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viernes, 12 de junio de 2026

GEDEÓN VA A LA GUERRA: WINGATE Y LOS S.N.S. (I)

Plaza Orden Wingate, en el Barrio
de Talbiah, Jerusalén 
Un monumento conmemorativo en Victoria Embankment*, en Londres; el Centro Nacional de Educación Física y Deporte de Israel*, en Netanya; un Club de Golf en Zimbabwe*; un Club de Fútbol londinense*; una Escuela Técnica Superior en Addis Abeba*; y calles o plazas de varias ciudades del mundo, llevan el nombre de Orde Charles Wingate, a quien en las Fuerzas Armadas de Israel muchos consideraron uno de sus "Padres Fundadores".

Pero ¿Quién fue Wingate, y por qué su memoria está ligada a la fundación del Estado de Israel?

Veámoslo en esta entrada

lunes, 27 de octubre de 2025

"THE WHITE PAPER" 1939: UN LIBRO QUE NO GUSTÓ A NADIE

Como todos ustedes sabrán, las oleadas de inmigración judía a Palestina empezaron en el último tercio del siglo XIX. Se reconocen cinco Aliot (plural de Aliyah, "ascenso") u oleadas de inmigrantes hasta 1939. Las cuatro primeras vinieron sobre todo de Europa Oriental (Rusia y Polonia); la última, de Alemania, por la persecución nazi.

"The White Paper" de 1939
A pesar de ser la Palestina otomana (luego parte del Mandato Británico) un territorio poco poblado (contaba con 500000 habitantes hacia 1885 y 750000 en 1922 (1) (2), frente a los 15 millones actuales de Israel más Cisjordania y Gaza); y, a pesar de las buenas relaciones en la posguerra de la Primera Guerra Mundial entre sionistas y nacionalistas árabes (como demostró el pacto entre Chaim Weizmann y Faysal Ibn Husayn en 1919), que auguraba que la hostilidad árabes - judíos no era inevitable, a partir de 1920 la convivencia entre ambas comunidades fue empeorando rápidamente.

Tras la aparición en la política regional de Amin Al-Husayni en 1920 y su nombramiento como Muftí de Jerusalén al año siguiente, la situación escaló hacia una xenofobia y violencia antijudía (y antibritánica), contestada pronto por represalias de los extremistas judíos y agresiva intervención británica.

La situación fue empeorando; y, entre 1936-1939, Palestina sufrió una situación de virtual guerra civil, con los nacionalistas del clan al-Husayni y sus aliados enfrentándose a judíos, británicos y árabes moderados. Aunque la Revuelta Árabe fue derrotada, paradójicamente logró uno de sus objetivos: El Reino Unido publicó el "Libro Blanco" de 1939, que daba un golpe demoledor a la inmigración judía... en vísperas de la Shoá.

¿Cómo se llegó a ésto? Veámoslo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

DEIR YASSIN: EL COMBATE QUE TODO EL MUNDO EXAGERÓ (II). PREPARACIÓN.

En la entrada anterior habíamos visto que, tras ser aprobado el Plan de Partición de Palestina por la Asamblea Nacional de la ONU en Noviembre de 1947, se habían abierto las hostilidades entre árabes y judíos, dando lugar a la Guerra Civil durante el Mandato de Palestina (30 de Noviembre de 1947 a 14 mayo de 1948).

Durante la primera parte de esta campaña, ambos bandos se dedicaron a llevar a cabo golpes de mano: atentados terroristas contra objetivos civiles, emboscadas a convoyes de suministros o ataques a posiciones estratégicas del enemigo. Aunque se producen hechos de extrema violencia, como el atentado contra el Palestine Post*, o en la calle Ben Yeuda*, o la voladura del Hotel Semíramis (1), entre otros, se trata más de actos de intimidación o represalia, que de acciones de estrategia militar. 

