martes, 28 de febrero de 2017

FUERZA COMPARADA DE AMBOS CONTENDIENTES (III)

Tras la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas  del 29 de Noviembre de 1947, en la que se decidió aceptar la Partición del Mandato de Palestina (un 20 % del primitivo Mandato de Palestina), estalló una guerra civil entre judíos y árabes palestinos, ante la mirada de los británicos, que oficialmente seguían al cargo de mantener el orden, pero que cada vez tenían menos ganas de morir en un territorio lejano que iban a abandonar en pocos meses (antes del 1 de Agosto de 1948*)
La Potencia Mandataria (el Reino Unido) anunció que abandonaría sus funciones el 15 de Mayo de 1948, con la retirada de sus últimas tropas. Por lo tanto, abandonaba a su suerte, tanto a la Comunidad Judía, o Yishuv*, como a la Comunidad Árabe Palestina que pudiera haber deseado ser independiente.
En realidad, dado que los árabes palestinos habían sufrido una purga intensiva 
Azzam Pasha, Secretario General
de la Liga Árabe

contra 
cualesquiera elementos que no fueran fieles a Hadj Amin al-Husayni, Muftí de Jerusalén, y que este era un acérrimo enemigo de los británicos (hasta el punto de haber colaborado con los nazis contra el Imperio Británico y como organizador de la "Solución Final"), en la práctica la pasividad de los británicos favoreció a Abdullah de Transjordania (el favorito del Foreign Office), y a los manejos de la Liga Árabe, que había reclutado un Ejército de Liberación Árabe*(ELA) -bajo el mando de Fawzi al-Qawuqji- que se había infiltrado en el norte de Palestina, ya en fechas tan tempranas como Enero de 1948, bajo la mirada desinteresada de los británicos.  
Los países árabes que integraban la Liga Árabe rechazaron absolutamente la Partición y declararon su intención de evitar la posibilidad de crear un Estado Judío por todos los medios, incluidos los violentos. Sin embargo, aparte del apoyo oficioso a la creación y mantenimiento del Ejército de Liberación Árabe, y el suministro de armas a los árabes palestinos (que no fue nunca muy abundante, puesto que las relaciones con el Muftí fueron entre malas y pésimas), su intervención oficial hubo de esperar al 15 de Mayo de 1948, al día siguiente de la Proclamación del Estado de Israel.


jueves, 2 de febrero de 2017

FUERZA COMPARADA DE AMBOS CONTENDIENTES (II)


Voluntarios árabes en Palestina, 1947
En la entrada anterior analizábamos la fuerza del Yishuv, (que a partir del 15 de Mayo de 1948 pasó a ser el Estado de Israel) con sus componentes: Heil HaMishmar*; Heil Sadeh*; Plugot Mahatz, o sea, Palmaj; Irgun Zevai Leumi, o Irgun; Lojamei Jerut Israel o Leji; Mitnadvei Hutz LaRetz, o Mahal*; la organización juvenil Gadna, así como la afluencia de nuevos inmigrantes de los campos de detención británicos, fundamentalmente.

En esta entrada analizaremos las tropas árabes palestinas para, en siguientes entradas, hacer lo propio con los Estados Árabes que atacaron a Israel; en conclusión, exploraremos las posibilidades tácticas, estratégicas y las diferencias que llevaron a la rotunda victoria del Estado de Israel frente a un enemigo que, a priori, parecía superior.

Las guerras no se ganan por casualidad ni por fuerza de voluntad: las ganan los ejércitos superiores; pero, para ello, no basta considerar el número de soldados ni las armas de que disponen. Hay que tener en cuanta, además, factores como la motivación, la dirección estratégica, la organización logística, los apoyos diplomáticos, la unidad de acción...

martes, 17 de enero de 2017

FUERZA COMPARADA DE AMBOS CONTENDIENTES (I)

En la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 29 de Noviembre de 1947, se decidió aceptar la Partición del Mandato de Palestina (que constituía un 20 % del territorio del primitivo Mandato de Palestina) en dos estados (árabe y judío), con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional. La representación de los judíos, aun con reparos, aceptó el plan, mientras que los árabes rechazaron la creación de un Estado Judío "ni aunque fuese del tamaño de un sello de Correos" (en palabras del líder máximo de los árabes palestinos, el Muftí de Jerusalén, Hadj Amin al-Husayni), y estalló una guerra civil entre judíos y árabes palestinos. Los británicos, oficialmente al cargo de mantener el orden, no estaban muy dispuestos a morir en un lejano territorio que iban a abandonar en pocos meses (antes del 1 de Agosto de 1948), e hicieron lo mínimo posible; su prioridad era evitar derramamiento de sangre británica. 

