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lunes, 23 de febrero de 2026

LA UNSCOP INVESTIGA (II): COMIENZAN LOS TRABAJOS

Miembros de la UNSCOP EN 1947
Como vimos en la entrada anterior, Ernest Bevin* -Secretario (Ministro) de Asuntos Exteriores del Reino Unido- anunció que someterían la cuestión del Mandato de Palestina a las Naciones Unidas para que se considerasen soluciones al problema de la violencia en la región.

Los británicos, tras presentar varios proyectos (el Plan Morrison -Grady, el llamado Plan Bevin) que fueron rechazados por árabes y judíos, presentó el problema "sin dar ninguna recomendación", pero sin comprometerse a aplicar las sugerencias que recibiera.

Se convocó una Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU, que se abrió el día 28 de Abril de 1947 y se cerró el 14 de Mayo. En ella, se votó crear una Comisión de Investigación que estudiase el problema y sugiriese posibles soluciones, que se someterían a debate en la Sesión Regular de la Asamblea General, a partir del 1 de Septiembre.

Tras un tira y afloja se nombró una Comisión formada por once países, por criterios de Bloques estratégicos geográficos, evitando los países de la Liga Árabe y las grandes Potencias. Los elegidos fueron: Australia y Canadá, por la Commonwealth; Checoslovaquia y Yugoslavia, por el Bloque del Este; Guatemala, Uruguay y Perú, por Latinoamérica; Países Bajos y Suecia, por Europa Occidental, y el Dominio de la India (a partir de Agosto se dividiría en India y Pakistán) e Irán, por Asia. La Comisión, llamada Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP), recibió el encargo de estudiar el problema sin limitaciones de marco geográfico (podía incluir el problema de los Campos de Refugiados judíos en Chipre* y en otros lugares de Europa.*)

Y ¿qué pasó?

Veámoslo

viernes, 6 de febrero de 2026

LA UNSCOP INVESTIGA (I): ANTECEDENTES

Uno de los sucesos más decisivos para la recomendación de la Partición adoptada en el seno de las Naciones Unidas -y, por ende, para la creación del Estado de Israel en 1948- y, al mismo tiempo, de los más infravalorados, es la creación de la UNSCOP, su proceso de investigación, y los informes enviados a la ONU. Vamos a dedicar una serie de entradas a explicarlo.

En Febrero de 1947, los británicos estaban teniendo problemas con la violencia* en el Mandato de Palestina. Otorgado en 1920 por la Sociedad de Naciones, la relación entre las comunidades árabe y judía siempre había sido problemática, desde casi sus inicios, con el pogromo de Nabi Musa; a lo largo de 27 años, hubo matanzas como la de Jaffa en 1921 o Hebrón (1929), una revuelta armada como la de 1936-1939, y represalias conducidas por las milicias judías  Haganah, Irgún o Lejí.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la insurgencia judía decidió declarar un Alto el Fuego unilateral: "Debemos luchar contra Hitler como si no hubiera un Libro Blanco, y contra el Libro Británico como si no hubiese un Hitler", en palabras de David Ben Gurión, líder de la Agencia Judía. 

Ernest Bevin en 1942
Tras el fin de la guerra, la victoria de los laboristas -que, durante la guerra, se habían manifestado totalmente a favor del sionismo y su sueño de un "Hogar Nacional Judío"- en las elecciones británicas de 1945, dio esperanza al Yishuv (la comunidad judía); pero pronto se desengañaron: los árabes de Palestina, los Estados Árabes, y los musulmanes de países no árabes, como India, Irán, etc, se mostraron totalmente en contra de procesos como la compra de tierras en Palestina por parte de los judíos, la inmigración de judíos, y por supuesto la posibilidad de crear un Estado Judío autónomo o independiente en Palestina.

La violencia aumentó, como hemos dicho, tanto entre judíos y árabes como contra los intereses británicos; un sangriento suceso, sobre todo, impactó en la prensa y opinión pública británica: el atentado contra el Hotel Rey David. La población árabe palestina -dirigida sobre todo por el Gran Muftí de Jerusalén, Amin al-Husayni, cabeza del Clan Husayni* y líder en la sombra del Comité Supremo Árabe (AHC)- evitaba, en general, el enfrentamiento con los británicos (a quienes veían más favorables a su causa), pero no ocultaba su intención de expulsar a británicos y judíos y convertir a Palestina en un país, o parte de un país, árabe.

Finalmente, el Gobierno Británico consideró que ya había tenido bastante, y su Secretario de Estado (Ministro) de Asuntos Exteriores, Ernest Bevin*, anunció el 18 de Febrero de 1947 que someterían el problema de Palestina a las Naciones Unidas para buscar soluciones.

¿Por qué el Gobierno hizo esto, y qué ocurrió? Veámoslo.

domingo, 21 de diciembre de 2025

HACIA EL POGROMO DE NEBI MUSA (1920). (I) EL ACUERDO FAYSAL-WEIZMANN

La derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial supuso su disolucíón, perdiendo todos los territorios externos a la Península de Anatolia (más o menos la actual Turquía, que sólo pudo conservar tras la Guerra de Independencia turca y la Guerra greco-turca).

Los territorios que los aliados vencedores (fundamentalmente el Reino Unido y Francia) se disponían a repartirse eran Mesopotamia, Siria (con el Líbano) y Palestina, a ambos lados del Jordán. (no trataremos aquí de los territorios de la Península Arábica, que llevaron su propio recorrido histórico).