Poco a poco, a partir de Febrero de 1948, la estrategia de ambos bandos se perfila. 
  • Los árabes palestinos cuentan con una superioridad 2:1 en población, ocupan las mejores posiciones estratégicas y, aunque su penuria en armas modernas y pesadas es similar a la de los judíos, pueden contar con un suministro en teoría ilimitado a través de sus fronteras con los países árabes. Asímismo, los británicos, aún a cargo del Mandato, cerrarán los ojos, en muchas ocasiones, ante la infiltración de voluntarios dispuestos a combatir a los judíos, incluso aunque se traten de unidades con entrenamiento militar como parte del Ejército de Liberación Árabe de Fawzi al- Qawuqji. Aún así, debido sobre todo a su falta de organización y coordinación, los árabes sufren varios fracasos en ataques directos contra establecimientos judíos. Hacia finales de Marzo, su mejor posibilidad de victoria consiste en asfixiar las comunicaciones de los asentamientos judíos. Sobre todo, conseguir la rendición de Jerusalén, el corazón del futuro Estado Judío. La ciudad sólo puede recibir auxilio por una sinuosa carretera que -ya cerca de la ciudad- recorre un estrecho desfiladero: Bab-al-Wad, de cinco kilómetros de longitud, dominado desde las colinas por varios poblados árabes; entre ellos, Deir Yassin. "Sin Jerusalén, no habrá Estado Judío", piensa Abd-al-Qader al-Husayni*, sobrino del Muftí Hadj Amin al-Husayni y líder carismático de la resistencia palestina.
  • Los judíos palestinos intentan, desde el principio, resistir en todos sus asentamientos; incluso en aquellos que caen fuera de los límites que les ha otorgado la ONU, dado que, puesto que los árabes no habían aceptado la Partición, las fronteras del Estado Judío serían "aquellas que el Estado de Israel pudiese defender con las armas" (2). Cuentan con una superior cohesión y coordinación respecto a sus enemigos; sin embargo, la penuria en cuanto a armas; su inferioridad numérica; junto con la pésima situación en cuanto a comunicación externa (bloqueados por la flota inglesa y por los países árabes por tierra) e interna (con muchos de sus asentamientos colocados en posición casi suicida entre poblados o ciudades árabes) obligan a un cambio de estrategia. Hacia finales de marzo de 1948, David Ben Gurion, presidente (verdadero Primer Ministro oficioso) del Consejo Ejecutivo de la Agencia Judía* se da cuenta de que la estrategia defensiva les aboca al fracaso a corto plazo y, reuniendo a los líderes militares de la Haganah  y el Palmaj, pone en marcha el Plan "D" o Dalet (3), para asegurar los establecimientos que la ONU había asignado a los judíos en su Plan de Partición.

jueves, 2 de febrero de 2017

FUERZA COMPARADA DE AMBOS CONTENDIENTES (II)


Voluntarios árabes en Palestina, 1947
En la entrada anterior analizábamos la fuerza del Yishuv, (que a partir del 15 de Mayo de 1948 pasó a ser el Estado de Israel) con sus componentes: Heil HaMishmar*; Heil Sadeh*; Plugot Mahatz, o sea, Palmaj; Irgun Zevai Leumi, o Irgun; Lojamei Jerut Israel o Leji; Mitnadvei Hutz LaRetz, o Mahal*; la organización juvenil Gadna, así como la afluencia de nuevos inmigrantes de los campos de detención británicos, fundamentalmente.

En esta entrada analizaremos las tropas árabes palestinas para, en siguientes entradas, hacer lo propio con los Estados Árabes que atacaron a Israel; en conclusión, exploraremos las posibilidades tácticas, estratégicas y las diferencias que llevaron a la rotunda victoria del Estado de Israel frente a un enemigo que, a priori, parecía superior.

