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sábado, 27 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (IV): SU FATIGADO FIN Y REMATE

En 1939 la Gran Revuelta Árabe, después de casi tres años de disturbios intermitentes que han agotado y arruinado a la comunidad a la que pretendía liberar; falta de combatientes y de líderes sobre el campo de batalla; sin recursos y al borde del colapso, se apaga.

Escuadrones Nocturnos
Los disturbios, inspirados por el Gran Muftí de Jerusalén y Presidente del Consejo Supremo Musulmán* Hadj Amin al-Husayni, habían dado comienzo en 1936 con una Huelga General -acompañada de enfrentamientos interraciales- contra la inmigración judía y por la liberación de la comunidad árabe palestina; tras seis meses de violencia, un alto el fuego dejó las cosas en suspenso durante un año mientras la "Comisión Peel" examinaba las causas del levantamiento; una vez publicado su informe, que no satisfizo a nadie, las armas volvieron a sonar, pero esta vez de manera tan violenta que la Administración del Mandato abandonó la contención que había procurado utilizar en las primeras fases de la Revuelta: disolvió el Alto Comité Árabe, implantó la Ley Marcial, el toque de queda y tribunales militares y utilizó la Policía y el Ejercito extensamente, ejerciendo una represión brutal sobre los pueblos y comunidades que habían apoyado a los insurgentes. Además, utilizó la oposición al clan al-Husayni* (árabes moderados, Agencia Judía) para crear sus propias fuerzas paramilitares ("Bandas de Paz"; "Escuadrones Nocturnos"** organizados y entrenados por Orde Wingate).

Los árabes moderados que apoyaron la acción de los británicos fueron tachados inmediatamente de "traidores a su pueblo" y de "colaboracionistas" y tuvieron que sufrir las represalias del clan al-Husayni, de los nacionalistas árabes que acudieron a combatir a favor de los rebeldes, e incluso de gran parte de la población árabe, que veía a los insurgentes como héroes y a quienes se enfrentaban a ellos como villanos. Al final, casi todos los líderes árabes moderados habían sido asesinados, reducidos al silencio político o habían tenido que exiliarse.

Los revisionistas judíos, encuadrados en el Irgún (abreviatura de "Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel"), también combatieron con acciones terroristas y represalias a los árabes sublevados y a sus apoyos. Pero, con la Gran Revuelta ya casi dominada, el Gobierno del Reino Unido aprobó el "Libro Blanco de 1939" -absolutamente demoledor para la comunidad judía, que lo consideró una traición- y el Irgún (no así la Haganah) dio órdenes de cometer atentados también contra policías o soldados británicos,  

Por si fuera poco para la derrota definitiva de la Gran Revuelta, los recursos (fondos y armas) obtenidos de la comunidad palestina (en ocasiones, mediante pura y simple extorsión); lo poco obtenido de los países árabes vecinos; o la importante ayuda de Alemania e Italia* (que deseaban causar problemas al Reino Unido), no se utilizaron eficazmente, y de todos modos en 1939 los ingresos de cualquier procedencia ya casi habían cesado.