Ni el mundo árabe ni los judíos se mostraban (al menos en teoría) de acuerdo con el pacto entre los aliados, plasmado inicialmente en el acuerdo Sykes - Picot de 1916 (entre británicos, franceses, rusos, y la aquiescencia italiana) pero que, tras la guerra, quedaría en un mero reparto de zona de influencia entre Reino Unido y Francia:

  • Los árabes insistían en que en la Correspondencia McMahon-Husayn se les había prometido, a cambio de su apoyo en la guerra contra los turcos, un estado árabe con los actuales Siria, Líbano, Jordania, Iraq, la Península Arábiga, y Palestina. Y, por supuesto, bajo la monarquía de los hashemitas* del sherif de La Meca, Husayn Ibn Alí. Por los puntos expuestos aquí, no llevaban razón.
  • Los judíos, por su parte, se aferraban a la Declaración Balfour, que mostraba la buena disposición del Imperio Británico a crear un "Hogar Nacional Judío" (no necesariamente un país) en el territorio de Palestina... si ganaban la guerra. Como explicamos aquí, tampoco los judíos tenían la razón absoluta.
Participantes en la Conderencia de San Remo:
Matsui Keishirö, Lloyd George, Curzon,
Berthelot, Millerand, Vittorio Scialoja, Nitti
Tras la guerra, como explicamos en esta entrada, la Sociedad de Naciones instauró el sistema de Mandatos, para gestionar las antiguas colonias de las Potencias Centrales. La intención no era el colonialismo desaforado que se ha presentado luego, sino tutelar a los territorios para que se modernizaran y pudieran acceder a la independencia. En concreto, el Mandato de Palestina se suponía que debía 
crear un estado pluri-racial, multi-religioso moderno, capaz de convivir en paz, tanto entre sus diferentes comunidades (árabes y judíos, circasianos, drusos, griegos, armenios, etc) como con los territorios vecinos. No se trataba de desposeer de territorios a Husayn Ibn Alí o sus hijos (1) ni prometía un Estado Judío independiente, aunque árabes y judíos tiraran cada uno para lo suyo.

La Resolución que daría lugar a la adjudicación de los Mandatos debía ser redactada y firmada por los países vencedores de la Guerra en una Conferencia a celebrar en San Remo a partir del 19 de Abril de 1920 (finalmente se firmó el 25 de Abril). Sin embargo, la historia del Mandato de Palestina empezó mal; tan mal que, dos semanas antes, el 4 de Abril, estalló un pogrom en Jerusalén coincidiendo con la festividad de Nebi Musa. Junto con la batalla de Tel Hai*, un mes antes, son los dos hechos que pueden considerarse el inicio del conflicto árabe judío en Palestina.

¿Qué pasó? Veámoslo

lunes, 30 de diciembre de 2024

BERNADOTTE HACE PLANES (y II): EL SEGUNDO PLAN Y EL ASESINATO DE BERNADOTTE

"¡Fuera de mi tierra"! Póster de Lejí contra
Folke Bernadotte

En la entrada anterior vimos como Folke Bernadotte, diplomático sueco, fue nombrado el 20 de Mayo de 1948 Mediador de las NU para conseguir un acuerdo entre Israel y los países árabes (organizados en la Liga Árabe) que habían invadido el país apenas 5 días antes.

Sus labores fueron, en primer lugar, conseguir que ambas partes se adhirieran a una tregua ordenada por el Consejo de Seguridad de la ONU; cosa difícil, ya que tanto Israel como los países árabes (con la salvedad de Transjordania) desconfiaban de Bernadotte.

Finalmente, gracias al trabajo del Mediador, pero también a que ambos contendientes estaban exhaustos, se llegó a un acuerdo de Alto el Fuego de cuatro semanas, a partir del 11 de Junio de 1948.

Y el segundo de sus objetivos era intentar que no se reanudaran los combates, tanto por una prolongación de la tregua como por el inicio de conversaciones que llevasen a ambas partes a concluir un Armisticio y Tratados de Paz entre Israel y los países árabes.

Consciente de que el tiempo corría en su contra, Bernadotte no se durmió en sus laureles y el 28 de Junio presentó unas sugerencias que se llamarían en el futuro "Primer Plan Bernadotte". Este plan se parecía asombrosamente a una propuesta que los británicos habían hecho al Gobierno Provisional de Israel poco antes de la declaración de Tregua. No era extraño el parecido, pues el Foreign Office* (y, en menor medida, el Departamento de Estado de EEUU*) habían influido indirecta y sibilinamente en los asesores de Bernadotte para inculcar en ellos las ideas que le parecían más apropiadas al Reino Unido: "Conceder" a Israel la Galilea y una estrecha franja hasta Tel Aviv, recomendar la unión del Estado Árabe creado por la Partición a Transjordania, crear una federación de la Transjordania engrandecida con el minúsculo estado judío, y adjudicar Jerusalén a Transjordania.

Israel -al que el Plan no le concedía nada que no pudiese ganar prolongando la guerra- se mostró dispuesto, no obstante, a prorrogar la tregua por tres meses más, como pedía Bernadotte; pero los árabes (empecinados en no permitir la creación de un país judío, por pequeño que fuera) rechazaron el plan. Y Transjordania, que resultaba muy beneficiada por las sugerencias de Bernadotte, no se atrevió a enfrentarse a sus socios de la Liga Árabe.