Las guerras no se ganan por casualidad ni por fuerza de voluntad: las ganan los ejércitos superiores; pero, para ello, no basta considerar el número de soldados ni las armas de que disponen. Hay que tener en cuanta, además, factores como la motivación, la dirección estratégica, la organización logística, los apoyos diplomáticos, la unidad de acción...

sábado, 27 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (IV): SU FATIGADO FIN Y REMATE

En 1939 la Gran Revuelta Árabe, después de casi tres años de disturbios intermitentes que han agotado y arruinado a la comunidad a la que pretendía liberar; falta de combatientes y de líderes sobre el campo de batalla; sin recursos y al borde del colapso, se apaga.

Escuadrones Nocturnos
Los disturbios, inspirados por el Gran Muftí de Jerusalén y Presidente del Consejo Supremo Musulmán* Hadj Amin al-Husayni, habían dado comienzo en 1936 con una Huelga General -acompañada de enfrentamientos interraciales- contra la inmigración judía y por la liberación de la comunidad árabe palestina; tras seis meses de violencia, un alto el fuego dejó las cosas en suspenso durante un año mientras la "Comisión Peel" examinaba las causas del levantamiento; una vez publicado su informe, que no satisfizo a nadie, las armas volvieron a sonar, pero esta vez de manera tan violenta que la Administración del Mandato abandonó la contención que había procurado utilizar en las primeras fases de la Revuelta: disolvió el Alto Comité Árabe, implantó la Ley Marcial, el toque de queda y tribunales militares y utilizó la Policía y el Ejercito extensamente, ejerciendo una represión brutal sobre los pueblos y comunidades que habían apoyado a los insurgentes. Además, utilizó la oposición al clan al-Husayni* (árabes moderados, Agencia Judía) para crear sus propias fuerzas paramilitares ("Bandas de Paz"; "Escuadrones Nocturnos"** organizados y entrenados por Orde Wingate).

Los árabes moderados que apoyaron la acción de los británicos fueron tachados inmediatamente de "traidores a su pueblo" y de "colaboracionistas" y tuvieron que sufrir las represalias del clan al-Husayni, de los nacionalistas árabes que acudieron a combatir a favor de los rebeldes, e incluso de gran parte de la población árabe, que veía a los insurgentes como héroes y a quienes se enfrentaban a ellos como villanos. Al final, casi todos los líderes árabes moderados habían sido asesinados, reducidos al silencio político o habían tenido que exiliarse.

Los revisionistas judíos, encuadrados en el Irgún (abreviatura de "Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel"), también combatieron con acciones terroristas y represalias a los árabes sublevados y a sus apoyos. Pero, con la Gran Revuelta ya casi dominada, el Gobierno del Reino Unido aprobó el "Libro Blanco de 1939" -absolutamente demoledor para la comunidad judía, que lo consideró una traición- y el Irgún (no así la Haganah) dio órdenes de cometer atentados también contra policías o soldados británicos,  

Por si fuera poco para la derrota definitiva de la Gran Revuelta, los recursos (fondos y armas) obtenidos de la comunidad palestina (en ocasiones, mediante pura y simple extorsión); lo poco obtenido de los países árabes vecinos; o la importante ayuda de Alemania e Italia* (que deseaban causar problemas al Reino Unido), no se utilizaron eficazmente, y de todos modos en 1939 los ingresos de cualquier procedencia ya casi habían cesado.

sábado, 20 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (III): LA SEGUNDA FASE

 "Media hogaza es mejor que no tener pan"
Comisión Real para Palestina, 1937

En la entrada anterior habíamos visto que árabes y judíos se mostraron, en general, muy disconformes con las conclusiones y recomendaciones del "Informe Final"*, emitido el 7 de Julio de 1937 por la Comisión Real para Palestina*. Entre otras cosas, los comisionados recomendaban una Partición del país entre árabes y judíos, con una transferencia de tierras y población para conseguir mayorías demográficas estables y un sistema de Tratados con la nueva Potencia Mandataria y los países vecinos que permitieran un futuro de paz, prosperidad y seguridad para Oriente Medio.