De hecho, el Reino Unido anunció que abandonaría sus funciones el 15 de Mayo de 1948, con la retirada de sus últimas tropas. Por lo tanto, abandonaba a su suerte tanto a la Comunidad Judía, o Yishuv*, como a la Comunidad Árabe Palestina, que pudiera haber deseado ser independiente pero que, en realidad, distaba mucho de presentarse unida y cohesionada ante los retos de constituir un nuevo Estado. En la práctica, la actitud británica favoreció a los árabes palestinos, puesto que la mayoría de sus oficiales civiles y militares (en cierto modo de manera comprensible, dado que las acciones de los grupos terroristas judíos habían causado muchas víctimas entre las tropas de ocupación) era, en general, pro-árabe.

Combatientes del Palmaj
En esta entrada analizaremos las tropas del Yishuv (Comunidad Judía); en las siguientes, las de la Comunidad árabe Palestina, y de los ejércitos de los países de la Liga Árabe, que intervinieron en el conflicto a partir del 15 de Mayo de 1948. En la última entrada de la serie, veremos las fortalezas y debilidades de cada uno de los bandos.

martes, 13 de diciembre de 2016

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (y IV)

En las entradas anteriores, hemos visto que los "Nuevos Historiadores Israelíes", o los "Historiadores Israelíes Revisionistas", recuperaban una acusación ya antigua: que, en vísperas del fin del Mandato de Palestina, Abdullah de Transjordania había llegado a un pacto con la Agencia Judía, con el visto bueno del Foreign Office, para repartirse Palestina en una zona judía y una zona árabe -bajo el mando del propio Abdullah- y por lo tanto, impedir la creación del Estado Palestino, al que la ONU había dado legitimidad.
Los partidarios de que existió la "conspiración Rey Abdullah - Gobierno Británico - Gobierno de Israel" presentan cuatro pruebas, o grupos de pruebas:
Una vez examinados los puntos anteriores, pasemos a estudiar si se puede deducir, del resultado de la guerra, que existió un acuerdo previo.

lunes, 12 de diciembre de 2016

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (III)

INTRODUCCION

Desde el final de la primera guerra árabe-israelí, la historiografía árabe ha sostenido con insistencia que la derrota militar árabe y la "Catástrofe" (Nakba) provocada por ella no se debía, en manera alguna, a la falta de organización y unidad de los países árabes, ni a la superioridad como sociedad del Yishuv de 1947 sobre la comunidad árabe palestina y de Oriente Medio en esa época. Tenía que ser, necesariamente, consecuencia del apoyo de los países occidentales imperialistas a Israel y/o una traición dentro del propio mundo árabe.

Los candidatos obvios eran Reino Unido, como Potencia mandataria y única Gran Potencia que mantenía tropas en Oriente Medio, o Abdullah de Transjordania, cuyo país resultó ser la única nación árabe participante en el conflicto que salió reforzada territorialmente de la guerra.

En entradas anteriores hemos visto cómo no existen pruebas que apoyen las acusaciones de "complot" que sostienen, desde hace décadas, los historiadores y periodistas árabes (reforzados, desde los años ochenta del siglo pasado, por los "historiadores revisionistas"). No hay nada que demuestre que existió una confabulación judeojordana -tramada según los revisionistas en una reunión entre Golda Meir y Abdullah el 17 de Noviembre de 1947 en Naharayim- ni una supuesta "luz verde" de Reino Unido para esa "conspiración".

Respecto al comportamiento de la Legión Árabe, recordábamos que Glubb* en Marzo de 1948, solicitó asesoramiento del MELF, (Middle East Land Forces*) sobre el curso de acción más indicado para la Legión Árabe*. Tanto Glubb como los comandos ingleses (cuyo Jefe de Estado Mayor, el general Pyman, era amigo suyo) estuvieron de acuerdo en que la mejor opción era desplegarse en las cercanías de Ramle y Hebrón, desde donde dominaría (y podría amenazar) Tel Aviv y Jerusalén. Es decir, Glubb, mucho después del supuesto "complot" anglo-jordano-sionista, estaba dispuesto -si la ocasión se presentaba- a atacar al futuro estado judío.