Y así llegó el 9 de Julio y la reanudación de los combates.

lunes, 23 de diciembre de 2024

BERNADOTTE HACE PLANES (I): EL PRIMER PLAN BERNADOTTE

Folke Bernadotte, Conde de Wisborg (Estocolmo, 2 de Enero de 1895 - Jerusalén, 17 de Septiembre de 1948) fue un diplomático sueco que tuvo gran importancia en la negociación para el rescate de prisioneros de los nazis en la Segunda Guerra Mundial y después fue mediador de la ONU en el conflicto árabe judío.

Era nieto de Oscar II de Suecia y Noruega, y sobrino de Gustavo V de Suecia. Su padre, Óscar Bernadotte, fue desposeído de cualquier derecho al título real sueco por haber contraído un matrimonio morganático (esto es, con una mujer de rango nobiliario muy inferior al suyo) y se le concedió el título de Conde de Wisburg, que heredó su hijo Folke.

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, siendo Vicepresidente de la Cruz Roja Sueca, organizó varios intercambios de prisioneros entre Alemania y los Aliados y, en 1945, sirvió de mensajero a Heinrich Himmler para proponer (sin éxito) la rendición alemana a los Aliados Occidentales. Como muestra de buena voluntad, Himmler permitió la liberación de miles de prisioneros occidentales, que fueron trasladados en autobuses de la Cruz Roja (Operación "Autobuses Blancos")

Tras la guerra, fue nombrado, el 20 de Mayo de 1948, Mediador de las Naciones Unidas en Palestina. Durante su trabajo, logró que se pactara una primera tregua (del 11-06 al 09-07 de 1948) y, tras los Diez Días, gracias entre otras causas a sus esfuerzos diplomáticos, la ONU impuso la segunda tregua a partir del 19-07 de 1948. También sentó las bases para la creación de la UNRWA. 

Presentó informes periódicos sobre su trabajo, lo que incluyó dos Planes de posibles soluciones negociadas, que fueron rechazados por ambas partes en conflicto. Finalmente, a punto de presentar su segundo Plan, fue asesinado por miembros del Lejí en Jerusalén, el 17 de Septiembre de 1948.

Pero ¿Por qué le mataron? y ¿en qué influyó su muerte en el curso del conflicto? Veámoslo.

sábado, 4 de noviembre de 2017

DEIR YASSIN: EL COMBATE QUE TODO EL MUNDO EXAGERÓ (I). ANTEDECENTES

Si hay un nombre de localidad que cualquier persona que se interese por el conflicto árabe israelí encuentra cada dos por tres, es el de Deir Yassin*.

Si hay un episodio que simbolice para los palestinos, pero también para los occidentales, o para los israelíes de izquierda antisionista, la maldad de los judíos, o de los sionistas, es la Masacre de Deir Yassin.

Si hay un nombre que represente para los palestinos, la izquierda israelí, o muchos de los occidentales, el punto de inflexión en la Primera Guerra Árabe-Israelí, es Deir Yassin.

Sin embargo, ya hace más de veinte años que se sabe que las cifras de muertos que fueron facilitadas por TODOS los actores de la tragedia (hebreos, palestinos, ingleses y organizaciones de apoyo) eran falsas.

Lo más curioso es que TODOS ellos estuvieron de acuerdo con exagerar los hechos, cada uno con sus propios intereses.

Vamos a ver lo que ocurrió de verdad...

miércoles, 9 de agosto de 2017

LA POLÍTICA BRITÁNICA EN ORIENTE MEDIO Y LA DECLARACIÓN BALFOUR ( y III). DESPUÉS DE LA GUERRA

En la entrada anterior, hemos visto...

La política inglesa, durante el siglo XIX e inicios del XX, se orientó a evitar que cualquier
Reparto previsto en el Tratado de Sèvres,
que nunca entró en vigor
potencia (que no fueran ellos, claro) gobernase la política europea. En el Oriente Medio, tras apoyar al desfalleciente Imperio Turco contra las ambiciones del Imperio Ruso, o las tensiones nacionalistas egipcias*, intentaron que los turcos no entraran en la Primera Guerra Mundial y, posteriormente, apostaron por un modelo descentralizado del Imperio Turco*; con menos poder, pero que controlara el Oriente Medio como aliado suyo.

Todo cambió con las ambiciones de la familia Hashemita y los errores del Gabinete de El Cairo, que obligaron a Londres a seguir la dirección de sustituir el Imperio Turco por una versión menor, la de un Imperio Árabe en manos de los ambiciosos Hashemitas.

En verano de 1917, los británicos se enfrentan a una situación política y militar complicada, con EEUU en guerra, pero cuya implicación militar ofrece dudas; una Rusia que cada vez parece más cerca de retirarse de la guerra; una "Gran Revuelta Árabe" que ha resultado un fiasco militar; una Alemania donde parece que la influyente minoría judía puede ser útil para los planes británicos...