Los judíos, encabezados por Jaim Weizmann y David Ben Gurion, pese a que el tamaño del estado propuesto -menos de 5000 Km2- y sus fronteras representaban una pesadilla estratégica, terminaron aceptando el "el principio" y "la lógica" de la Partición y la "transferencia" de población como una base mínima para la negociación.

Los árabes, liderados por el Gran Muftí de Jerusalén Hadj Amin al-Husayni, -que no podía ver con buenos ojos la recomendación de una federación con Transjordania que le apartaba del poder político que tanto ambicionaba- rechazaron el Informe completamente y, lo que es peor, anunciaron su oposición armada, tanto a los británicos como a la inmigración y asentamiento judío.

Guerrilleros palestinos en 1937
En las semanas siguientes a la publicación del "Informe Peel" -aunque no hubo una declaración formal llamando a la continuación de la lucha armada- los atentados terroristas y los asaltos en campo abierto, que habían cesado casi completamente, volvieron a reanudarse. Los británicos consideraban a Amin Al-Husayni como responsable y pensaron detenerlo, pero el Muftí se refugió en el Santuario (al-haram asch-scharīf) de la Montaña del Templo -donde la Policía no podía entrar sin provocar un levantamiento generalizado en el mundo musulmán- y desde allí dirigió la Revuelta.  Pero el punto de inflexión fue el asesinato, el 26 de Septiembre de 1937, de Lewis Yelland Andrews*, Comisionado británico en Galilea, por unos pistoleros árabes, cuando salía de una iglesia en Nazareth.

Pero, antes de continuar con el relato de los hechos, estudiaremos las causas de la "resurrección" de la Gran Revuelta Árabe. ¿Por qué los dirigentes de los árabes palestinos, que habían llegado al final de la Huelga General de 1936* exhaustos, decidieron jugársela otra vez a la carta de la guerra?

Como vimos en una entrada anterior, La Huelga General y las tácticas de guerrilla utilizadas por los rebeldes habían sido un fiasco de tal magnitud que en Octubre de 1936, tras seis meses de huelga, la amenaza de un próximo colapso de la economía árabe obligó al Muftí a pedir a los líderes árabes (el rey Abdelaziz Ibn Saud, el emir Abdullah de Transjordania y el rey Ghazi de Iraq) que hiciesen una declaración llamando a los palestinos a finalizar la huelga y confiar en los ingleses. Así los palestinos podían deponer su actitud rebelde sin menoscabo de su dignidad. Usando un símil de boxeo, el Alto Comité Árabe -dominado por el clan al-Husayni*- pidió a sus "sponsors" que tiraran la toalla.

En realidad, la relativamente larga duración del conflicto -seis meses- tiene su explicación en la auto-contención de británicos (1) y judíos, limitados meramente a acciones defensivas, y a que la economía árabe era mucho más dependiente de subvenciones británicas y del progreso judío de lo que a los árabes les gustaría reconocer. Bastó con la cercanía de la temporada de cosecha de cítricos (cuya pérdida hubiera representado una catástrofe para la comunidad árabe) y el endurecimiento de las medidas represivas británicas (a finales de Septiembre había unos veinte mil soldados británicos en Palestina) para que la comunidad árabe palestina, exhausta, buscase una salida honrosa al atolladero.

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (II): LA COMISIÓN PEEL

En la entrada anterior veíamos cómo la Huelga General en Palestina, convocada el 21 de Abril de 1936 por los Comités Nacionales y los principales partidos políticos árabes, había evolucionado a un periodo de disturbios, con incidentes violentos contra propiedades británicas, judías, y de árabes que no secundaban la huelga.

El día 25 de Abril se formó el Alto Comité Árabe, con el Muftí de Jerusalén, Amin Al-Husayni, como presidente. Con el apoyo del clan al-Husayni*,  el Muftí iba a dominar el Comité y también la Revuelta y, en general, la política árabe palestina de la primera mitad del siglo XX.