En esta entrada, examinaremos los escenarios más importantes en los que participó la Legión Árabe y trataremos de conjeturar si había algún acuerdo con la Haganah para no hacerse daño. Empezaremos examinando las fuerzas en combate

jueves, 9 de octubre de 2014

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (II)

INTRODUCCIÓN

La entrada anterior era la primera de una serie en la que estudiaremos si pudo existir una conspiración entre la Agencia Judía* y el rey Abdullah de Transjordania para, en palabras del historiador revisionista israelí Avi Shlaim...
"...repartirse Palestina tras la terminación del Mandato de Palestina. Conscientemente y deliberadamente se planeó frustrar la intención de la Comunidad Internacional, que había sido expresada a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en favor de crear un Estado Árabe Independiente en parte de Palestina."
Destrucción de propiedades
judías en Hebrón (1929)
Veíamos que la acusación no era nueva, pues, ya desde el final de la guerra -en la que Transjordania fue el único país árabe que se engrandeció territorialmente- partidarios del Muftí, políticos o historiadores opuestos a la anexión forzosa de Cisjordania a Transjordania, británicos que sospechaban de las intenciones del rey transjordano y enemigos de Abdullah en general, ya le acusaron de connivencia con los judíos, con los británicos o ambos. A ellos se han unido, desde los años ochenta, los "nuevos historiadores" israelíes, como el propio Shlaim, que con el argumento de haber podido tener acceso a miles de documentos recientemente desclasificados por el Gobierno y las Fuerzas Armadas de Israel, han vuelto a presentar viejos cargos contra Israel y -en este caso- contra Transjordania y el Reino Unido, como veremos.

Respecto al citado "complot" Israel-Transjordania, veíamos que la principal prueba de cargo presentada eran los informes redactados por dos agentes sionistas -Eliyahu Sasson*, y Ezra Danin*- y el Informe Verbal presentado ante el Gobierno Provisional* del futuro Estado de Israel por Golda Meir que se había entrevistado con el rey Abdullah en calidad de Presidente en funciones (1) del Departamento Político de la Agencia Judía. 

Sin embargo, examinados los tres testimonios de los agentes sionistas comprobamos que no sólo no hay en ellos pruebas de que el 17 de Noviembre de 1947 se repartiera el Mandato de Palestina entre Transjordania e Israel -de hecho, Golda Meir no tenía ni de lejos la capacidad para haber firmado un pacto de esas características a espaldas de la Agencia Judía- sino que:
  1. El Rey de Transjordania ofreció su "protección" a los judíos si aceptaban renunciar a su independencia e integrarse en su reino, en calidad de minoría sin fuerzas armadas, sin Asamblea Legislativa propia y, probablemente, siendo utilizada como motor económico del resto del país.
  2. Golda Meir, en nombre de la Agencia Judía, declinó la oferta cortés pero firmemente.
  3. El rey como "ejercicio de pensar en voz alta" preguntó a sus invitados su opinión sobre una probable invasión de la parte árabe de Palestina con la intención de anexionarla a Transjordania.
  4. Golda Meir respondió que la Agencia Judía no podía respaldar dicha invasión ni militar ni políticamente -dado que iba en contra de la Resolución de la ONU- a no ser que la incursión fuera breve y limitada, con el objeto de "mantener la Ley y el Orden, y preservar la paz hasta que la ONU pueda establecer un gobierno en el área".
  5. La reunión terminó con una vaga promesa de volverse a reunir inmediatamente tras la votación del Plan de Partición de la ONU, pero nunca se celebró dicha entrevista. La próxima vez que Golda Meir visitó a Abdullah -el 11 de Mayo de 1948- fue un desesperado intento de que el rey transjordano no se adhiriera a la agresión árabe que iba a comenzar cuatro días después. Abdullah respondió que le era imposible no ir a la guerra y, en su lugar, pidió que Israel no proclamase su independencia y reiteró su oferta de "proteger" a los judíos si se avenían a integrarse en su reino como súbditos.
Continuando con la teoría conspirativa construida sobre un supuesto complot para destruir el Estado Palestino que iba a salir de la declaración de la ONU, vemos que Avi Shlaim y otros "historiadores revisionistas" israelíes -siguiendo también los pasos de varios autores árabes que desde 1949 han tratado este tema- no se limitan sólo en culpar a la Agencia Judía y a Abdullah. También dicen haber encontrado pruebas de que el Reino Unido dio "luz verde" a ese complot siniestro.

Como ese complot no existió más que en la rabia de quienes quieren encontrar conspiraciones y poderes maquiavélicos que justifiquen la humillante derrota sufrida, así como en la agenda política de determinados historiadores que parecen haber olvidado las reglas del juego de la historiografía, podemos decir desde ahora que los británicos no dieron luz verde, roja ni ultravioleta a un contubernio que no existió.