En estos momentos tan complicados, donde cualquier cambio de alianza puede traer el mayor triunfo, o una hecatombe, se gesta la Declaración llamada Balfour.

jueves, 27 de abril de 2017

LAWRENCE DE ARABIA, O LA NO-TAN-EXITOSA-REVUELTA ÁRABE (III). EL SHERIF RECOGE LAS GANANCIAS

Ferrocarril del Hejaz
En entradas anteriores, hemos comprobado cómo el sherif Husayn Ibn Alí, del clan de los Hashemitas, consiguió del Sultán y Califa Abdul Hamid II* (posiblemente con el apoyo del Reino Unido, que durante el siglo XIX y hasta 1914 fue el gran defensor del "Hombre Enfermo de Europa") su nombramiento como Sherif  (Protector y Custodio) de La Meca y Medina.

Husayn no se mostró satisfecho, y en 1914 y 1915 buscó una nueva alianza con los británicos, primero para conseguir la independencia del territorio del que era sherif (el Hejaz); más tarde, ya durante la Gran Guerra, para que los británicos crearan un Imperio Árabe -que él dirigiría como Rey- en lugar del Imperio Otomano.

Husayn -con sus hijos, y apoyado por determinadas sociedades nacionalistas árabes- contactó con los diplomáticos británicos del Medio Oriente, les prometió que hablaba como Portavoz de todos los árabes del Imperio Turco, hasta el último hombre -una flagrante mentira- y exigió que, a cambio de un levantamiento generalizado de todo el Mundo Árabe -sujeto, hasta entonces, al Imperio Otomano- se les patrocinara y concediera (bajo tutela británica) un Imperio Árabe que incluiría casi toda la Península Arábiga, más lo que actualmente se conoce como Jordania, Siria, Líbano, Palestina, Iraq y la parte sur de Turquía.

Husayn estableció correspondencia* con el Alto Comisionado en Egipto, Sir Henry McMahon*, que ofreció, a cambio de las ofertas de los árabes de sublevar a todo el Mundo Árabe* (los Hashemitas llegaron a prometer que pondrían bajo las armas de la Entente entre 100.000 y 300.000 guerreros, cuando en toda la guerra nunca tuvieron a más de 15.000 "rebeldes", y nunca más de 5.000 al mismo tiempo) garantizar una independencia árabe más o menos patrocinada por el Imperio Británico.

La Correspondencia Husayn-McMahon nunca fue un tratado internacional, ni dio lugar a acuerdos o pactos entre aliados. Para empezar, si nació viciada, lo fue por parte de los Hashemitas, que mintieron al presentarse como portavoces del Mundo Árabe, y al engañar a los ingleses (como hemos visto en entradas anteriores y veremos en las siguientes) prometiendo un conjunto de tropas y una fuerza militar que estaban muy lejos de poder reunir.

Por otro lado, un acuerdo (de haber llegado ambas partes a un Tratado, que no fue así) en 1916 entre la Gran Bretaña y Husayn & hijos resultaba completamente ilegal:
  • En primer lugar, contradecía los acuerdos del Reino Unido con Francia y Rusia* -anteriores y aprobados por las Instituciones inglesas- que estipulaban que ninguno de los miembros de la Entente podía firmar acuerdos por separado con cualquiera de los beligerantes (y los árabes del Hejaz, feudo de Husayn, eran súbditos del Califa Otomano).
  • En segundo lugar, hubiera resultado completamente inválido un Tratado -que no lo hubo- entre los británicos y Husayn que hubiera proclamado a los Hashemitas Gobernantes de un Reino Árabe independiente, puesto que hubiera roto los pactos -anteriores y legales- con media docena de soberanos y sheikhs árabes: Abdulaziz Ibn Saud del Nejd* (Tratado de Darin*, 1915); con Mubarak al-Sabah de Kuwait* (1914); con Muhammad ibn Ali al-Idrisi de Asir (Mayo, 1915); o con otros sheikhs de menor relevancia.
  • Por no dilatar más la introducción: Sir Henry McMahon no tenía -pese a que en la Correspondencia dice que sí- autorización del Gobierno para negociar sobre fronteras del futuro Estado Árabe. Las instrucciones que recibió son: entablar negociaciones con el sherif; prometer asistencia inglesa con suministros de alimentos, armas, dinero, municiones, ropa, etc, para que Husayn pueda iniciar una "Revuelta Árabe" contra los turcos; y prometer que el Imperio apoyaría la creación de un Estado Árabe independiente  -los ingleses creían las mentiras del sherif sobre su poder y el apoyo con que podía contar entre su pueblo árabe- pero sin negociar sobre territorios y fronteras, ni prometer que Husayn (o nadie en particular) sería el gobernante.
En Marzo de 1916, comprendiendo que los británicos no le iban a ofrecer más de lo ya hablado, Husayn deja de responder a las cartas de McMahon.