En mayo, los británicos anunciaron la formación de la Comisión Real para Palestina* -con Lord Peel* como presidente - que en Noviembre desembarcó en Palestina.

De Abril a Octubre se produjeron incidentes violentos cometidos por los extremistas árabes -partidarios del Muftí- en toda Palestina; pero el 11 de Octubre, siguiendo a un agotamiento militar y económico de los insurgentes, Amin al-Husayni pidió a los líderes árabes de los países vecinos que hicieran un llamamiento a la paz; así pudo, salvando la cara hasta cierto punto, desconvocar la huelga y la lucha armada.

jueves, 11 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (I): PRIMERA FASE

ORÍGENES

Las causas que originaron la Gran Revuelta Árabe de 1936 forman una complicada red en la que unos hechos explican a otros, que a su vez empeoran los originales, formando una bola de nieve que creció hasta estallar en 1935-36. Veamos las principales causas
  • Causas económicas:
    • La "Gran Depresión", 
    • Venta de tierras de los efendis (señores) árabes al Fondo Nacional Judío*, con la pérdida de empleos rurales de muchos fellahim (campesinos), debida a su vez a varias causas:
      • Falta de preparación de los fellahim en las técnicas modernas que aplicaban los judíos.
      • Solidaridad interracial que hacía que los judíos contratasen judíos.
      • Actitudes racistas de los colonos judíos ante los fellahim.
      • Actitudes racistas de los árabes ante los judíos: negativa de los fellahim a trabajar bajo las órdenes de judíos, y sobre todo de mujeres.
      • En ocasiones, amenazas de algunos grupos radicales árabes a quienes trabajaran o se relacionaran con judíos.
    • Emigración a las ciudades buscando trabajos manuales no especializados; la excesiva oferta de mano de obra causa empobrecimiento, marginalización, hacinamiento.
  • Causas sociopolíticas:
    • Rechazo a la aparición de nuevos modos de vida, sociedad, cultura, costumbres y hábitos religiosos extraños a la tradición árabe y musulmana, y traídos por extraños: judíos y británicos.
    • Percepción por la masa árabe de arrogancia y despotismo en los colonizadores.
    • La sociedad tradicional árabe teme que la inmigración judía sea un nuevo colonialismo occidental.
    • Aparición, durante la década anterior, de movimientos panarabistas y nacionalistas palestinos.
    • La mejora de los transportes, los medios de comunicación (la radio, sobre todo) permitieron divulgar las nuevas corrientes de pensamiento por todo el país.
    • En la década de los treinta, la "Quinta Aliyah" u oleada de inmigración, trae judíos provenientes de Alemania, considerablemente más cultos y refinados que los judíos de anteriores "aliyah"; la brecha cultural entre judíos y árabes se amplía.
  • Causas locales y regionales:
    • El ejemplo de la independencia de los países vecinos. Siria firmó un tratado con Francia* en 1936 que prometía la independencia en tres años; Egipto firmó un tratado con Reino Unido, también en 1936, que obligaba a los británicos a retirar sus tropas; Iraq accedió a la independencia* en 1930.
    • Al tiempo que los países circundantes ganaban la independencia, sus líderes expresaban intenciones expansionistas, para conformar un reino árabe en todo el Oriente Medio: la "Gran Siria" , el Imperio Hashemita que incluiría Iraq, Siria, Palestina y Transjordania, o el deseo de Egipto de convertirse en líder de un mundo árabe con capital en El Cairo. Como respuesta, Palestina desarrolló  un nacionalismo propio bajo las familias Husayni, Nashabishi, Khalidi, etc.

domingo, 7 de septiembre de 2014

LA HUIDA DE HAIFA: ABRIL 1948 (I)

Haj Rashid al-Ibrahim
En 1947, Haifa era la tercera ciudad de Palestina -con 145000 habitantes, sólo la superaban Jerusalén y Tel Aviv- y su población estaba más o menos repartida entre judíos (75000) y árabes (41000 musulmanes y 29000 cristianos).

