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jueves, 16 de abril de 2026

EL ASEDIO DE JERUSALÉN (II): TRAS LA CREACIÓN DEL ESTADO DE ISRAEL

Movimiento de tropas en la zona de
 Bab al-Wad entre 9 y 17 de Mayo de 1947
Como hemos visto en la entrada anterior, tras la Votación del 29 de Noviembre de 1947 que sancionaba la creación de dos países independientes (para árabes y para judíos) en el Mandato de Palestina, comenzaron los enfrentamientos violentos entre ambas comunidades.

Tras un periodo inicial en que predominaron ataques y atentados terroristas puntuales por ambos bandos, la comunidad árabe pareció tomar ventaja al cortar, mediante ataques de guerrilla, las comunicaciones entre los asentamientos y ciudades judías y de población mixta.

La ruta en la que esta estrategia podía ser más efectiva era la carretera Tel Aviv - Jerusalén donde, entre los cuellos de botella de Bab al-Wad* y Qastel, las tropas del "Ejército de la Guerra Santa"*, fieles al Muftí Amin al-Husayni y dirigidos por su pariente Abd-al-Qader al- Husayni, atacaban los convoyes que intentaban llevar suministros a Jerusalén; de impedir definitivamente el acceso (y puesto que los árabes cortaron la tubería que llevaba el suministro de agua, que llegaba desde Latrún) podrían rendir la ciudad judía por hambre y sed, dando un golpe mortal al Yishuv.

La Haganah, con su fuerza de choque Palmaj, intentó forzar la carretera mediante una serie de operaciones militares;(1) si bien consiguió abrirla temporalmente, y los convoyes que pasaron en los días en que hubo paso viable supusieron un gran alivio para Jerusalén, a partir del 16 de Mayo ningún convoy trajo suministros a la ciudad.

La situación cuando los británicos abandonaron la ciudad, era poco halagüeña. La Ciudad Vieja, aislada del resto de Jerusalén, contaba con unos 150 combatientes (al mando de Moshe Rusnak) para defender a unas 1500 personas, en su mayoría mujeres, niños y ancianos, rodeados por miles de árabes. La Ciudad Nueva, donde los judíos ocupaban posiciones que les daban ventaja y eran mayoría (100000 judíos frente a 40000 árabes), contaba con poco más de 5000 combatientes entre la ciudad y sus alrededores (según el Comandante de la Haganah David Shaltiel) frente a un número similar de enemigos. Pero el problema era el aislamiento de Jerusalén, cuyas rutas de acceso estaban todas en manos de los árabes, y las dificultades de un asedio feroz, con el agua, la comida, y el combustible cortados. Para encargarse de ello Ben Gurión nombró a Dov Joseph, al frente del "Comité de Emergencia para Jerusalén".

El día 14 de Mayo las Autoridades británicas abandonaron Palestina y ese mismo día nacía en Estado de Israel. Y ¿Qué pasó?

Veámoslo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

DEIR YASSIN: EL COMBATE QUE TODO EL MUNDO EXAGERÓ (II). PREPARACIÓN.

En la entrada anterior habíamos visto que, tras ser aprobado el Plan de Partición de Palestina por la Asamblea Nacional de la ONU en Noviembre de 1947, se habían abierto las hostilidades entre árabes y judíos, dando lugar a la Guerra Civil durante el Mandato de Palestina (30 de Noviembre de 1947 a 14 mayo de 1948).

Durante la primera parte de esta campaña, ambos bandos se dedicaron a llevar a cabo golpes de mano: atentados terroristas contra objetivos civiles, emboscadas a convoyes de suministros o ataques a posiciones estratégicas del enemigo. Aunque se producen hechos de extrema violencia, como el atentado contra el Palestine Post*, o en la calle Ben Yeuda*, o la voladura del Hotel Semíramis (1), entre otros, se trata más de actos de intimidación o represalia, que de acciones de estrategia militar. 

Poco a poco, a partir de Febrero de 1948, la estrategia de ambos bandos se perfila. 
  • Los árabes palestinos cuentan con una superioridad 2:1 en población, ocupan las mejores posiciones estratégicas y, aunque su penuria en armas modernas y pesadas es similar a la de los judíos, pueden contar con un suministro en teoría ilimitado a través de sus fronteras con los países árabes. Asímismo, los británicos, aún a cargo del Mandato, cerrarán los ojos, en muchas ocasiones, ante la infiltración de voluntarios dispuestos a combatir a los judíos, incluso aunque se traten de unidades con entrenamiento militar como parte del Ejército de Liberación Árabe de Fawzi al- Qawuqji. Aún así, debido sobre todo a su falta de organización y coordinación, los árabes sufren varios fracasos en ataques directos contra establecimientos judíos. Hacia finales de Marzo, su mejor posibilidad de victoria consiste en asfixiar las comunicaciones de los asentamientos judíos. Sobre todo, conseguir la rendición de Jerusalén, el corazón del futuro Estado Judío. La ciudad sólo puede recibir auxilio por una sinuosa carretera que -ya cerca de la ciudad- recorre un estrecho desfiladero: Bab-al-Wad, de cinco kilómetros de longitud, dominado desde las colinas por varios poblados árabes; entre ellos, Deir Yassin. "Sin Jerusalén, no habrá Estado Judío", piensa Abd-al-Qader al-Husayni*, sobrino del Muftí Hadj Amin al-Husayni y líder carismático de la resistencia palestina.
  • Los judíos palestinos intentan, desde el principio, resistir en todos sus asentamientos; incluso en aquellos que caen fuera de los límites que les ha otorgado la ONU, dado que, puesto que los árabes no habían aceptado la Partición, las fronteras del Estado Judío serían "aquellas que el Estado de Israel pudiese defender con las armas" (2). Cuentan con una superior cohesión y coordinación respecto a sus enemigos; sin embargo, la penuria en cuanto a armas; su inferioridad numérica; junto con la pésima situación en cuanto a comunicación externa (bloqueados por la flota inglesa y por los países árabes por tierra) e interna (con muchos de sus asentamientos colocados en posición casi suicida entre poblados o ciudades árabes) obligan a un cambio de estrategia. Hacia finales de marzo de 1948, David Ben Gurion, presidente (verdadero Primer Ministro oficioso) del Consejo Ejecutivo de la Agencia Judía* se da cuenta de que la estrategia defensiva les aboca al fracaso a corto plazo y, reuniendo a los líderes militares de la Haganah  y el Palmaj, pone en marcha el Plan "D" o Dalet (3), para asegurar los establecimientos que la ONU había asignado a los judíos en su Plan de Partición.