jueves, 13 de abril de 2017

LAWRENCE DE ARABIA, O LA NO-TAN-EXITOSA-REVUELTA ÁRABE (II). EL SHERIF Y McMAHON: LAS CARTAS SOBRE LA MESA

Como vimos en la primera entrada de esta serie, el sherif  [Protector y Custodio] de La Meca, Husayn Ibn Alí y sus hijos -del Clan Banu Hashim, origen de los Hashemitas-habían buscado la alianza con el Imperio Británico:
  • En primer lugar para conseguir su apoyo para que Husayn fuera nombrado sherif (1908).
  • Luego -en conspiración abiertamente desleal respecto al Sultán y Califa, a quien habían jurado obediencia- para que los británicos apoyasen a Husayn en su intención de proclamarse soberano independiente del Hejaz (Febrero de 1914). 
  • Finalmente, tras la entrada de Turquía en la Gran Guerra al lado de las Potencias Centrales, el sherif se decidió -apoyándose en las armas, pertrechos y dinero del Imperio Británico- a lanzar una gran apuesta por organizar una rebelión contra el Imperio Turco, debido a:
    • La propia ambición de Husayn, que trataba de volver a fundar un Imperio Árabe sobre el mundo musulmán, como en los tiempos de los Umayyas, en el que él sería Califa, además de Sultán, claro;
    • El fervor nacionalista de las Sociedades Secretas árabes al-Fatat* y al-Ahd*, muy activas pese a estar constituida por apenas unos 350 activistas, que contactaron con él y le contagiaron la idea de erigirse en dirigente de un Imperio árabe desde Persia al Canal de Suez, y desde el Océano Índico a la franja sur de la actual Turquía; 
    • Y finalmente una ligereza de Lord Kitchener, Secretario de Estado de Guerra (Ministro) a finales de 1914, que "dejó caer" (al parecer, sin consultar a su Gobierno) que el Califato (entendido como un puesto espiritual, sin poder temporal) podría pasar de manos turcas a árabes con el visto bueno británico.
El problema, en la partida de poker que se inició con la primera de las cartas que Husayn ibn Alí envío al Alto Comisionado en Egipto, Sir Henry McMahon* (que inició un intercambio epistolar conocido como Correspondencia Husayn-McMahon*, cuya importancia es mucho mayor por lo que los movimientos políticos posteriores han querido interpretar que por lo que realmente se dijo) es que el sherif prácticamente no tiene cartas para jugar. No tiene soldados, no tiene armas, no tiene dinero (o mejor dicho, no desea gastar SU DINERO para organizar la rebelión), tiene vecinos militarmente más poderosos que él y que le odian... Sólo  tiene un cargo muy prestigioso y una capacidad de farol impresionante, como veremos a continuación... además de unos interlocutores muy torpes..

martes, 11 de abril de 2017

LAWRENCE DE ARABIA, O LA NO-TAN-EXITOSA-REVUELTA ÁRABE (I). EL SHERIF QUE QUERÍA APODERARSE DEL PUEBLO.

Entre los Mitos que jalonan la Historia del Mundo Árabe, en el siglo árabe hay unos pocos que destacan sobre los demás: la "Rebelión Árabe de 1916"*; la "Gran Revuelta Árabe de 1936"*, o la "Nakba" de 1948.

Aunque pueda parecer que la historia de la "Rebelión Árabe de 1916" no  tiene relación directa con el conflicto árabe-judío, si tienen la paciencia de seguir estas entradas verán que sí, porque el Mundo Árabe, en su conjunto, se declaró heredero espiritual del Imperio Turco, y consideró su derecho asentar sobre sus ruinas un Imperio árabe y musulmán, basándose en unas promesas supuestamente hechas por el Imperio Británico... lo que nunca ocurrió. Aún sigue hablándose de la "traición" de los países occidentales al mundo árabe; pero, como veremos, esto dista mucho de la verdad. 

En la historiografía británica y occidental de entreguerras (1919-1939) y, por supuesto, en la versión árabe posterior, prevaleció la imagen de un nacionalismo árabe ingenuo e idealista que trató de liberarse de las cadenas otomanas y fue engañado por los poderes imperialistas (ingleses y franceses) que traicionaron los deseos de libertad del Mundo Árabe. Nada más lejos de la realidad, como vamos a ver en las entradas que siguen.

martes, 28 de febrero de 2017

FUERZA COMPARADA DE AMBOS CONTENDIENTES (III)

Tras la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas  del 29 de Noviembre de 1947, en la que se decidió aceptar la Partición del Mandato de Palestina (un 20 % del primitivo Mandato de Palestina), estalló una guerra civil entre judíos y árabes palestinos, ante la mirada de los británicos, que oficialmente seguían al cargo de mantener el orden, pero que cada vez tenían menos ganas de morir en un territorio lejano que iban a abandonar en pocos meses (antes del 1 de Agosto de 1948*)
La Potencia Mandataria (el Reino Unido) anunció que abandonaría sus funciones el 15 de Mayo de 1948, con la retirada de sus últimas tropas. Por lo tanto, abandonaba a su suerte, tanto a la Comunidad Judía, o Yishuv*, como a la Comunidad Árabe Palestina que pudiera haber deseado ser independiente.
En realidad, dado que los árabes palestinos habían sufrido una purga intensiva 
Azzam Pasha, Secretario General
de la Liga Árabe

contra 
cualesquiera elementos que no fueran fieles a Hadj Amin al-Husayni, Muftí de Jerusalén, y que este era un acérrimo enemigo de los británicos (hasta el punto de haber colaborado con los nazis contra el Imperio Británico y como organizador de la "Solución Final"), en la práctica la pasividad de los británicos favoreció a Abdullah de Transjordania (el favorito del Foreign Office), y a los manejos de la Liga Árabe, que había reclutado un Ejército de Liberación Árabe*(ELA) -bajo el mando de Fawzi al-Qawuqji- que se había infiltrado en el norte de Palestina, ya en fechas tan tempranas como Enero de 1948, bajo la mirada desinteresada de los británicos.  
Los países árabes que integraban la Liga Árabe rechazaron absolutamente la Partición y declararon su intención de evitar la posibilidad de crear un Estado Judío por todos los medios, incluidos los violentos. Sin embargo, aparte del apoyo oficioso a la creación y mantenimiento del Ejército de Liberación Árabe, y el suministro de armas a los árabes palestinos (que no fue nunca muy abundante, puesto que las relaciones con el Muftí fueron entre malas y pésimas), su intervención oficial hubo de esperar al 15 de Mayo de 1948, al día siguiente de la Proclamación del Estado de Israel.