Su importancia era mayor que la que indica la simple demografía: era el principal puerto del Mediterráneo palestino, núcleo del sistema de comunicaciones terrestre (sobre todo, de los ferrocarriles), el mayor foco industrial de la región, capital administrativa de Palestina Norte para árabes y judíos y, por si fuera poco, era la sede de la Refinería e inicio/final del oleoducto Mosul-Haifa. Militarmente, su dominio era imprescindible para cualquier ejército que quisiera controlar Galilea Oeste.

Haifa fue asignada en la Partición al futuro estado de Israel; debido a su situación estratégica, su vital importancia económica y su población mixta, era evidente que, en caso de conflicto, resultaría uno de los principales focos de enfrentamiento. Sin embargo, los líderes judíos eran conscientes de que los ingleses tenían a Haifa como su principal punto de retirada, y habían decidido no arriesgarse a un choque con el Ejército británico tratando de conquistarla antes de tiempo. Por lo tanto, su intención era apoderarse de la ciudad después del final del Mandato y, por supuesto, antes de la invasión de los ejércitos árabes (si se llegaba a producir).

Cuando al final se produjo la conquista de Haifa por las tropas judías se debió a dos circunstancias muy precisas: que el tiempo se acababa y los judíos debían capturar toda Haifa y organizar su defensa antes de la más que posible agresión de los países árabes, y que la Haganah tuvo una oportunidad -mediante la desintegración y el colapso de la comunidad árabe- que no podía desaprovechar.

domingo, 31 de agosto de 2014

EL APOYO PALESTINO AL EJE (III): EN EL III REICH

ANTECEDENTES

En entradas anteriores hemos visto que en septiembre de 1939, tras el principio de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno británico intentó que Iraq declarase la guerra contra la Alemania Nazi. Sin embargo, aunque el Primer Ministro Nuri al-Said era partidario de los aliados, el fuerte sentimiento antibritánico de la opinión pública iraquí hizo que se tomase la "salomónica" decisión de romper relaciones con Alemania sin entrar en guerra.

En marzo de 1940 Nuri Said dimitió, por la fuerte protesta popular, y fue sustituido por Rashid Alí al-Galiani, que estaba muy influenciado por el Mufti de Jerusalén, Amin al-Husayni, y el "Cuadrado de Oro"*, un grupo de militares nacionalistas que veían en la guerra la ocasión de librarse del yugo británico. El gobierno de Rashid Ali intentó mantener una neutralidad entre los dos bandos en conflicto, pero sus aliados le llevaron a adoptar una política que al Imperio Británico le pareció perjudicial para sus intereses; presionando al Regente Abd-Al-Ilah, lograron que cambiase a Rashid Ali por Taha al-Hashemi*. Los partidarios del Muftí y el "Cuadrado de Oro" no se resignaron al cambio de situación y, mediante un golpe de Estado, volvieron a imponer como Primer Ministro a Rashid Alí el 1 de Abril de 1941. Sin embargo este segundo mandato de Rashid Alí era, desde el principio, mucho más pro-nazi que el anterior; en una breve guerra, las tropas británicas, apoyadas por destacamentos de la Legión Árabe*, la Haganah, -Ejército Defensivo Judío- e incluso comandos del Irgún*, invadieron Iraq y derrocaron a Rashid Alí.

lunes, 18 de agosto de 2014

EL APOYO PALESTINO AL EJE (II) : DEL LIBRO BLANCO AL GOLPE DE ESTADO EN IRAQ - 1939-41

INTRODUCCIÓN

En una entrada anterior veíamos que, cuando la Segunda Guerra Mundial comienza, el 1 de Septiembre de 1939, la Gran Revuelta Árabe* acaba de consumirse. No se puede dar una fecha concreta del final de la rebelión, ya que no existió ningún acuerdo de paz ni ninguna llamada de los líderes de la insurrección a dejar las armas.

