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| "¡Fuera de mi tierra"! Póster de Lejí contra Folke Bernadotte |
En la entrada anterior vimos como Folke Bernadotte, diplomático sueco, fue nombrado el 20 de Mayo de 1948 Mediador de las NU para conseguir un acuerdo entre Israel y los países árabes (organizados en la Liga Árabe) que habían invadido el país apenas 5 días antes.
Sus labores fueron, en primer lugar, conseguir que ambas partes se adhirieran a una tregua ordenada por el Consejo de Seguridad de la ONU; cosa difícil, ya que tanto Israel como los países árabes (con la salvedad de Transjordania) desconfiaban de Bernadotte.
Finalmente, gracias al trabajo del Mediador, pero también a que ambos contendientes estaban exhaustos, se llegó a un acuerdo de Alto el Fuego de cuatro semanas, a partir del 11 de Junio de 1948.
Y el segundo de sus objetivos era intentar que no se reanudaran los combates, tanto por una prolongación de la tregua como por el inicio de conversaciones que llevasen a ambas partes a concluir un Armisticio y Tratados de Paz entre Israel y los países árabes.
Consciente de que el tiempo corría en su contra, Bernadotte no se durmió en sus laureles y el 28 de Junio presentó unas sugerencias que se llamarían en el futuro "Primer Plan Bernadotte". Este plan se parecía asombrosamente a una propuesta que los británicos habían hecho al Gobierno Provisional de Israel poco antes de la declaración de Tregua. No era extraño el parecido, pues el Foreign Office* (y, en menor medida, el Departamento de Estado de EEUU*) habían influido indirecta y sibilinamente en los asesores de Bernadotte para inculcar en ellos las ideas que le parecían más apropiadas al Reino Unido: "Conceder" a Israel la Galilea y una estrecha franja hasta Tel Aviv, recomendar la unión del Estado Árabe creado por la Partición a Transjordania, crear una federación de la Transjordania engrandecida con el minúsculo estado judío, y adjudicar Jerusalén a Transjordania.
Israel -al que el Plan no le concedía nada que no pudiese ganar prolongando la guerra- se mostró dispuesto, no obstante, a prorrogar la tregua por tres meses más, como pedía Bernadotte; pero los árabes (empecinados en no permitir la creación de un país judío, por pequeño que fuera) rechazaron el plan. Y Transjordania, que resultaba muy beneficiada por las sugerencias de Bernadotte, no se atrevió a enfrentarse a sus socios de la Liga Árabe.
Y así llegó el 9 de Julio y la reanudación de los combates.