martes, 13 de diciembre de 2016

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (y IV)

En las entradas anteriores, hemos visto que los "Nuevos Historiadores Israelíes", o los "Historiadores Israelíes Revisionistas", recuperaban una acusación ya antigua: que, en vísperas del fin del Mandato de Palestina, Abdullah de Transjordania había llegado a un pacto con la Agencia Judía, con el visto bueno del Foreign Office, para repartirse Palestina en una zona judía y una zona árabe -bajo el mando del propio Abdullah- y por lo tanto, impedir la creación del Estado Palestino, al que la ONU había dado legitimidad.
Los partidarios de que existió la "conspiración Rey Abdullah - Gobierno Británico - Gobierno de Israel" presentan cuatro pruebas, o grupos de pruebas:
Una vez examinados los puntos anteriores, pasemos a estudiar si se puede deducir, del resultado de la guerra, que existió un acuerdo previo.

lunes, 12 de diciembre de 2016

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (III)

INTRODUCCION

Desde el final de la primera guerra árabe-israelí, la historiografía árabe ha sostenido con insistencia que la derrota militar árabe y la "Catástrofe" (Nakba) provocada por ella no se debía, en manera alguna, a la falta de organización y unidad de los países árabes, ni a la superioridad como sociedad del Yishuv de 1947 sobre la comunidad árabe palestina y de Oriente Medio en esa época. Tenía que ser, necesariamente, consecuencia del apoyo de los países occidentales imperialistas a Israel y/o una traición dentro del propio mundo árabe.

Los candidatos obvios eran Reino Unido, como Potencia mandataria y única Gran Potencia que mantenía tropas en Oriente Medio, o Abdullah de Transjordania, cuyo país resultó ser la única nación árabe participante en el conflicto que salió reforzada territorialmente de la guerra.

En entradas anteriores hemos visto cómo no existen pruebas que apoyen las acusaciones de "complot" que sostienen, desde hace décadas, los historiadores y periodistas árabes (reforzados, desde los años ochenta del siglo pasado, por los "historiadores revisionistas"). No hay nada que demuestre que existió una confabulación judeojordana -tramada según los revisionistas en una reunión entre Golda Meir y Abdullah el 17 de Noviembre de 1947 en Naharayim- ni una supuesta "luz verde" de Reino Unido para esa "conspiración".

Respecto al comportamiento de la Legión Árabe, recordábamos que Glubb* en Marzo de 1948, solicitó asesoramiento del MELF, (Middle East Land Forces*) sobre el curso de acción más indicado para la Legión Árabe*. Tanto Glubb como los comandos ingleses (cuyo Jefe de Estado Mayor, el general Pyman, era amigo suyo) estuvieron de acuerdo en que la mejor opción era desplegarse en las cercanías de Ramle y Hebrón, desde donde dominaría (y podría amenazar) Tel Aviv y Jerusalén. Es decir, Glubb, mucho después del supuesto "complot" anglo-jordano-sionista, estaba dispuesto -si la ocasión se presentaba- a atacar al futuro estado judío.

En esta entrada, examinaremos los escenarios más importantes en los que participó la Legión Árabe y trataremos de conjeturar si había algún acuerdo con la Haganah para no hacerse daño. Empezaremos examinando las fuerzas en combate

jueves, 9 de octubre de 2014

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (II)

INTRODUCCIÓN

La entrada anterior era la primera de una serie en la que estudiaremos si pudo existir una conspiración entre la Agencia Judía* y el rey Abdullah de Transjordania para, en palabras del historiador revisionista israelí Avi Shlaim...
"...repartirse Palestina tras la terminación del Mandato de Palestina. Conscientemente y deliberadamente se planeó frustrar la intención de la Comunidad Internacional, que había sido expresada a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en favor de crear un Estado Árabe Independiente en parte de Palestina."
Destrucción de propiedades
judías en Hebrón (1929)
Veíamos que la acusación no era nueva, pues, ya desde el final de la guerra -en la que Transjordania fue el único país árabe que se engrandeció territorialmente- partidarios del Muftí, políticos o historiadores opuestos a la anexión forzosa de Cisjordania a Transjordania, británicos que sospechaban de las intenciones del rey transjordano y enemigos de Abdullah en general, ya le acusaron de connivencia con los judíos, con los británicos o ambos. A ellos se han unido, desde los años ochenta, los "nuevos historiadores" israelíes, como el propio Shlaim, que con el argumento de haber podido tener acceso a miles de documentos recientemente desclasificados por el Gobierno y las Fuerzas Armadas de Israel, han vuelto a presentar viejos cargos contra Israel y -en este caso- contra Transjordania y el Reino Unido, como veremos.