El Mufti con un joven soldado
de la Wehrmacht
La represión fue tremenda, tanto o más como lo había sido la violencia de la revuelta, y la comunidad árabe de Palestina salió del conflicto militar y económicamente destrozada: los palestinos perdieron en poco tiempo a casi todos sus cuadros dirigentes (asesinados, encarcelados, huidos al exilio o silenciados políticamente por las facciones más extremistas) y la anteriormente mínima colaboración entre las familias palestinas había derivado en desconfianza y odio. Las estructuras económicas y organizativas de los árabes también habían sufrido un golpe mortal, su capacidad militar quedó hecha añicos, y la sociedad árabe en su conjunto perdió el impulso obtenido -en parte gracias a la inmigración judía- desde el final de la Gran Guerra.

Políticamente, sin embargo, habían obtenido un éxito importante: en Mayo de 1939, el gobierno de Neville Chamberlain publicó el "Libro Blanco" de 1939, que restringía drásticamente la inmigración y la compra de tierras por los judíos, y anunciaba una independencia futura -en diez años- de un Estado donde sólo podrían inmigrar judíos si lo aceptaban los árabes; es decir, garantizaba virtualmente un estado de aplastante mayoría árabe. El Yishuv o Comunidad Judía -como era de esperar- denunció el documento como "ilegal". La Sociedad de Naciones mostró también su oposición, e incluso conservadores británicos como Churchill denunciaron el "Libro Blanco" como "otro Munich" y una intolerable "cobarde rendición ante la violencia árabe" (1).

lunes, 11 de agosto de 2014

EL APOYO PALESTINO AL EJE (I): DESDE LOS INICIOS A 1939

Mohammed Amin al.Husayni
INTRODUCCIÓN
 

Uno de los argumentos más utilizados por quienes contradicen el derecho a existir del Estado de Israel es que la creación de dicho Estado se debió a la mala conciencia de los países europeos (y EEUU, potencia hermana y aliada de la Gran Bretaña) por la persecución secular de los judíos en Europa y en el mundo cristiano en general, que culminó en el exterminio de varios millones de judíos por los nazis ante la inacción del resto de las potencias.

En realidad, esto no sería cierto aunque fuera cierto, permítaseme el retruécano. Que en el mundo musulmán no se llegase a cometer las barbaridades que cometió Alemania durante el gobierno nacionalsocialista, no quiere decir que fuesen tratados con equidad y justicia. Un judío era siempre un ciudadano de segunda clase, obligado a pagar un impuesto especial y periódicas multas cuando el gobernante andaba corto de fondos; no podía dirigir la palabra a un musulmán y debía siempre tolerar sus insultos, sus escupitajos, o sus agresiones físicas (aunque se tratase de un crío musulmán que tirase una piedra a un anciano judío); su palabra ante la justicia no era válida frente a la de un musulmán; y, por no seguir una materia que daría para muchas entradas, sus barrios y propiedades eran asaltadas, sus ancianos y mujeres humilladas, sus ahorros robados, cada vez que había una sequía, peste o ejército enemigo a la vista de lo que culpar a los judíos.

Pero no es este el objetivo de la entrada. Con ser importante el maltrato sistemático de los árabes y musulmanes hacia los judíos (repásese Al-Qurán en cuanto a las suras o sentencias sobre ellos) interesa ahora conocer cómo recibió el mundo árabe y musulmán -y, específicamente, los árabes palestinos- el auge de Hitler y el III Reich. Indirectamente, esta entrada tratará de responder a la siguiente cuestión:

¿Es cierto que el nacimiento del Estado de Israel fue fruto de "una mala conciencia" de la comunidad occidental, que creó un país de acogida para los judíos, desposeyendo a un pueblo -el palestino- que no tenía ni parte ni culpa en el Holocausto?