En las entradas anteriores hemos analizado brevemente el apoyo de la sociedad árabe -y, en particular, los árabes palestinos- a las Potencias del Eje antes de la Segunda Guerra Mundial, durante la primera parte de la guerra y en el Golpe de Estado de Rashid Alí, durante la estancia de los principales líderes nacionalistas palestinos en el seno del III Reich en la segunda parte de la Guerra Mundial, y finalmente la colaboración del Muftí de Jerusalén con el esfuerzo de guerra alemán y el Holocausto.
Es pues, el momento de realizar unas Consideraciones Finales personales. No es mi intención convencer a nadie. Simplemente, creo que el lector de hoy en día ha olvidado, o nunca ha llegado a conocer, ciertos hechos cuya relevancia en el conflicto palestino-israelí es innegable. Y que no puede hacerse una opinión propia sin, al menos, haberlas leído una vez.
La pregunta que nos hacíamos en la primera entrada era:
¿Es cierto que el nacimiento del Estado de Israel fue fruto de "una mala conciencia" de la comunidad occidental, que creó un país de acogida para los judíos, desposeyendo a un pueblo -el palestino- que no tenía ni parte ni culpa en el Holocausto?
Vamos a ello. Desglosaré la respuesta a esta pregunta en varios mitos.