Respecto al citado "complot" Israel-Transjordania, veíamos que la principal prueba de cargo presentada eran los informes redactados por dos agentes sionistas -Eliyahu Sasson*, y Ezra Danin*- y el Informe Verbal presentado ante el Gobierno Provisional* del futuro Estado de Israel por Golda Meir que se había entrevistado con el rey Abdullah en calidad de Presidente en funciones (1) del Departamento Político de la Agencia Judía. 

Sin embargo, examinados los tres testimonios de los agentes sionistas comprobamos que no sólo no hay en ellos pruebas de que el 17 de Noviembre de 1947 se repartiera el Mandato de Palestina entre Transjordania e Israel -de hecho, Golda Meir no tenía ni de lejos la capacidad para haber firmado un pacto de esas características a espaldas de la Agencia Judía- sino que:
  1. El Rey de Transjordania ofreció su "protección" a los judíos si aceptaban renunciar a su independencia e integrarse en su reino, en calidad de minoría sin fuerzas armadas, sin Asamblea Legislativa propia y, probablemente, siendo utilizada como motor económico del resto del país.
  2. Golda Meir, en nombre de la Agencia Judía, declinó la oferta cortés pero firmemente.
  3. El rey como "ejercicio de pensar en voz alta" preguntó a sus invitados su opinión sobre una probable invasión de la parte árabe de Palestina con la intención de anexionarla a Transjordania.
  4. Golda Meir respondió que la Agencia Judía no podía respaldar dicha invasión ni militar ni políticamente -dado que iba en contra de la Resolución de la ONU- a no ser que la incursión fuera breve y limitada, con el objeto de "mantener la Ley y el Orden, y preservar la paz hasta que la ONU pueda establecer un gobierno en el área".
  5. La reunión terminó con una vaga promesa de volverse a reunir inmediatamente tras la votación del Plan de Partición de la ONU, pero nunca se celebró dicha entrevista. La próxima vez que Golda Meir visitó a Abdullah -el 11 de Mayo de 1948- fue un desesperado intento de que el rey transjordano no se adhiriera a la agresión árabe que iba a comenzar cuatro días después. Abdullah respondió que le era imposible no ir a la guerra y, en su lugar, pidió que Israel no proclamase su independencia y reiteró su oferta de "proteger" a los judíos si se avenían a integrarse en su reino como súbditos.
Continuando con la teoría conspirativa construida sobre un supuesto complot para destruir el Estado Palestino que iba a salir de la declaración de la ONU, vemos que Avi Shlaim y otros "historiadores revisionistas" israelíes -siguiendo también los pasos de varios autores árabes que desde 1949 han tratado este tema- no se limitan sólo en culpar a la Agencia Judía y a Abdullah. También dicen haber encontrado pruebas de que el Reino Unido dio "luz verde" a ese complot siniestro.

Como ese complot no existió más que en la rabia de quienes quieren encontrar conspiraciones y poderes maquiavélicos que justifiquen la humillante derrota sufrida, así como en la agenda política de determinados historiadores que parecen haber olvidado las reglas del juego de la historiografía, podemos decir desde ahora que los británicos no dieron luz verde, roja ni ultravioleta a un contubernio que no existió.

Imagino que tendrán curiosidad por ver con qué nos salen ahora nuestros amigos conspiracionistas. Pronto iremos a ello. Pero, primero, haremos una exposición -que a algunos les parecerá demasiado larga- sobre la orientación de la política británica en el Mandato de Palestina. Es imprescindible para que puedan juzgar si el Reino Unido pudiera, o no, estar de acuerdo con un hipotético complot jordano-judío. 

martes, 30 de septiembre de 2014

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (I)

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, algunos de los llamados “nuevos historiadores israelíes” o “historiadores revisionistas israelíes”, apoyándose -supuestamente- en los archivos israelíes que desde la década de los ochenta del siglo pasado quedaron abiertos al público, dicen haber hallado pruebas de que la historiografía "oficial" del conflicto árabe judío de 1947-49 está basado en mitos y engaños.

Nada hay de malo -en realidad, son muy necesarias- en las revisiones de los conceptos o hechos históricos tenidos por ciertos hasta ahora. Siempre, claro está, que la revisión se base en el descubrimiento de hechos nuevos, no conocidos hasta el momento, o en una nueva interpretación de hechos ya sabidos... Pero, por supuesto, sólo si la nueva tesis se ajusta más a la verdad que la que antes creíamos cierta.

Golda Meir y el Rey Abdullah

En la serie que empieza hoy, discutiremos qué hay de cierto en la acusación de que la Agencia Judía* y el rey Abdullah de Transjordania se pusieron de acuerdo -con la autorización del Gobierno británico- para repartirse el territorio del Mandato de Palestina (la parte Oeste del primitivo Mandato) que, en 1947, las Naciones Unidas habían decidido dividir en dos estados (árabe y judío) y una zona internacional. Según ese pretendido "complot" (los conspiracionistas usan "collusion"), en el “reparto” Transjordania ocuparía lo que se conocía como “West Bank” (grosso modo, la Cisjordania que más adelante se anexionaría) y se comprometía a no invadir con su ejército (la pequeña pero altamente profesional Legión Árabe*, el mejor entrenado y mandado de todos los ejércitos árabes) el territorio asignado por la ONU a los judíos. Se trataba, pues, de un acuerdo de “no agresión” entre ambas partes; en él no se hablaba de lo que ocurriría con las otras dos territorios asignados al futuro árabe (Galilea Oeste y Gaza) ni de lo que ocurriría en caso de que Israel no pudiese resistir al resto de los ejércitos invasores.