Imagino que tendrán curiosidad por ver con qué nos salen ahora nuestros amigos conspiracionistas. Pronto iremos a ello. Pero, primero, haremos una exposición -que a algunos les parecerá demasiado larga- sobre la orientación de la política británica en el Mandato de Palestina. Es imprescindible para que puedan juzgar si el Reino Unido pudiera, o no, estar de acuerdo con un hipotético complot jordano-judío. 

martes, 30 de septiembre de 2014

COMPLOT SOBRE EL JORDÁN: LA CONSPIRACIÓN QUE NUNCA EXISTIÓ (I)

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, algunos de los llamados “nuevos historiadores israelíes” o “historiadores revisionistas israelíes”, apoyándose -supuestamente- en los archivos israelíes que desde la década de los ochenta del siglo pasado quedaron abiertos al público, dicen haber hallado pruebas de que la historiografía "oficial" del conflicto árabe judío de 1947-49 está basado en mitos y engaños.

Nada hay de malo -en realidad, son muy necesarias- en las revisiones de los conceptos o hechos históricos tenidos por ciertos hasta ahora. Siempre, claro está, que la revisión se base en el descubrimiento de hechos nuevos, no conocidos hasta el momento, o en una nueva interpretación de hechos ya sabidos... Pero, por supuesto, sólo si la nueva tesis se ajusta más a la verdad que la que antes creíamos cierta.

Golda Meir y el Rey Abdullah

En la serie que empieza hoy, discutiremos qué hay de cierto en la acusación de que la Agencia Judía* y el rey Abdullah de Transjordania se pusieron de acuerdo -con la autorización del Gobierno británico- para repartirse el territorio del Mandato de Palestina (la parte Oeste del primitivo Mandato) que, en 1947, las Naciones Unidas habían decidido dividir en dos estados (árabe y judío) y una zona internacional. Según ese pretendido "complot" (los conspiracionistas usan "collusion"), en el “reparto” Transjordania ocuparía lo que se conocía como “West Bank” (grosso modo, la Cisjordania que más adelante se anexionaría) y se comprometía a no invadir con su ejército (la pequeña pero altamente profesional Legión Árabe*, el mejor entrenado y mandado de todos los ejércitos árabes) el territorio asignado por la ONU a los judíos. Se trataba, pues, de un acuerdo de “no agresión” entre ambas partes; en él no se hablaba de lo que ocurriría con las otras dos territorios asignados al futuro árabe (Galilea Oeste y Gaza) ni de lo que ocurriría en caso de que Israel no pudiese resistir al resto de los ejércitos invasores.

Obsérvese que se sugiere abiertamente que con el pacto se cometió una desobediencia a la Resolución de la ONU que decidió la Partición de Palestina, y una agresión contra los intereses de los árabes palestinos. Y, sorprendentemente -o quizá no tanto, si examinamos la trayectoria política e intelectual de los “historiadores revisionistas”- la culpabilidad se hace recaer casi exclusivamente sobre Israel, que queda convertido en el “villano” de la historia. De la verdadera agresión, la que se produjo el 15 de mayo, la de los Ejércitos árabes contra Israel, los “historiadores revisionistas” no dicen ni Pamplona.

Y es curioso, porque la cercana y segura agresión podría haber justificado un pacto a la desesperada con Abdullah aunque, en realidad, no existiera. ¿Podría alguien culpar a un Estado que, ante la inminente agresión contra sus fronteras, y carente de defensa militar por parte de las Naciones Unidas, buscase un pacto con alguno de sus agresores?

No se apresuren a responder. La respuesta es ¡Sí! Los “historiadores revisionistas” no sólo culpan a Israel por ello, sino que, ante la inexistencia de un complot semejante, se lo inventan. Lo veremos en las próximas entradas. Diversión asegurada.

Veremos que no se trata de una acusación nueva. El historiador “revisionista” que más ha defendido el pacto de no agresión transjordano-judío, Avi Shlaim, (1), en realidad no aporta nuevos datos o documentos; en la década de los cincuenta ya se conocieron los hechos que se presentan, y ni siquiera la interpretación que hace Shlaim es original: partidarios del Muftí, políticos o historiadores opuestos a la anexión forzosa de Cisjordania a Transjordania, británicos que sospechaban de las intenciones del rey transjordano, enemigos de Abdullah en general, etc, ya le acusaron de connivencia con los judíos, los británicos o ambos.

Revisaremos las pruebas que se presentan a favor de la existencia de dicho pacto, y su valor real.

Y, finalmente, estudiaremos -de manera muy superficial, otras entradas se ocuparán más del asunto- si del comportamiento de los ejércitos judío y transjordano se deduce un pacto de no agresión, u otra cosa.