarot, al Norte de Jerusalén, y Hartuv, al Oeste.
  4. Joseph, Dov: "The faithful City: The Siege of Jerusalem", Simon and Schuster, New York 1960; Pg 26, pg 60 y ss.
  5. Resulta imposible saber quién tenía razón. Latrún se convirtió para Ben Gurión en una obsesión, pero lo cierto es que al final no se tomó Latrún y se salvó Jerusalén. Por otro lado la estrategia de Yadin, realmente imaginativa, se basaba en que, si la ciudad podía resistir un tiempo más y distraer fuerzas de la Legión Árabe, la Haganah podría atacar en Galilea y la Samaria árabe, creando una situación que obligase a los árabes a levantar el asedio. La estrategia era brillante pero arriesgada, y si Jerusalén hubiese caído antes de lo que Yadin calculaba, hubiese sido para Israel un desastre de magnitud incalculable.
  6. Hubo recriminaciones entre los mandos de la Haganah y el Palmaj por la retirada de la pequeña tropa del Palmaj. Pero, en realidad, lo ocurrido es más una prueba de lo precarias que eran las Fuerzas Judías que una decisión equivocada. La compañía del Palmaj se retiró porque era necesaria, hasta el último hombre, para combatir en el Corredor de Jerusalén. Y Shaltiel no mandó mejores tropas porque no las tenía. El día 19, tras la retirada del Palmaj, una unidad de la Legión recapturó la Puerta de Sión. Y, considerándolo todo ¿quién sabe si los palmajniks hubieran resistido el embate de una fuerza superior de la Legión?
  7. Monte Scopus fue atacado más tarde aquel día por la Legión, pero no pudo ser tomado. Permaneció como un enclave judío en medio de territorio jordano hasta 1967.
  8. La noticia de la victoria de los entusiastas "chavales" del Gadna y los maduros hombres de la Guardia Territorial sobre el ejército más temido, la Legión Árabe, corrió por toda la ciudad y supuso un aumento de la moral difícil de comprender para nosotros, acostumbrados a las victorias del Tzahal casi 80 años después (Morris, Benny: "1948: A History of the First Arab-Israeli War"; Yale University Press• New Haven & London, 2008. Pg 214)
  9. También hubo controversia en cuanto al hecho de que la Haganah no mandase una fuerza efectiva a apoderarse del fuerte. Como en los casos comentados anteriormente, resulta difícil saber quién tenía objetivamente razón. Yitzhak Rabin, de la Brigada Harel, pidió insistentemente a Yigael Yadin que se ocupara Latrún; sin embargo, el Jefe de Operaciones de la Haganah consideraba prioritario frenar la columna egipcia que, siguiendo la costa, avanzaba hasta Tel Aviv; y que, virtualmente no tenía ninguna tropa regular israelí ante ellos. Yadin rebañó todas sus unidades para poner en marcha refuerzos que frenasen el avance egipcio, lo que incluyó fuerzas de la Givati y la Harel. Hay que decir, también, que en este caso Ben Gurión aprobó la decisión de Yadin.
  10. El relato de esta batalla ha sido muy tergiversado: desde el número de muertes (de 74 muertos y 140 heridos, que dan las últimas investigaciones hasta los 600 de Glubb (en "Soldado entre los Árabes" o los 800 de Al-Ghussan en "Ma'arik Bal al-Wad" (citado por Tom Segev en "In the Enemy Eyes"). Pero lo más conocido es la interpretación sobre las causas de la derrota, que la narrativa israelí temprana atribuyó a la inexperiencia de los inmigrantes recién llegados, tal vez para apartar un poco la culpa de Ben Gurión y la mala planificación de la Haganah. En fuentes israelíes posteriores se carga más sobre la responsabilidad de Ben Gurión por su ansiedad de salvar Latrún, sin llegar al inefable Ilán Pappé, que elucubra con la delirante idea de que Ben Gurión mandó intencionadamente a la muerte a los inexpertos inmigrantes, para que fueran aprendiendo cómo se sufría en el Israel moderno. En realidad, según Anita Shapira*, en "L' imaginaire d'Israel" sólo 145 de los casi 2000 hombres que participaron por el bando israelí (poco más de un 7 %) eran inmigrantes "nuevos" y, además, no llevaban el peso del ataque principal, que recaía sobre el 32 batallón de la Alexandroni.
  11. En los días sucesivos la Legión supo que los israelíes estaban trabajando en un camino. Posteriormente, autores palestinos cargaron contra Glubb por no haber permitido que sus legionarios lanzarán un ataque decisivo contra los trabajos. En realidad, la Legión había rechazado el segundo ataque a Latrún con grandes apuros y temía salir de la seguridad de los muros de Latrún; temían, además, que les estuvieran atrayendo a una trampa para ser atacados en campo abierto por las brigadas israelíes. Se limitaron a bombardear ocasionalmente las obras, y lanzar algunos ataques esporádicos, confiando en que de ninguna manera podrían llevar por esa ruta de cabras suministros en cantidad suficiente.
  12. Los ingenieros israelíes habían tendido tuberías para agua y para combustible siguiendo el trayecto de la "Burma Road". El 17 de Junio ya estaban en pleno funcionamiento.
  13. Levin, H: "Jerusalem Embattled" (Books International, Portland). Pg 273

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