Obsérvese que se sugiere abiertamente que con el pacto se cometió una desobediencia a la Resolución de la ONU que decidió la Partición de Palestina, y una agresión contra los intereses de los árabes palestinos. Y, sorprendentemente -o quizá no tanto, si examinamos la trayectoria política e intelectual de los “historiadores revisionistas”- la culpabilidad se hace recaer casi exclusivamente sobre Israel, que queda convertido en el “villano” de la historia. De la verdadera agresión, la que se produjo el 15 de mayo, la de los Ejércitos árabes contra Israel, los “historiadores revisionistas” no dicen ni Pamplona.

Y es curioso, porque la cercana y segura agresión podría haber justificado un pacto a la desesperada con Abdullah aunque, en realidad, no existiera. ¿Podría alguien culpar a un Estado que, ante la inminente agresión contra sus fronteras, y carente de defensa militar por parte de las Naciones Unidas, buscase un pacto con alguno de sus agresores?

No se apresuren a responder. La respuesta es ¡Sí! Los “historiadores revisionistas” no sólo culpan a Israel por ello, sino que, ante la inexistencia de un complot semejante, se lo inventan. Lo veremos en las próximas entradas. Diversión asegurada.

Veremos que no se trata de una acusación nueva. El historiador “revisionista” que más ha defendido el pacto de no agresión transjordano-judío, Avi Shlaim, (1), en realidad no aporta nuevos datos o documentos; en la década de los cincuenta ya se conocieron los hechos que se presentan, y ni siquiera la interpretación que hace Shlaim es original: partidarios del Muftí, políticos o historiadores opuestos a la anexión forzosa de Cisjordania a Transjordania, británicos que sospechaban de las intenciones del rey transjordano, enemigos de Abdullah en general, etc, ya le acusaron de connivencia con los judíos, los británicos o ambos.

Revisaremos las pruebas que se presentan a favor de la existencia de dicho pacto, y su valor real.

Y, finalmente, estudiaremos -de manera muy superficial, otras entradas se ocuparán más del asunto- si del comportamiento de los ejércitos judío y transjordano se deduce un pacto de no agresión, u otra cosa.

jueves, 11 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (I): PRIMERA FASE

ORÍGENES

Las causas que originaron la Gran Revuelta Árabe de 1936 forman una complicada red en la que unos hechos explican a otros, que a su vez empeoran los originales, formando una bola de nieve que creció hasta estallar en 1935-36. Veamos las principales causas
  • Causas económicas:
    • La "Gran Depresión", 
    • Venta de tierras de los efendis (señores) árabes al Fondo Nacional Judío*, con la pérdida de empleos rurales de muchos fellahim (campesinos), debida a su vez a varias causas:
      • Falta de preparación de los fellahim en las técnicas modernas que aplicaban los judíos.
      • Solidaridad interracial que hacía que los judíos contratasen judíos.
      • Actitudes racistas de los colonos judíos ante los fellahim.
      • Actitudes racistas de los árabes ante los judíos: negativa de los fellahim a trabajar bajo las órdenes de judíos, y sobre todo de mujeres.
      • En ocasiones, amenazas de algunos grupos radicales árabes a quienes trabajaran o se relacionaran con judíos.
    • Emigración a las ciudades buscando trabajos manuales no especializados; la excesiva oferta de mano de obra causa empobrecimiento, marginalización, hacinamiento.
  • Causas sociopolíticas:
    • Rechazo a la aparición de nuevos modos de vida, sociedad, cultura, costumbres y hábitos religiosos extraños a la tradición árabe y musulmana, y traídos por extraños: judíos y británicos.
    • Percepción por la masa árabe de arrogancia y despotismo en los colonizadores.
    • La sociedad tradicional árabe teme que la inmigración judía sea un nuevo colonialismo occidental.
    • Aparición, durante la década anterior, de movimientos panarabistas y nacionalistas palestinos.
    • La mejora de los transportes, los medios de comunicación (la radio, sobre todo) permitieron divulgar las nuevas corrientes de pensamiento por todo el país.
    • En la década de los treinta, la "Quinta Aliyah" u oleada de inmigración, trae judíos provenientes de Alemania, considerablemente más cultos y refinados que los judíos de anteriores "aliyah"; la brecha cultural entre judíos y árabes se amplía.
  • Causas locales y regionales:
    • El ejemplo de la independencia de los países vecinos. Siria firmó un tratado con Francia* en 1936 que prometía la independencia en tres años; Egipto firmó un tratado con Reino Unido, también en 1936, que obligaba a los británicos a retirar sus tropas; Iraq accedió a la independencia* en 1930.
    • Al tiempo que los países circundantes ganaban la independencia, sus líderes expresaban intenciones expansionistas, para conformar un reino árabe en todo el Oriente Medio: la "Gran Siria" , el Imperio Hashemita que incluiría Iraq, Siria, Palestina y Transjordania, o el deseo de Egipto de convertirse en líder de un mundo árabe con capital en El Cairo. Como respuesta, Palestina desarrolló  un nacionalismo propio bajo las familias Husayni, Nashabishi, Khalidi, etc.