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lunes, 27 de octubre de 2025

"THE WHITE PAPER" 1939: UN LIBRO QUE NO GUSTÓ A NADIE

Como todos ustedes sabrán, las oleadas de inmigración judía a Palestina empezaron en el último tercio del siglo XIX. Se reconocen cinco Aliot (plural de Aliyah, "ascenso") u oleadas de inmigrantes hasta 1939. Las cuatro primeras vinieron sobre todo de Europa Oriental (Rusia y Polonia); la última, de Alemania, por la persecución nazi.

"The White Paper" de 1939
A pesar de ser la Palestina otomana (luego parte del Mandato Británico) un territorio poco poblado (contaba con 500000 habitantes hacia 1885 y 750000 en 1922 (1) (2), frente a los 15 millones actuales de Israel más Cisjordania y Gaza); y, a pesar de las buenas relaciones en la posguerra de la Primera Guerra Mundial entre sionistas y nacionalistas árabes (como demostró el pacto entre Chaim Weizmann y Faysal Ibn Husayn en 1919), que auguraba que la hostilidad árabes - judíos no era inevitable, a partir de 1920 la convivencia entre ambas comunidades fue empeorando rápidamente.

Tras la aparición en la política regional de Amin Al-Husayni en 1920 y su nombramiento como Muftí de Jerusalén al año siguiente, la situación escaló hacia una xenofobia y violencia antijudía (y antibritánica), contestada pronto por represalias de los extremistas judíos y agresiva intervención británica.

La situación fue empeorando; y, entre 1936-1939, Palestina sufrió una situación de virtual guerra civil, con los nacionalistas del clan al-Husayni y sus aliados enfrentándose a judíos, británicos y árabes moderados. Aunque la Revuelta Árabe fue derrotada, paradójicamente logró uno de sus objetivos: El Reino Unido publicó el "Libro Blanco" de 1939, que daba un golpe demoledor a la inmigración judía... en vísperas de la Shoá.

¿Cómo se llegó a ésto? Veámoslo.

sábado, 20 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (III): LA SEGUNDA FASE

 "Media hogaza es mejor que no tener pan"
Comisión Real para Palestina, 1937

En la entrada anterior habíamos visto que árabes y judíos se mostraron, en general, muy disconformes con las conclusiones y recomendaciones del "Informe Final"*, emitido el 7 de Julio de 1937 por la Comisión Real para Palestina*. Entre otras cosas, los comisionados recomendaban una Partición del país entre árabes y judíos, con una transferencia de tierras y población para conseguir mayorías demográficas estables y un sistema de Tratados con la nueva Potencia Mandataria y los países vecinos que permitieran un futuro de paz, prosperidad y seguridad para Oriente Medio.

Los judíos, encabezados por Jaim Weizmann y David Ben Gurion, pese a que el tamaño del estado propuesto -menos de 5000 Km2- y sus fronteras representaban una pesadilla estratégica, terminaron aceptando el "el principio" y "la lógica" de la Partición y la "transferencia" de población como una base mínima para la negociación.

Los árabes, liderados por el Gran Muftí de Jerusalén Hadj Amin al-Husayni, -que no podía ver con buenos ojos la recomendación de una federación con Transjordania que le apartaba del poder político que tanto ambicionaba- rechazaron el Informe completamente y, lo que es peor, anunciaron su oposición armada, tanto a los británicos como a la inmigración y asentamiento judío.

Guerrilleros palestinos en 1937
En las semanas siguientes a la publicación del "Informe Peel" -aunque no hubo una declaración formal llamando a la continuación de la lucha armada- los atentados terroristas y los asaltos en campo abierto, que habían cesado casi completamente, volvieron a reanudarse. Los británicos consideraban a Amin Al-Husayni como responsable y pensaron detenerlo, pero el Muftí se refugió en el Santuario (al-haram asch-scharīf) de la Montaña del Templo -donde la Policía no podía entrar sin provocar un levantamiento generalizado en el mundo musulmán- y desde allí dirigió la Revuelta.  Pero el punto de inflexión fue el asesinato, el 26 de Septiembre de 1937, de Lewis Yelland Andrews*, Comisionado británico en Galilea, por unos pistoleros árabes, cuando salía de una iglesia en Nazareth.

Pero, antes de continuar con el relato de los hechos, estudiaremos las causas de la "resurrección" de la Gran Revuelta Árabe. ¿Por qué los dirigentes de los árabes palestinos, que habían llegado al final de la Huelga General de 1936* exhaustos, decidieron jugársela otra vez a la carta de la guerra?

Como vimos en una entrada anterior, La Huelga General y las tácticas de guerrilla utilizadas por los rebeldes habían sido un fiasco de tal magnitud que en Octubre de 1936, tras seis meses de huelga, la amenaza de un próximo colapso de la economía árabe obligó al Muftí a pedir a los líderes árabes (el rey Abdelaziz Ibn Saud, el emir Abdullah de Transjordania y el rey Ghazi de Iraq) que hiciesen una declaración llamando a los palestinos a finalizar la huelga y confiar en los ingleses. Así los palestinos podían deponer su actitud rebelde sin menoscabo de su dignidad. Usando un símil de boxeo, el Alto Comité Árabe -dominado por el clan al-Husayni*- pidió a sus "sponsors" que tiraran la toalla.

En realidad, la relativamente larga duración del conflicto -seis meses- tiene su explicación en la auto-contención de británicos (1) y judíos, limitados meramente a acciones defensivas, y a que la economía árabe era mucho más dependiente de subvenciones británicas y del progreso judío de lo que a los árabes les gustaría reconocer. Bastó con la cercanía de la temporada de cosecha de cítricos (cuya pérdida hubiera representado una catástrofe para la comunidad árabe) y el endurecimiento de las medidas represivas británicas (a finales de Septiembre había unos veinte mil soldados británicos en Palestina) para que la comunidad árabe palestina, exhausta, buscase una salida honrosa al atolladero.

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA GRAN REVUELTA ÁRABE (1936-1939) (II): LA COMISIÓN PEEL

En la entrada anterior veíamos cómo la Huelga General en Palestina, convocada el 21 de Abril de 1936 por los Comités Nacionales y los principales partidos políticos árabes, había evolucionado a un periodo de disturbios, con incidentes violentos contra propiedades británicas, judías, y de árabes que no secundaban la huelga.

El día 25 de Abril se formó el Alto Comité Árabe, con el Muftí de Jerusalén, Amin Al-Husayni, como presidente. Con el apoyo del clan al-Husayni*,  el Muftí iba a dominar el Comité y también la Revuelta y, en general, la política árabe palestina de la primera mitad del siglo XX.

En mayo, los británicos anunciaron la formación de la Comisión Real para Palestina* -con Lord Peel* como presidente - que en Noviembre desembarcó en Palestina.

De Abril a Octubre se produjeron incidentes violentos cometidos por los extremistas árabes -partidarios del Muftí- en toda Palestina; pero el 11 de Octubre, siguiendo a un agotamiento militar y económico de los insurgentes, Amin al-Husayni pidió a los líderes árabes de los países vecinos que hicieran un llamamiento a la paz; así pudo, salvando la cara hasta cierto punto, desconvocar la huelga y la lucha armada.